Etiquetado: pesca a mosca

Cuaderno de Pesca: Cita con el Tajuña (Guadalajara)

Flyfishing Tajuña River

Fecha: Julio de 2016
Lugar: Río Tajuña, Guadalajara (Castilla La Mancha)
Objetivo: Salmo Trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

Tenía que volver al Tajuña, por supuesto. Con la temporada prácticamente planificada al completo – tarea fácil con mi escaso ratio de salidas de entre 1 y 2 días por mes – aproveché el primer hueco disponible en el calendario para “improvisar” una jornada en tierras alcarreñas. No podía perder la ocasión de regresar a lo que fue mi escenario favorito durante el pasado año.

Ante la duda de si iba a ser ésta la única visita al Tajuña en el 2016, decido ejecutar un tímido plan de investigación, que se traduce en comenzar aguas más abajo de mi “zona de confort”, es decir, del tramo que conozco de manera aceptable. Así durante las primeras horas de la mañana podría satisfacer mis ansias de exploración, mientras que por la tarde habría ya alcanzado territorio “amigo”. No vamos a engañarnos, dedicando una o dos jornadas de pesca al mes… la cosa no está para tonterías. Nada me gustaría más que jugármela, mapa en mano, dejándome llevar por las promesas de maravillosos tramos soñados a golpe de Google maps… No me importaría “derrochar” horas infructuosas en dichas búsquedas, son una gran inversión a medio-largo plazo. Pero cuando el saldo de días disponibles en el calendario es el que es, toca gastarlos en lo esencial. Y a día de hoy mis esfuerzos siguen centrados en cubrir las necesidades básicas del pescador. Me pregunto si hay algo parecido a la pirámide de Maslow que defina y organice dichas necesidades de la pesca a mosca… ¿Y en qué lugar de su pirámide colocaría Maslow la pesca a mosca? Yo diría que algo tal que así, ¿verdad que estáis de acuerdo?

Pirámide de Maslow (Flyfishing?)

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Coto de Barbellido (Ávila)

Trucha del Barbellido (Sierra de Gredos - Ávila) / Flyfishing
Fecha: 18 de Junio de 2016
Lugar: Río Barbellido, Ávila (Castilla y León)
Objetivo: Salmo Trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

Un año después de compartir jornada en el Cabriel, Antonio, su hermano Miguel Ángel y yo volveríamos a coincidir para pescar esta vez en la sierra de Gredos, en el río Barbellido (Ávila). Sería esta la segunda ocasión en la que me acercaba a este magnífico paraje, pero la primera como pescador. Sus aguas me eran conocidas gracias a una visita hace ya más de cinco años, pero por aquel entonces no había comenzado aún mi andadura como pescador de aguas continentales, y mucho menos como pescador a mosca. Dos aproximaciones tan distintas a un mismo lugar aquella primera vez de esta pasada experiencia. Es increíble como la faceta de pescador hace que “miremos” un río, en lugar de simplemente “verlo” cuando acudimos a sus orillas. En cierto sentido, aunque ya sabía del Barbellido, esta era en realidad la primera vez que me acercaba a conocerlo.

Río Barbellido (Sierra de Gredos - Ávila)

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Río Duerna (León) - Coto de Priaranza

Cuaderno de Pesca: Coto de Priaranza (León)

Fecha: 14 de Mayo de 2016
Lugar: Río Duerna, León (Castilla y León)
Objetivo: Salmo Trutta
Equipo: Flyfishing

Nivel – 0,62 m (mínimo 0,12 m – máximo 2,08 m)
Caudal – 8,57 m3/s (mínimo 0,17 m3/s – máximo 108,27 m3/s)

Crónica

En plena mitad del mes de Mayo, la meteorología seguía sin dar mucha tregua en la zona norte del país. Ríos desbordados por las abundantes lluvias y los consecuentes desembalses. Sin embargo el coto de Priaranza, en León, ya lo había elegido para el 14 de Mayo tras el sorteo de principio de año. Quién iba a imaginar que a esas alturas el clima pudiera jugar tanto en contra. Así que con poco más que perder, salvo el tiempo, allí que fui haciendo caso omiso a las recomendaciones de los que conocían bien el estado de los ríos leoneses.

Con el Esla y el Órbigo totalmente desbordados, cruzaba los dedos de camino a Priaranza, esperando que los datos reportados por el SAIH del Duero la noche anterior pudieran corroborar que, aunque el río iba alto, estuviera en opciones de ser pescado, pues los datos se alejaban mucho de los máximos anuales reportados. Así que nervios durante el viaje de ida, deseando poder asomarme al puente de Priaranza y comprobar de primera mano el caudal y color de las aguas. Tampoco es que ciertamente pudiera comparar, pues era la primera vez que me acercaba a los ríos leoneses… así que primera vez en León, en el Duerna y en el coto de Priaranza. Tras aparcar, un vistazo rápido me tranquiliza… el río va ciertamente alto como para vadearlo tranquilamente, pero las aguas bajan cristalinas.

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Pesquera de Ebro (Burgos)

Cuaderno de Pesca: Pesquera de Ebro (Burgos)

Crónica

Con el mes de Abril ya agotado, y teniendo en cuenta que la primera jornada había tenido que ser abortada por fuerza mayor, eran muchas las ganas (¿ansias?) de poder realizar unos lances con los que inaugurar la temporada truchera 2016.

La fecha para visitar este coto ya había sido fijada a principios de año tras el sorteo, para hacer coincidir la misma con una visita a las Merindades de Burgos durante el puente de Mayo. Siendo los ríos Nela y Trueba ya conocidos, había que aprovechar la ocasión para descubrir un nuevo escenario, y el coto de Pesquera de Ebro ofrecía una opción atractiva para dichas fechas. Su fama le precede, conocido por albergar una buena población truchera, pero precisamente por su dificultad a la hora de enfrentarse a sus posturas. Once kilómetros de coto, y sin embargo tan solo unos pocos de ellos son fácilmente accesibles sin jugarse el tipo; el río está fuertemente protegido tanto por la vegetación de ribera como por el impresionante cañón que el Ebro.

Río Ebro - Pesquera de Ebro (Burgos)

Río Ebro a su paso por “Pesquera de Ebro” (Burgos). El cañón se hace cada vez más fuerte río arriba.

Y en esto que llega por fin el día 1 de Mayo, día de la madre también, y la tónica general de los ríos seguía siendo no muy favorable para la pesca, con crecidas generalizadas en casi todo el tercio superior peninsular. El tiempo amenaza frío (máximas de 6 grados) y lluvia (aunque escasa). Así pues, no sin cierto nerviosismo, nos dirigimos hacia la localidad de Pesquera de Ebro con los dedos cruzados. A pocos kilómetros del pueblo la carretera circula ya junto al impresionante cañón del Ebro, dejando vislumbrar en ocasiones el río, abajo, a muchos metros abajo. Las vistas son magníficas, y la imaginación se dispara pensando en las truchas que deben habitar semejante santuario libre de pescadores.

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La Presentación en la Pesca a Mosca

Título: La Presentación en la Pesca a Mosca
Subtítulo: La visión más amplia de la pesca con mosca que un pescador puede concebir.
Autor: Gary A. Borger
Editorial: Sekotia
Colección: A Mosca
Formato: 210 x 240 cm
Número de páginas: 460 páginas
ISBN: 978 84 96899 25 4

No descubro nada nuevo hablando de este libro. Para aquellos que ya lleven tiempo en el mundillo, y que además posean un mínimo interés en abordar la lectura de bibliografía técnica, podríamos decir que estamos tal vez ante uno de los títulos más conocidos. Es considerado “la Biblia” de la pesca a mosca moderna. Y aunque no deja de ser un tópico el término, es tal vez la mejor y más breve reseña que de él se puede hacer. Así que si no habías oído hablar de este libro, y eres de los que tienen muy poca paciencia (o tiempo) con las reseñas, ya puedes terminar de leer aquí. Cómprate el libro.

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Cuaderno de Pesca: “Operación Barbo” (Río Guadiana)

Rio Guadiana

Cuaderno de Pesca: Ciprínidos a Mosca

Fecha: Abril de 2016
Lugar: Castilla la Mancha
Objetivo: Barbo
Equipo: Flyfishing

Crónica

En pleno fervor de comienzo de temporada, arrastrado por el frenesí que amplifican las redes sociales, retrasar aún más esa primera jornada truchera parecía misión imposible. Pero el plan alternativo propuesto por Antonio (PescataMinuta.es) merecía sin duda la pena: ir a uno de sus enclaves favoritos en busca de los barbos del Guadiana. Siendo el ciprínido mi asignatura pendiente, ésta era una oferta que no podía rechazar. Nombre en clave: “Operación Barbo”.

El primer objetivo a salvar era la preparación del equipo… un aprobado justo para ciprínidos (línea 5), y el resto del material improvisando con lo disponible en casa… Los tippets, pues de entre los más gruesos que disponía, incluyendo los del equipo de spinning… del 30, 25 y 21. En cuanto a las moscas… pues las ninfas más grandes y bichos de foam.

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Cuaderno de Pesca: La última del 2015 (Río Tajuña)

Sin título

Fecha: 26 de Septiembre de 2015
Lugar: Guadalajara (España)
Objetivo: Salmo trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

Las vacaciones de verano, disfrutando en familia de la playa, y el comienzo de curso me habían apartado de los ríos durante algo más de un mes. Por fortuna para mí, el calendario de vedas – y la ausencia de desembalses – todavía iba a permitirme una última escapada a tierras alcarreñas, para cerrar así la temporada 2015 en un río, el Tajuña, que ha sido con diferencia el escenario donde mayor fortuna he encontrado este año.

Sin título

Ciertamente, las buenas experiencias de cada jornada en este escenario son las culpables de haber decidido sacrificar el explorar o investigar nuevos tramos durante el 2015 en Castilla La Mancha, para volver una y otra vez. Comprenderéis mi decisión si os digo que, en mi primera aproximación, conseguía una doble victoria moral: remontar un mal comienzo de temporada, y conseguir la que sería hasta esa fecha mi trucha autóctona récord capturada.

El plan para cerrar la temporada en este escenario era claro: ir directo a aquellas zonas que habían resultado ser más productivas en el pasado, y ganar así tiempo para remontar el río por encima de lo habitual, intentando darme un pequeño margen explorador.

Las secuencia del plan: 1-poza, 2-chorreras, 3-poza, 4-corrientes, 5-tabla, 6-explorar…

Y el resultado del mismo:

1) La primera poza es una de las zonas más bellas de el tramo, pero de lance muy complicado por los troncos caídos que la atraviesan y por la cobertura de ramas. Sin actividad aparente, no puedo localizar a ninguna pintona. Pesca al agua con resultado evidente de pérdida de moscas.

2) Dejando atrás la poza se sube por un pequeño conjunto de chorreras que en apenas 40 metros proporcionan buenas posturas para buscar a esas pequeñas agazapadas junto a las corrientes. Cuatro de ellas no pueden resistirse a un magnífico perdigón de Pablo Robles.

3) En la segunda poza albergo esperanzas, como mínimo, de poder ver algún que otro ejemplar de mayor porte. Actividad nula. Decepción total, pues sentía que justo allí tendría que ocurrir un buen cierre de temporada.

Sin título4) Remonto río arriba hacia un tramo de corrientes que conducen a una larga tabla, todavía extrañado por la ausencia de truchas en la poza anterior. Pronto olvido el episodio, entretenido como estoy llevando a la sacadera cuatro capturas más. Todas a ninfa. ¡Un buen empuje para la moral! (y una sonrisa en la cara). Me tomo mi tiempo, disfruto de cada rincón del río.

5) Llego al comienzo de una larga tabla. Se que solo puedo vadear el comienzo de la misma, pues es profunda para mi estatura. Tener el agua a la altura del pecho mientras las piernas se hunden en lodo hasta casi las rodillas no es una sensación que me guste, ni mucho menos que relaje. Me detengo al principio de la tabla. Ninguna cebada hasta ahora en el río. Me siento y observo durante más de cinco minutos esos 25 metros de río. Hasta que la calma se rompe bruscamente. Una trucha se ceba violentamente algo por encima de la mitad del tramo, justo a un par de metros por delante de un árbol caído que cruza el río de orilla a orilla. Diez segundos más tarde otra lo hace por detrás del tronco. Por fin. Ahora o nunca.

Quito la ninfa y ato una preciosa efémera del 14, cuerpo amarillo, alas en V de CdC. Situado a unos diez metros, y tras tres lances a la zona caliente, nada. No se vuelve a cebar; ni ésta ni la que estaba cinco metros más arriba. Cuarto lance, algo más largo que los anteriores. El viento, los árboles, los pájaros, yo… todos contenemos la respiración. La superficie se rompe engullendo totalmente a la imitación. El pulso a se dispara mientras la cabeza no deja de templar las maneras con ordenes racionales; posición de la caña, uso del carrete, prepara la sacadera… Esta no va a superar ningún récord personal, lo se mientras mantengo la pelea, pero tengo que llevarla a la red, y conocer de cerca a la que será la última del 2015, a la que decide regalarme ese momento que solo “la seca” puede ofrecer.

La trucha, de unos treinta centímetros, es hermosa como todas las anteriores. Pero ésta, sin duda, ocupa ya un lugar especial en el rincón de la memoria de ésta temporada, y de las pasadas, y de las futuras.

6) Explorar. Lo dejo para el 2016. Decido dedicar los últimos minutos a recoger pausadamente, caminando por el río, despidiéndome del Tajuña con la grata sensación de estar rematando una temporada llena de buenos momentos.

Sin título

Resultado

De nuestro lado: 9 truchas alcarreñas. A ninfa y a seca.

De lado del Tajuña: Una abundante y merecida ofrenda de moscas a los espíritus del río, como tributo por el buen año concedido.

Conclusiones

Lo bueno: Una inmejorable forma de acabar la temporada, tanto por la captura final – broche de oro de jornada y año – como por las ganas y la ilusión de continuar investigando los ríos de Guadalajara y Cuenca.

Lo malo: Eché de menos ver más ejemplares en algunos de los lugares que tenía marcados como “calientes”. No puedo evitar cierta preocupación, aunque imposible de juzgar si justificable o no con la observación de una jornada puntual.

Cuaderno de Pesca: “Ceñajos” (Río Cabriel)

Río Cabriel

Cuaderno de Pesca: Los Ceñajos del Cabriel – Cuenca

Fecha: Junio de 2015
Lugar: Cuenca (España)
Objetivo: Salmo trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

Y aquí estamos, Antonio, su hermano Miguel Ángel y yo, camino del Cabriel. Después de todo este tiempo, y tras poner en común el calendario de la temporada 2015, por fin pude compartir jornada con PescataMinuta.  Dos horas largas de viaje en coche por delante, poca cosa teniendo en cuenta todas las conversaciones pendientes. La parada técnica nos depara un señor desayuno; poderosa tostada con tomate.

Llegamos, preparamos equipo y nos dirigimos al límite inferior del tramo, con idea de arrancar desde el puente, para alcanzar el coche a la hora de comer, y continuar por la tarde río arriba. El “kick-off” oficial lo gestiona Antonio orquestando la foto de grupo. Me hace especial ilusión – cuando es compartida, esta afición suma muchos puntos.

Nos organizamos: Antonio y Miguel Angel me cuentan un poco su “modus operandi” habitual, y me dan libertad de movimiento. Como “cascarón de huevo” prefiero ceder a los veteranos el paso, me quedo atrás, y comienzo a pescar la zona desde el puente hasta los primeros saltos de agua. Ante mí un tramo de gran belleza, y tengo firme intención de disfrutarlo centímetro a centímetro.

En la primera poza de esta zona localizo una trucha. No se está cebando, así que pruebo con ninfa (varias), sin suerte alguna… ni se inmuta. Me ha visto, seguro, aunque no huya. El agua es tremendamente cristalina, y está claro que voy a tener que mejorar mucho mi escasa destreza a la hora de poner en practica el sigilo.

Miguel Ángel y Antonio se adelantan, y comienzan a seca desde el principio. Veo a Antonio hacer sus lances justo por encima de los saltos, mientras voy avanzando poco a poco, teniendo que salir del río para poder librar la primera “pequeña” poza (esta vez prefería resistirme a hacerme unos largos desde ya tan temprana ocasión). Insisto a ninfa, y sería justo en las corrientes bajo los saltos de agua donde saco la primera trucha de la mañana.

Animado, peino todos los rincones de la zona de corrientes primero, y de las pocillas superiores después, pero sin ser capaz de repetir hazaña. Un enganche de mi ninfa en una rama traerá como sorpresa descubrir que otros tres perdigones también adornaban la misma (punto caliente sin duda de ofrendas a los árboles). Convencido de haber exprimido al máximo estas posturas decido avanzar, pensando que Antonio y Miguel Ángel estarían ya bien lejos. Por suerte nuestros metabolismos de pescador son similares, y sincronizamos bien las distancias y tiempos.

Trucha del Cabriel

Llegado a una tabla no muy profunda comienzo a ver las primeras cebadas. Truchas de porte pequeño-mediano, pero abundantes, que me motivan a cambiar a seca. Me sorprendo espantándolas con unos lances muy torpes, poco delicados. Me obligo a “respirar”… no solo voy a tener que hacer sobre-esfuerzo con respecto al sigilo, sino también prestar más atención al lance, memorizando los movimientos de brazo y muñeca que ofrecen las mejores posadas. Aun así, todas las moscas rechazadas.

Miguel Ángel viene hasta mi altura para avisarme de que podría ser buena hora para comer. El sol empieza a apretar bien, y la idea de descansar un poco a la sombra y retomar fuerzas es inmejorable. Aprovechamos, obviamente, para intercambiar opiniones. El resultado es similar para los tres, y la presencia abrumadora del “chochín” es tema de conversación. Parece que las truchas no están predispuestas a comer otra cosa. Acostumbrado a mis jornadas en solitario, la tertulia del bocata se disfruta especialmente; gran momento en buena compañía.

Las temperaturas son ya elevadas, toca protegerse del sol, y los tres volvemos al río en el mismo orden, pero esta vez todos a seca. Decido peinar más rápido el río. Veo pocas cebadas, y algunas pozas me obligan a salir del río justo cuando empiezo a aproximarme a algunas zonas interesantes (el vadeo de este tramo a veces es complicado para los que escasamente superamos el 1,70). Localizo bastantes truchas desde la orilla, pero todas fuera del alcance. Imposible lanzar desde el río, menos aún desde la enmarañada orilla (¡no eligen esas posturas por casualidad!). Decido adelantar a Miguel Ángel y Antonio, para explorar el tramo (ellos lo conocen, pero para mí es todo un mundo nuevo).

Encuentro un buen acceso a una tabla de profundidad media, y localizo una trucha cebándose a unos 14 metros río arriba. Se ceba muy despacio, mostrando aleta dorsal y gran parte del lomo cada vez. Carece del nervio y de la electricidad de las pequeñas… todo indica que tiene un tamaño “interesante”. Monto una efémera en tono amarillo, muy “veraniega” como la calificaría Miguel Ángel más tarde. Me lo tomo con calma, y voy haciendo suaves lances calculando la distancia sin prisa. No quiero posar la línea sobre el pez. Cuando por fin coloco la mosca donde esperaba, nada. Un par de intentos más, posando a izquierda y derecha, por si la trucha ha cambiado a otra vena de corriente. No la veo, ya no se ceba.

Pensando que la he podido asustar, dejo de lanzar, y me quedo observando. ¡Vuelve a cebarse! Sigue ahí, y yo vuelvo a la carga. Antonio llega hasta donde estoy, mientras continúo en la brecha. El reflejo del sol en el agua hace difícil seguir la mosca a esa distancia. Logro localizarla, veo que deriva perfectamente, a la misma velocidad que esa otra ¿”mosca”? ¿Cuál es la mía? No consigo saber cual de los dos objetos flotantes es mi efémera, lo cual indica que al menos no está dragando. Una de las dos moscas desaparece súbitamente. ¿Dónde está? Clavo. Clavo porque es lo que hay que hacer ante la duda, no muy convencido hasta que compruebo que la caña se carga, y mucho. Llamo a gritos de emoción a Antonio, que había salido por mi izquierda apenas unos segundos atrás. No parece muy grande, pero tira con fuerza para esconderse bajo la orilla. Antonio llega, me anima, se pone a grabar. Consigo finalmente llevarla a la sacadera. Ronda los 40 centímetros, pero lo que más llama la atención es su prominente barriga… Está bien alimentada. Pesa. Una joya. Un par de fotos y vuelta al río. Y a mi no se me quita la sonrisa de la cara. Difícilmente olvidaré la captura de esta hermosa trucha.

Ceñajos

Terminaríamos la jornada en la parte superior del tramo, los tres juntos, Miguel Ángel y yo a un lado, viendo como Antonio intentaba colocar la mosca a una trucha “king size” localizada aguas arriba, pero demasiado lejos, imposible vadear para una mejor aproximación… ¡siempre saben donde ponerse!

Resultado

De nuestro lado: 2 truchas por barba + 3 perdigones (Gracias, compañero pescador anónimo. Espero que los dioses de los árboles no me castiguen por robarles tu ofrenda)

De lado del Cabriel: Un nuevo admirador con muchas ganas de volver.

Conclusiones

Lo bueno: Una jornada de pesca en magnífica compañía. Se hizo esperar la ocasión; ¡por mi parte se repetirá en cuanto se presente una nueva oportunidad! Y como gran valor añadido, que uno de los compañeros esté detrás de un gran blog, donde poder ver otro punto de vista de esta misma experiencia.

Lo malo: Una vez reposada la jornada, y desde la distancia que otorga el tiempo, el total de capturas fue algo bajo para las expectativas, aunque precisamente por la dureza del “terreno” bien supieron a gloria.