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Pluma, Seda y Acero: Las moscas del manuscrito de Astorga

Pluma, seda y acero: las moscas del Manuscrito de AstorgaRecién llegada a casa esta obra que no require de mucha presentación. Llevaba tiempo tras la idea de hacerme con un ejemplar, y hoy se une a mi pequeña biblioteca.

Tras un rápido viaje a través de sus páginas, el formato y la presentación se muestran como elementos muy bien trabajados, como por ejemplo la inclusión de un facsímil del manuscrito original, así como una buena exhibición de fotografías a todo color tanto de los materiales como de los montajes.

Así mismo, una ojeada al índice me hace pensar que puede ser un fascinante viaje a través de la historia del montaje de moscas en nuestro país, así como una detallada guía para poder comprender un manuscrito que, aunque histórico, sin duda require de un experto que pueda ayudarnos a digerirlo. O al menos en mi caso, lo creo fundamental. Mi agradecimiento particular al trabajo realizado por José Luis García González, autor de la obra, para que podamos seguir manteniendo vivo un documento histórico.

Todo un viaje en el tiempo, la pesca a mosca en el año 1624 en Astorga (León). Y al final de ese viaje me espera, como mínimo, el intentar realizar alguno de esos 36 montajes, auténticas imitaciones vintage…

Pluma, seda y acero: Las moscas del Manuscrito de Astorga
Pluma, Seda y Acero. Las moscas del Manuscrito de Astorga

Río Duerna (León) - Coto de Priaranza

Cuaderno de Pesca: Coto de Priaranza (León)

Fecha: 14 de Mayo de 2016
Lugar: Río Duerna, León (Castilla y León)
Objetivo: Salmo Trutta
Equipo: Flyfishing

Nivel – 0,62 m (mínimo 0,12 m – máximo 2,08 m)
Caudal – 8,57 m3/s (mínimo 0,17 m3/s – máximo 108,27 m3/s)

Crónica

En plena mitad del mes de Mayo, la meteorología seguía sin dar mucha tregua en la zona norte del país. Ríos desbordados por las abundantes lluvias y los consecuentes desembalses. Sin embargo el coto de Priaranza, en León, ya lo había elegido para el 14 de Mayo tras el sorteo de principio de año. Quién iba a imaginar que a esas alturas el clima pudiera jugar tanto en contra. Así que con poco más que perder, salvo el tiempo, allí que fui haciendo caso omiso a las recomendaciones de los que conocían bien el estado de los ríos leoneses.

Con el Esla y el Órbigo totalmente desbordados, cruzaba los dedos de camino a Priaranza, esperando que los datos reportados por el SAIH del Duero la noche anterior pudieran corroborar que, aunque el río iba alto, estuviera en opciones de ser pescado, pues los datos se alejaban mucho de los máximos anuales reportados. Así que nervios durante el viaje de ida, deseando poder asomarme al puente de Priaranza y comprobar de primera mano el caudal y color de las aguas. Tampoco es que ciertamente pudiera comparar, pues era la primera vez que me acercaba a los ríos leoneses… así que primera vez en León, en el Duerna y en el coto de Priaranza. Tras aparcar, un vistazo rápido me tranquiliza… el río va ciertamente alto como para vadearlo tranquilamente, pero las aguas bajan cristalinas.

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El río devastado: el Cabrera (León, España)

El río Cabrera es afluente del río Sil y da nombre a la comarca leonesa de la Cabrera. Atraviesa el Valle de Losada y en el Tumbo Viejo aparece con los nombres de Vivei, Vivey, Bidey, Ibei, Ibey e Ybe. Nombres que pueden hacer referencia a la palabra “ibex”, con la que los romanos denominaban a las cabras que allí abundaban. Aunque otros estudiosos lo asocian a la palabra” ibei” que en alguna lengua en la que existen discrepancias a la hora de concretar, puede denominar a las corrientes de agua o ríos.

Su recorrido

Tiene aproximadamente 63 kilometros desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Sil en Puente de Domingo Florez. Nace al lado de Peña Trevinca a 1.835 metros de altura, en la zona conocida por el nombre de “Morteira Cavada”,o Portilla de Morena Cabada. Su nacimiento está a tito de piedra de otro importante río, el Tera. Cada uno de ellos nace en una vertiente de este Portillo. Alimenta su curso con varias fuentes hasta llegar al Lago de la Baña (1360metros de altura), pasa por las localidades de La Baña, Losadilla, Encinedo, Quintanilla, Robledo, Nogar, Marrubio y Puente de Domingo Flórez.

Sus principales afluentes son los ríos Cabo, que fue un vivero de truchas pequeñas y era una locura pescarlo hace años, Santa Eulalia, Silván, Valdecorrales y Benuza.

Algo de historia

En la época romana, las aguas de sus principales afluentes del lado izquierdo eran captadas para hacer llegar agua a las minas de las Médulas. Todavía quedan restos del acueducto que llevaba el agua hasta las que eran las más importantes minas de oro de la Roma Antigua, de las que se llegaron a sacar 10.000 kilos de oro al año por el método del ruina montium. Es  decir, arrasando la montaña. Y ese método antiguo es lo que está matando el río en la actualidad.

Sus problemas

La riqueza actual es la pizarra, y sus minas están acabando con el río.

La Baña (II)

Si bien, el río discurre por una zona que da a pensar que el hombre tuvo poco influencia, eso no es cierto, la vegetación segundaria indica una fuerte antropomorfización de la zona (deforestaciones) y las canteras de pizarra, ocupando siempre más espacio, amenazan con tapar el río con sus escombros.

Merece la pena echar un vistazo a este estupendo blog de Pescarmona (http://pescarmona.blogspot.com.es/2012/08/requiem-por-el-rio-cabrera.html) que denuncia el problema. Además podéis ver en las fotos que acompañan a este artículo la enorme y brutal dimensión del problema.

La Baña (I)

Desde hace años la extracción de roca de pizarra con fines decorativos y de construcción es la actividad económica que más dinero mueve en la zona. Los empresarios llevan años despreciando al río que usan como vertedero de los escombros que generan. Y no hay forma de acabar con ello.

El río Cabrera no era el río favorito de los nativos de la zona, que sostienen que la trucha buena y fina es la del Río Eria y desprecian la del Cabrera como basta e insípida. Y más ahora con las pizarreras. Bueno, eso no impide que le zurren a modo al rio en toda época del año. Quiero decir, que el segundo problema del río son los cormoranes de dos patas, de los que hay muchísimos en la zona. Tanto locales como de la costa.

El río Cabrera era un río de trucha muy grande, y la sigue habiendo ya que es un rio complicado de pescar y muy rompe-piernas; y aunque ha sufrido mucho y no tiene ni cotos, ni tramos sin muerte extensos, sigue guardando alguna buena pieza.