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Señuelos de Supervivencia (usando un teléfono roto)

No hay duda de que los Reality Shows de supervivencia están de moda pero, además de la televisión, Internet también nos ofrece un cantidad ingente de “frikadas” de este tipo.

Lo último que he encontrado es un artículo donde el autor explica cómo a partir de un teléfono móvil roto podemos cubrir cinco necesidades básicas para nuestra supervivencia. Y una de ellas es la fabricación casera de señuelos de pesca haciendo uso de algunas de sus piezas.

Señuelos de Supervivencia

No veremos ningún componente lo suficientemente afilado como para clavarse en la boca del pez, así que la técnica empleada es la de ahogar al animal consiguiendo que la pieza quede atravesada en su garganta. Luego, evidentemente, salvo que – Dios no lo quiera – nos veamos en la necesidad de pescar para sobrevivir, y disponer de un teléfono móvil roto – ojo, es más recomendable llamar a los servicios de emergencia que romperlo para fabricarse un “Rapala McGyver” -, esto no se queda más que en una chorrada curiosa y que no debe ponerse en práctica, por favor.

Si queréis saber que otras cuatro necesidades básicas de supervivencia nos resuelve un móvil roto, aquí tenéis el enlace al artículo (en inglés).

Mi mejor Bolo

De entre las múltiples acepciones y usos recogidos por la RAE para la palabra “bolo”, nos atañen las siguientes:

bolo1, la.
quedarse bolo.

1. loc. verb. U. para referirse al cazador que no cobra pieza ninguna.

volver bolo.

1. loc. verb. quedarse bolo.

Una expresión tan común y coloquial que queda efectivamente recogida y reconocida por la Real Academia Española. Se habla pues con propiedad cuando utilizamos el término tras una jornada en la que, a lo sumo, habremos tenido alguna picada, no más. La definición de la RAE es concisa, como debe ser. Sin embargo hay bolos y bolos… no todos son iguales, ni nos dejan con la misma sensación.

Hace unos meses leía una viñeta en la que dos pescadores veían a un tercero como iba de regreso a casa comentando las alegrías que la naturaleza le otorgaba; el canto de los pájaros, el olor de la hierba fresca, el maravilloso paisaje… “Otro que vuelve bolo“, le decía uno de los primeros a su compañero. Como la vida misma, quién no se consuela es porque no quiere. Aunque sin duda el autor de la viñeta pone el dedo en la yaga, no es menos cierto que el componente “naturaleza”, el entorno, es un factor que contribuye de forma vital a las sensaciones vividas durante la jornada de pesca. Y lo hace siempre para bien: si tenemos éxito, refuerza y potencia la experiencia, la hace redonda. Si volvemos bolo nos hace la derrota más llevadera. No en vano, a los que nos gusta la naturaleza y somos aficionados a explorar rutas, o al senderismo, “perdernos” en la tranquilidad y belleza del entorno es de por sí un bálsamo necesario, sobretodo para los que la mayor parte del año estamos anclados al asfalto.

Laguna de las Madres (Arganda del Rey, Madrid)

Paz y tranquilidad en la Laguna de las Madres

Que sí, que un bolo es un bolo. Pero esta afición en general, y en concreto las posibilidades de travesía que nos ofrece el spinning continental, nos aporta una doble ración de satisfacciones. Personalmente creo que la clave para disfrutar, y minimizar también el poso amargo que deja la “derrota”, será saber elegir destinos que independientemente de la pesca nos ofrezcan a los sentidos y al corazón aquello que buscamos de la naturaleza.

Salir de pesca es también una gran oportunidad si te apasiona la fotografía. Dividir el tiempo entre lances e instantáneas es otra manera de diversificar los “riesgos anímicos” de un bolo. ¡Esto al menos nos ayudará a realizar alguna captura – fotográfica – interesante! El paisaje, la flora o la pequeña fauna pueden convertirse en un objetivo secundario que nos proporcione mayor entendimiento y visión del entorno que hemos elegido.

Tal vez debamos aplicar el mismo principio expuesto por John Gierach (“How small a trout“) para el tamaño de la captura cuando de bolos hablamos. Puede ser interesante un cambio de enfoque, y tratar de medir los bolos en una escala inversa, ver la botella medio llena, intentando establecer una categoría personal encabezada por el mejor bolo que hayamos vivido.

Personalmente recuerdo una mañana en las Lagunas de las Madres, en Arganda del Rey (Madrid). Los elementos estaban en contra a priori: pescar basses por primera vez, en un espacio muy presionado y en pleno invierno. El bolo estaba casi garantizado. Sin embargo estar completamente solo en mitad de la laguna, bajo un sol regalado y en un magnifico silencio todavía hoy me transmite una extraordinaria sensación de paz. Fue una cura milagrosa para el estrés acumulado durante toda la semana de trabajo. No hubo ni una sola picada. A día de hoy, mi mejor bolo.

FlyFishing Switchers (del spinning a la pesca a mosca)

Conversos de la pesca a mosca
No puedo evitar sentirme terriblemente tentado por la pesca a mosca, aún cuando en el terreno del spinning sea lego. Y no es que quiera “saltar” de una modalidad a otra; no esta vez. Es más la sensación de completar o disfrutar de forma plena la pesca. De ser consciente de no estar viviendo extraordinarias sensaciones.

Tal vez sea debido a la estupenda verborrea de los mosqueros, grandes predicadores de todo un movimiento o estilo de vida, casi religión en ocasiones. Pero indudablemente es la plasticidad de este arte el gran culpable de estas emociones. Lo tenemos interiorizado. Un rápido ejercicio nos revela este condicionamiento (¿auto?) inducido: dibujemos una imagen mental de estas tres escenas con tres tipos de pescadores:

1) Un pescador a fondo o corchuela, sentado en un muelle, espigón, en la orilla de un embalse…
2) Un pescador a spinning, siempre de pié en la orilla o bien en barca, con el aire “deportivo” de las revistas, en el sentido más purista de la competición
3) y un pescador a mosca… ¡hasta el paisaje de fondo nos acaba de cambiar!¡Parece otro río!

¡Si, la pesca a mosca mola! Y mucho. O mejor aún el “Flyfishing”, porque el anglicismo potencia aún más esta percepción, ojo, no exento también el lance ligero con su respectivo “spinning”.

A mi mente viene una analogía similar a nivel tecnológico. Hablo de la informática de consumo, una situación parecida (y ya vivida) que me lleva a realizar la comparación con la gente que pasa del universo Windows, de Microsoft, al universo Mac, de Apple. De hecho, salvando las distancias, observo parecidos razonables entre ambos mundos. Así es como se podría resumir la confrontación entre universos Windows y Mac:

Universo PC: lo de toda la vida, mil y un colores y sabores, marcas, clónicos, unos más bonitos, otros más feos, unos más baratos, otros más caros, problemas de rendimiento y cuelgues… Asociado por los “maqueros” a la rutina y el tedio de las oficinas… ¡los hombres de traje! (aunque los tiempos han cambiado y ahora todos los trajeados tengan un iPhone). La oferta del mercado es totalmente heterogénea.

Universo Mac: estilo y diseño, siempre de gran plasticidad y, ante todo, uniformidad en lo estético. Un estilo de vida, una forma alternativa de “vivir” la informática personal en sintonía con la máquina, y no en lucha con ella. Un icono para representarlo todo.

Recuerdo la serie de spots publicitarios de Apple haciendo hincapié en estos conceptos. Aquí tenéis un recopilatorio de los mismos.

Fue ya haces años que me convertí en un “mac switcher”, es decir, un usuario converso que pasa de Windows a Mac. Y es aquí donde reside la principal analogía con el flyfishing. Siempre se habla de “conversión”, de llegar a la pesca a mosca para no dejarla nunca más. Abandonando práctica o totalmente otras artes de pesca empleadas anteriormente. Mi experiencia como “maquero” se resume en estas tres partes:

Primero, miedo a dejar el mundo conocido… “¿Tendré la compatibilidad que necesito? ¿Que pasa con mis documentos “Office”? ¿Voy a encontrar programas para todo lo que necesito/hago? ¿Sabré sacarle partido?”

Segundo, el movimiento se demuestra andando, y más aún cuando Apple hizo la gran jugada de instalar CPUs de Intel en sus plataformas, garantizando a los miedicas como yo que podrían ejecutar Windows sobre dicha máquina, de forma nativa, además de virtualmente. Gran parte del miedo al cambio dejaba de estar justificado, así que fui a por todas. Ese era el momento, tenía el presupuesto y las ganas.

Tercero. Una vez “convertido” fluyen pensamientos de tipo: “¿Por qué no lo habría hecho antes? ¡A estas alturas de mi vida y todos los años que he perdido!” Salvo fuerza mayor, no volveré al PC. Y he de decir que jamás instalé Windows de forma nativa… durante los primeros meses usé una máquina virtual, más como flotador psicológico que por necesidad real… A día de hoy, no necesito Windows en casa.

La pesca a mosca me plantea una situación parecida:

Miedo: si, realizar esos maravillosos lances no parece fácil, y nadie dice que lo sea… hace falta mucha práctica, traducido en tiempo, y en posibles frustraciones. Y cuando hay poco tiempo, esto supone un hándicap importante.

Presupuesto: ¡vaya por Dios! Empiezo a mirar material y ya veo que los precios se disparan respecto a otras modalidades (¡como en el universo Mac!!) Es obvio que los pescadores a mosca están dispuestos a gastar mucho más dinero que los pescadores de spinning. Y ya sabemos que el precio de un producto no se establece por lo que cuesta fabricarlo, sino por lo que nosotros los consumidores estamos dispuestos a pagar… marketing, marketing…

Y la cuestión es: ¿Cuando llegará el movimiento? Pues en esto el presupuesto, aunque no es lo que más me preocupa, ya es un freno. Digo que no me preocupa porque tengo asumido el “techo de gasto presupuestario”. En cambio, lo que más me asusta es la técnica necesaria, un nuevo aprendizaje, empezar de cero… necesitaré ayuda con esos lances, seguro, asistir a cursos. Necesitaré valentía y un sitio despejado donde practicar. Y tiempo.

Todo esto me sitúa ahora mismo como un potencial “Flyfishing Switcher”, pero con un matiz diferenciador importante: no quiero dejar el spinning, me gusta, y desde luego no tengo una visión “Windows” del mismo, aunque sí una percepción “Maquera” de la pesca a mosca. Así pues, llegado el momento, ¿sentiré como me han comentado otros pescadores un camino sin retorno?¿Abandonaré mi equipo de lance ligero?

En honor al “flyfishing” debo decir que su mística no se construye sobre los defectos que pudieran tener otras técnicas como el spinning, el carpfishing, etc. Al contrario que el mundo Mac respecto al Windows, su magia se debe 100% a méritos propios. Y esto también es un buen argumento, muy bueno, para saber que el spinning siempre tendrá su hueco… por muy mosquero que pueda llegar a ser.

Elegir caña de pesca a Spinning (II)

Cañas de Spinning St. CroixLongitud, potencia y acción son los factores a considerar si queremos tener éxito en la elección de nuestra caña de pescar. En la descripción de estas tres características lo habíamos dejado en el artículo anterior, así que entremos directamente en materia.

Longitud

Longitud de la caña de pescar

La longitud de la caña afectará en primer lugar a la maniobrabilidad de la misma y a la comodidad de uso. Es evidente que en zonas con mucha cobertura vegetal será difícil realizar lances con una caña excesivamente larga, ya que estaremos limitados en movimiento. No será igual de cómodo pescar en lagunas o pantanos de orillas despejadas que en ríos con difícil acceso a la orilla y pocas zonas descubiertas.

Teniendo presente lo comentado respecto a comodidad-maniobrabilidad, entraremos a valorar el eje técnico de la longitud de la caña: la distancia de lanzado. A mayor longitud de la caña, mayor será la distancia que alcance nuestro señuelo. Por el contrario, una longitud menor nos proporcionará mayor precisión en lances de corta distancia (de apenas unos metros).

En el mercado encontraremos que la longitud también viene expresada habitualmente en pies y pulgadas, luego será útil disponer de una tabla de conversión a mano – al menos al principio – para hacernos una idea de los tamaños indicados, siendo 1 pie equivalente 0,3048 metros. Una caña de 7′ tendrá una longitud de 2,13 m.

Antes de que nos decidamos sobre una longitud concreta en función de la distancia de lanzado, es importante decir que ésta no es el único factor que condiciona la distancia del lance. La potencia tendrá mucho que decir también al respecto.

Potencia

La potencia es un factor que encontraremos indicado mediante dos valores expresados en gramos u onzas, siendo de nuevo el sistema anglosajón el más encontrado en las marcas y modelos del mercado. Estos dos valores expresan dos límites, un valor mínimo y un valor máximo del peso total que una caña puede manejar con soltura durante el lanzado y sin riesgo de dañar la caña durante la acción del mismo.

Hay que tener en cuenta que este peso será el total de aquello que tengamos fijado al bajo de línea, es decir, del señuelo empleado. En el caso de técnicas como el montaje Texas o Carolina habrá que sumar el peso del señuelo (normalmente de vinilo) más el peso del plomo o jig (cabeza plomada) empleado. En cualquier caso el peso de anzuelos y grilletes queda totalmente descartado de dicho calculo (al igual que la propia línea).

Especificaciones tecnicas de una caña de pesca

Pese a que son varios los fabricantes de cañas que hoy en día ofrecen buenas garantías sobre sus productos, llegando en algunos casos a ser incluso de por vida, no es recomendable llevar al límite las capacidades de la caña. Aunque el fabricante habrá dado buena cuenta en las especificaciones para indicar límites inferiores a los realmente posibles – y evitar así el malestar de un cliente que juegue al límite de los mismos -, lo recomendable es movernos en valores algo inferiores al límite superior si queremos disfrutar durante largo tiempo de una caña en buenas condiciones. Superar el rango nos puede llevar, en el mejor de los casos, a producir roturas en las fibras que no son perceptibles a simple vista y que impactarán en su comportamiento.

¿Y que diferencia hay entre usar señuelos con pesos situados sobre el límite inferior respecto al límite superior? Pues desde el punto de vista técnico la diferencia estará únicamente en la distancia de lanzado. A mayor peso del señuelo (límite superior) mayor distancia alcanzaremos. Esto, junto con la longitud de la caña -como hemos visto anteriormente-, conforman los componentes clave para conseguir esos metros de lanzado deseados.

Para la pesca a spinning continental de especies como la trucha, el black-bass o el lucio, encontraremos como valores típicos los siguientes:

  • Límite inferior: entre 3 y 10 gramos
  • Límite superior: entre 12 y 40 gramos

También es habitual que, junto con las especificaciones en gramos u onzas de los límites inferior y superior, nos encontremos otro tipo de clasificación cuando se hace referencia a la acción de una caña, y que suele consistir en una traducción de dichos rangos de “potencia” en terminos de “dureza” o “sensibilidad” de la caña, ya que los mismos van a influir directamente en la fuerza (peso) necesaria para doblar o vencer la caña. Por norma general se establece la siguiente clasificación:

  • Ultra-Light (ultra-ligera, rango de potencia en valores muy bajos de peso, por ejemplo: 3-10gr)
  • Light
  • Medium-Light
  • Medium
  • Medium-Heavy
  • Ultra-Heavy (ultra-dura, rango de potencia en valores muy altos de peso, por ejemplo: 40-120gr)

Hay que advertir que no existe ninguna estandarización de esta clasificación, de forma que cada fabricante puede aplicar distintos criterios a la hora de etiquetar una caña como “light” o “medium”. De ahí la importancia de fijarnos en el rango de peso.

Es obvio por tanto que la potencia es un indicador del tipo de pesca, especies o tamaño de capturas con las que una caña en particular va a trabajar correctamente.

Acción

Por acción de una caña se entiende a la capacidad de respuesta de la misma ante una acción de fuerza – vencimiento – ejercida sobre ella. Es decir, la flexibilidad o capacidad de doblarse que presenta una caña ante una fuerza ejercida sobre la punta y el tiempo de respuesta – velocidad – necesario para retornar a la posición neutral.

Pese a que es un factor que mide tanto la capacidad de curvatura de la caña como el tiempo de respuesta necesario para volver al estado de reposo, habitualmente veremos que la unidad de medida empleada se expresa generalmente términos de velocidad. Así pues, una acción “Slow” significará una velocidad de recuperación hasta el punto de reposo lenta, y la caña se doblará desde el tercio inferior, describiendo un arco casi en la totalidad de la misma. Por el contrario, una acción “Fast” supone una velocidad de recuperación rápida, doblándose la caña en su tramo superior (puntera).

Tipos de acción de una caña de pescar

De nuevo hay que tener en cuenta que cada fabricante establece sus propias clasificaciones, existiendo también combinaciones de tipo “medium-fast”, “extra-fast”, etc… Llegando incluso a veces a “mezclar” conceptos, indicando en las especificaciones de algunas cañas la “potencia” de la misma como si de la acción se tratara.

La acción va a venir determinada por los materiales y procesos de fabricación (fibra de vidrio, carbono…) y en ella también influirán aspectos como la línea utilizada si ésta se mayor o menor a los rangos definidos por el fabricante. Es importante recordar que muchos fabricantes también indican los tipos de línea admitidos – respecto al peso de la misma -, algo que por ejemplo en el caso de las cañas de pesca a mosca es fundamental.

En resumen, la acción hace referencia a cuánto (y cómo) se doblará una caña cuando el pescador realice un lance o cuando haya un pez enganchado al otro extremo de nuestra línea. Una caña de acción “extra-fast” se doblará únicamente por la punta. Una caña “fast” lo hará en el cuarto superior de la misma. Una de acción “modarate-fast” doblará por el tercio superior. Una “moderate” lo hará por la mitad inferior de la caña. Y por último una caña de acción “slow” se doblará casi completamente, desde la empuñadura.

Por cierto, las cañas de acción “fast” permiten realizar lances más largos, y realizar clavadas más agresivas. Por el contrario, una caña de acción “slow” será más capaz de absorber la fuerza que realice un pez enganchado al final de la línea, reduciendo por ejemplo el riesgo de rotura.

Longitud, potencia y acción… esa es la clave para elegir correctamente la caña que buscamos. Y para ello, debemos conocer nuestros objetivos y forma de pescar deseadas.

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Cuaderno de Pesca: Truchas y Lucios en el río Tera

Pescando a Spinning en el Río Tera

Cuaderno de Pesca: Día #1

Fecha: Sábado 2 de Junio de 2012
Lugar: Río Tera, Zamora (España)
Objetivo: Investigar nuevos tramos en busca de truchas y lucios
Equipo: Spinning – Cucharillas giratorias y Artificiales duros (jerkbaits)

Crónica

Con la ilusión que siempre produce encaminarse a un lugar aún sin explorar por nuestros sentidos, dejando volar la imaginación mientras consultábamos por última vez el mapa, nos dirigimos hacia una zona libre del río Tera, donde las historias de pescadores locales hablaban de encuentros entre truchas y lucios de buen porte.

Nuestra primera toma de contacto con el río fue en una zona de corrientes moderadas producidas más por el estrechamiento del cauce que por la inclinación del terreno. Primer avistamiento nada más aproximarse a la orilla (nunca es suficiente la precaución): una estela en forma de flecha rasgaba la superficie, sin demasiadas prisas y apenas a medio metro de nuestras botas, abandonando la orilla de no más de un palmo de profundidad. Nuestra apuesta por un “lapicero”. Río arriba una tabla, así que decidimos comenzar ahí mismo y descender siguiendo la corriente.

La margen derecha en la que nos encontramos nos permitió orillar con total facilidad, si bien bajados unos 150 metros, coincidiendo con una bifurcación de las aguas, el vadeador se hizo necesario para continuar descendiendo con facilidad. La alternativa pasaba por atravesar una senda ciertamente enmarañada de ramas; fue incómodo pero posible. Será en ese encuentro entre la corriente que se bifurca y las aguas paradas del remanso de la curva donde se presentó el primer aspirante a lucio del día.

Una vez “agotadas” la expectativas de ese tramo nos dirigimos río arriba, unos 2km aproximadamente, donde encontramos un pequeño acceso a una bonita zona de corrientes en la que el río quedaba dividido por una pequeña isla. Sería en este rincón donde por fin hizo aparición la deseada trucha. ¡Foto y al agua! (bueno, en este caso vídeo). Sin embargo nuestras ansias exploradoras nos llevarían todavía más arriba del río, para intentarlo en la parte final de una gran tabla donde, tal y como habiamos imaginado, encontraríamos al segundo aspirante a lucio del día. Y como no hay dos sin tres, otro más haría aparición, pero tan solo lo justo para “robar” con un certero corte del bajo de línea una cucharilla color cobre que buscaba truchas…

Resultado

De nuestro lado: 2 Lucios y 1 Trucha

Por parte del Río Tera: 3 cucharillas y 2 rapalas

Conclusiones

Lo bueno: Descubrimos un bonito paisaje donde poder disfrutar tanto de corrientes como de tablas.

Lo malo: Tal vez tuvimos nosotros un mal día, pero las picadas fueron muy pocas. Me gustaría pensar que no como consecuencia directa de ser un tramo libre.

Elegir caña de pesca a Spinning (I)

“Otros novatos vendrán que a mi en experto me convertirán” (me da la risa… perdón)

Este mal plagio del famosos refrán en realidad solo pretende resumir el objetivo de esta serie de artículos: que aquella investigación inicial que hice al comenzar en esto del lance ligero – hace poco – pueda ayudar al aún más novato que yo, es decir, al que que se quiere iniciar en la pesca a spinning en aguas continentales (agua dulce de toda la vida) y quiere saber que caña es la que mejor se ajusta a sus necesidades.

¿Qué caña elegir?

Si estos días tus búsquedas en Google se resumen en esto:

  • “recomendaciones caña spinning” (perfil comparador…)
  • “caña de spinning novato” (perfil humilde…)
  • “mejor caña de spinning rio” (perfil sobrao…)

Tal vez este artículo te pueda ayudar a saber qué factores debes tener en cuenta, o al menos que pasos seguir en tu investigación personal, para acertar con el equipo que buscas.

Excalibur: La megacaña

Si algo confirmé después de buscar en mil webs y foros, e incluso atreverme a preguntar en algunos, como Spinningmania – donde recibí buenos consejos -, es que no existe la caña de spinning universal que vale para todo.

“Busco una caña para pescar truchitas de alta montaña en primavera, y basses tamaño ‘tocho’ y lucios de 15kg en invierno. ¡Ah! y en verano no estaría mal intentarlo con atunes rojos y algún pez espada, ya que suelo veranear en la costa. A ser posible que no pase de 60 euros.”

En general siempre he huido de los cacharros que sirven para todo, pero es una tendencia normal intentar hacerse con un equipo que pueda aprovecharse en el mayor número de circunstancias al menor coste posible (exacto, porque la economía y la mesura mandan). Sin embargo lo sabemos bien: la especialización es un grado. Así que si lo que buscamos es una caña de pescar que cubra aceptablemente parte de nuestras expectativas, tendremos que priorizar y centrar los objetivos que perseguimos.

¿Qué pescar?¿Cómo?¿Dónde?

Seamos sensatos. Pensemos por donde queremos comenzar. Siempre habrá tiempo de ir creciendo o cambiando equipo:

¿Qué queremos pescar?

Básicamente, pensemos de forma realista en el tamaño medio de las capturas de las especies que pretendemos pescar (luego divide por dos esa cifra, que nos conocemos. Es broma.)

¿Cómo?

Identifiquemos el tipo de señuelos nos gustaría emplear y el tamaño/peso de los mismos. Por si no lo sabéis aún, el dicho dice: “señuelo grande, pez grande” (si los hay, claro). En realidad lo importante es que el peso de los mismos esté alineado con el tipo de caña que estamos pensando. Una caña de acción “light” (luego entraremos en esto) y potencia 5-25gr no va a poder con una Spinnerbait de 40 gramos. Y otra de acción “heavy” y potencia 10-40gr no tendrá la sensibilidad suficiente para señuelos de 3 o 5 gramos, e incluso de perder capacidad de lanzado.

– Es que tengo miedo de que una caña ultraligera no pueda con el truchón de 7kg que pienso pescar.
– Es posible, Mr. Fantasma, ¡¡pero la lucha será espectacular!!

¿Dónde?

Río, embalses y pantanos, lagunas… ¿Habrá mucha o poca cobertura vegetal en la orilla? ¿Pescarás desde embarcación?

Una vez respondidas estas preguntas, ya podréis acotar la búsqueda y recibir las correctas recomendaciones de aquellos que ya tienen horas de vuelo. En mi caso, estas fueron mis respuestas a dichas cuestiones:

¿Qué quiere pescar elreypescador?
Principalmente estoy interesado en las truchas, pero también tentar basses de tamaño pequeño/mediano.

¿Cómo?
Señuelos pequeños/medianos. Cucharillas, “rapalas” y vinilos. Más interesado en manejar correctamente los más ligeros (objetivo truchas, recordad).

¿Dónde?
Para truchas, prefiero los ríos. Y no tengo vadeador… desde orilla pues. Pero a embalses y lagunas también quiero ir, pues tengo unos cuantos alrededor (para black bass en primer termino y alguna arcoiris de intensivo también). Siempre desde orilla.

¿Coincidís conmigo? Genial!! Ya sabéis donde estoy, dadme un toque y organizamos alguna salida.

Testimonios. Consejos. Recomendaciones.

Una vez centrado, puse otra vez manos al teclado, para preguntar al oráculo San Google. Y estos fueron algunos de los “testimonios” que encontré. Así que aquí os los pongo, tal cual fueron paridos, al más puro estilo teletienda.

Para trucha

“Para trucha, si vas a pescar a spinning con cucharillas y demás en ríos, te recomendaría una de 6 a 7 pies, acción L, 3-15gr o similar”

“Donde yo suelo ir a pescar truchas es un coto intensivo, y éstas no suelen tener un gran tamaño y tampoco es que tiren demasiado, aunque supongo que alguna grande si habrá. Para ir allí utilizo cañas no demasiado duras de acción de 5 a 15 gr. para pescar cerca de la orilla y de 10-30gr para poder lanzar algo más”

“Una cañita hasta 10gr (como mucho), 190-240cm de largo y acción moderada…”

“Yo te aconsejo que compres una caña específica de trucha, que no sobrepase los 2 metros y acción no mas de 10-15 gramos. Yo utilizo una Diaflash 1,80 acción 3 a 15 gramos, sobre todo para lanzar cucharillas.”

“para pescar truchas yo utiliso este equipo: caña St.Croix Avid 2,4m; 1,75-8,75gr. […] super para truchitas de todos tamaños!! “

Para black-bass

“Para el bass yo te recomiendo si pescas de orilla una caña de 6,6 a 7′, es decir de 2 o 2,10 mts, accion mh, como dices ya que te valdra para todo tipo de señuelos que pongas”

“Creo que te podría ir muy bien una cañita de decarton, la ilicium clasic 2’10 m, 10-30 gr. Para el bass y pesca en mar te puede ser muy util, para la trucha ni idea”

“Para empezar a juguetear con los vinilos, yo te recomendaría una MH de 2.10m, es decir, algo de características más o menos similares a la Berkley que comentas. En ese rango de precios tienes algunas cosas interesantes, como las series Mojo Bass y Premier de St. Croix así como las Extreme de BPS. Estoy seguro de que apostando por cualquiera de estas no te vas a equivocar.”

“para spinning y siendo un pescador de orilla, yo me inclinaría por la Extreme monotramo de 7′ MH (1/4 – 5/8oz)”

Clarísimo, ¿verdad? Efectivamente, es normal sentir que estamos peor que antes. Eso es buena señal, acabamos de adquirir buena conciencia de nuestra ignorancia. Sin embargo esto no es del todo verdad, ya que si que empezamos a entender que deberemos tener claro qué son y en que influyen las siguientes características de una caña: longitud, potencia y acción. Para el que no tenga paciencia y no pueda esperar la continuación del artículo, recomiendo algunos enlaces donde se explica con todo lujo de detalle estos tres factores.

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