Etiquetado: fishing

Video: «Le bout du monde»

Para pescar, siempre merece la pena ir a «el fin del mundo»… aunque tenerlo al lado de casa no tiene precio…

El Lance Práctico en la Pesca a Mosca

El Lance Práctico en la Pesca a MoscaTítulo: El Lance Práctico en la Pesca a Mosca
Autor: Manuel Iglesias
Editorial: Sekotia
Colección: A Mosca
Formato: 210 x 225 cm,
Número de páginas: 74 páginas
Material adjunto: curso visual en DVD
ISBN: 978 84 96899 07 0

En la era de Internet, con todos los recuros on-line disponibles, ¿merece la pena comprar un libro como este? O es mejor estudiar los inagotables videos y tutoriales de la red? Hay algo extraño, viciado, en nuestra sociedad que nos conduce a este dilema en muchas ocasiones. Una mezcla entre la cultura de lo gratuito, que damos por sentado que conforma la base de Internet, y el estúpido mensaje de que lo electrónico, lo digital, tiene forzosamente que acabar con todo lo existente.

Si, claro que merece la pena adquirir «El Lance Práctico en la Pesca a Mosca». Y mucho. Primero de todo, porque el dilema planteado no refleja mas que un prejuicio, y no una duda objetiva. Amén de que casi siempre dejamos fuera de la ecuación la variable esfuerzo/tiempo invertido en la investigación autodidáctica surfeando por la red. Hacer el ejercicio de «monetizar» nuestro tiempo libre invertido – como hace cualquier empresa – es algo revelador a la hora de tomar una decisión sabia. Pero fundamentalmente porque con este libro cualquiera puede aprender lo básico del lance a mosca (yo lo conseguí, ergo…). ¿Y acaso no es ese el objetivo que buscamos?

El libro avanza desde lo más fundamental en el manejo de la caña, hasta las técnicas más avanzadas que podrán tanto ayudarnos a salir del paso en situaciones complicadas como a realizar buenas presentaciones. Ojo, no hay magia, no estoy diciendo que despues de leer el libro ya se sepa hacer todo lo expuesto (¡ojalá!), sino que los lances se explican de manera clara, directa y concisa; justo lo que necesitamos para inmediatamente poner en práctica los ejercicios. Práctica, práctica y más práctica, durante lo que nos pueda quedar de vida mosquera… Diría que es un arte bastante similar al de tocar un instrumento musical: nunca se practica demasiado, nunca es suficiente, siempre se aprende más.

El valor añadido que aporta su autor – Manuel Iglesias – respecto al resto de libros similares, es tal vez la clave del éxito del libro. A parte de su experiencia y las claras descripciones para realizar los lances, el DVD con los videos de todos los ejercicios cierra el círculo. Si hay alguna duda sobre el lance/ejercicio que estamos leyendo, sobre su ejecución, sobre el resultado esperado, quedará disipada al ver el video.

Conclusiones de un novato

Cuando decidí iniciarme en la pesca a mosca, tenía claro que aprender y practicar el lanzado iba a ser algo que requeriría esfuerzo, práctica y paciencia. Si bien tengo pendiente buscar alguien con experiencia que pueda ayudarme a mejora y asentar las bases, adquirir un método de autoaprendizaje como este es un requisito mínimo y necesario. Tras leer la secciones básicas del lanzado, no sin cierto miedo y preocupación, me encaminé directo a unas lagunas cercanas – zona amplia y despejada – donde conseguí despues de tres horas de prácticas, ejecutar lances con mi flamante nueva caña de pesca a mosca.

Luego desde mi experiencia no puedo más que recomendar este libro a aquel que quiera iniciarse en el lance a mosca a través del autoaprendizaje, dejando también claro que el libro aporta mucho más que una simple iniciación. Es un libro sobre el que volver una y otra vez, una referencia para comprobar de vuelta del río si hemos estado ejecutando bien los lances, consultar las opciones que tenemos para superar las dificultades experimentadas durante la jornada de pesca, o ir avanzando hacia ejercicios más complejos. Y en última instancia, nos dará los conocimientos necesarios para buscar en Internet esas «clases extraescolares» que no vienen en el libro, racionalizando el tiempo invertido, sabiendo que buscar, en lugar de dar palos de ciego cuando en realidad necesitamos una guía secuencial, ordenada, que nos ayude a despegar.

Lance practico en la pesca a mosca (+DVD)

Summertime!

Ya nos encontramos en la mismísima puerta del verano, y para los que residimos en el (muy) interior de la península ibérica esto es sinónimo de poder volver a disfrutar de alguna jornada de pesca en la costa.

Y antes de ponerme a revisar los aparejos para estas vacaciones, que aún están lejos por mucha ansia que uno tenga de disfrutarlas, he optado por desempolvar cierto material audiovisual, reciclar alguna que otra fotografía ya usada en el blog, y hacer un collage con estos recortes hechos a base de los buenos momentos vividos los pasados veranos en el norte, sur y este del país. Como pegamento: Sigur Ros… buen maridaje para asomarse al océano.

100% #capturaysuelta

El peso de la pesca a mosca

el-peso-de-la-pesca-a-moscaTítulo: El peso de la Pesca a Mosca
Subtítulo: Técnicas y aprendizaje de la pesca con ninfa en río.
Autor: Josetxo Martínez
Editorial: Sekotia
Colección: A Mosca
Formato: 210 x 240 cm
Número de páginas: 144 páginas
ISBN: 978 84 96899 87 2

Imagino que como cualquier recién iniciado a la pesca a mosca, podría decir que mis primeros esfuerzos han sido casi exclusivamente para la pesca a mosca seca. Ahora lo veo como algo lógico, pues no solo se trata de una técnica muy atractiva, por las picadas en superficie, sino también porque la técnica del lanzado se debe en gran parte a ella.

Afortunadamente luego llega la realidad, y descubres que las truchas también muestran tanto o más interés por alimentarse bajo la superficie. Y como queremos disfrutar de la pesca, hay que ponerse manos a la obra y documentarse sobre el arte de la pesca a ninfa, que es de lo que trata este libro. Bueno, para ser honestos primero se pierde bastante tiempo intentando pescar a ninfa en el río hasta que los resultados te obligan a tener que buscar una buena guía, una referencia que pueda aclarar las bases de esta técnica (y desterrar también los errores que cometemos).

Tras buscar varias recomendaciones en Internet, me decido por «El peso de la pesca a mosca«. Un autor de reconocido prestigio, una editorial entregada a la publicación de una gran colección, y todo ello de ámbito nacional… que es precisamente el escenario de pesca para el que buscamos ayuda. Y ahora que he terminado el libro puede decir que las espectativas se han cumplido.

En la ficha del libro que ofrece la editorial (ver enlace al final del artículo) reza el siguiente «argumento comercial»:

El lector y aficionado podrán encontrar los siguientes contenidos, entre otros:
1) El equipamiento mínimo necesario para poder acometer con éxito esta técnica de pesca.
2) Los bajos de línea indispensables para ejecutar las técnicas.
3) Los parámetros de hundimiento básicos para controlar el peso y profundidad de pesca.
4) Las ninfas: modelos y validación por peso y tamaños.
5) Técnicas de pesca en corta, media y larga distancia.

Es un preciso sumario de lo que vamos a poder recorrer a lo largo de su lectura. El autor no realiza un estudio exhaustivo y detallista, sino que desarrolla los objetivos anteriormente citados sin rodeos, con un gran pragmatismo. Personalmente creo que esa es la mayor virtud de este libro. Desde la perspectiva de un novato – la cual puedo ejercer de pleno derecho -, «El peso de la pesca a mosca» es una fuente de conocimiento básica para aquellos que necesitabamos poner orden a todos los conceptos y técnicas que podemos leer en numerosos medios sobre la pesca a ninfa. Información básica pero no simplista. La información que contiene es una extraordinaria base sobre la que construir con éxito nuestra técnica. El autor parece haber conseguido destilar su experiencia para escribir una obra que contiene la esencia de lo importante, de lo que cuenta.

No puedo hablar por los expertos, pero algo me dice que incluso para los avanzados en la pesca a ninfa el libro de Josetxo, como poco, ayudará a consolidar conocimientos.

Conclusiones de un novato (de eso sí puedo hablar)

Me gustaría compartir algunas de las principales conclusiones – personales, por supuesto – a las que he llegado tras devorar toda la información de Josetxo Martínez. Tal vez más de uno ya habréis pasado por esto.

1) Respecto al equipo:
Caña de 10 pies, mínimo. Y es así… las limitaciones experimentadas a pié de río son confirmadas y justificadas en el libro. Esos «sesenta» centímetros de distancia que se ganan con ese pie extra los he echado de menos con mi caña de 9 pies.

2) El bajo:
Por fin puede entender que tipo de bajo es el necesario para una pesca a ninfa polivalente. Hay más de un millón de recetas en Internet que funcionan de maravilla para escenarios particulares, pero justamente necesitaba conocer un resumen de las tipologías en base a materiales primero y respecto a las técnicas de pesca en segundo lugar. En resumen un bajo cónico de nylon + varios tramos decrecientes (anudados) de tippet, con el objetivo de conseguir aproximadamente una longitud del doble de largo de nuestra caña: ese será mi bajo durante el resto de temporada.

3) Las técnicas de pesca a ninfa:
Justamente de acuerdo al bajo de línea descrito anteriormente es cuando encajan a la perfección las técnicas que describe Josetxo:
– Corta distancia: sin sacar línea del carrete, usando únicamente el bajo (de ahí la longitud necesaria del mismo – doble de la caña)
– Media distancia: sacando apenas unos centrímetros de línea por la puntera de la caña (para que ésta no tire hacia atrás del bajo y se lo lleve hacia el carrete)
– Larga distancia: única técnica en la que la línea apoyará sobre la superficie del agua.

4) Las ninfas:
Gracias Josetxo por la extraordinaria clasificación de las mismas. Me quedo con dos grandes aspectos a poner en marcha de ahora en adelante.
– Respecto al tamaño: a muchos les parecerá obvio, pero casi lloro de alegría al poder acotar los tamaños de anzuelos/ninfas que voy a emplear. Ninfas medias (12-14) y microninfas (16-18)
– Respecto al peso: pesar y organizar las ninfas de acuerdo al mismo en la caja de moscas.

Estas son mis conclusiones más importantes (reveladoras para un novato como yo), pero hay muchas más, por lo que os recomiendo encaredicamente su lectura a los que os estáis iniciando en la pesca a ninfa. Sin duda un libro básico que hay que tener en la biblioteca «mosquera».

El Peso de la Pesca a Mosca

Una imagen: Fisher and Falls

Fisher n' Falls
Fisher and Falls, una foto de Kenneth Browning en Flickr.

Video: Waypoints

Tenemos una superproducción entre manos, despliegue de medios y recursos para un proyecto ambicioso. Tal y como los describe la productora:

Waypoint es el más exótico, ambicioso y profundo largometraje jamás creado por Confluence. Rodado alrededor del mundo tanto en aguas continentales como saladas, las localizaciones incluyen la pesca de lenguados en el atolón de San Brandon en el océano Índico, la pesca de truchas en la Patagonia chilena, la costa sudeste de Alaska en busca de los Steelhead, los Mahseer dorados de los ríos del Himalaya en la India, y la jungla de Venezuela con sus payaras dientes de sable.

Video: Minnivallalækur

Un poco de Islandia… para refrescarnos en estos últimos estertores de calor que tenemos en el centro peninsular

Cuaderno de Pesca: Las obladas de Mazarrón

Puerto de Mazarron (Murcia)

Cuaderno de Pesca: Grand Slam del ‘rockfishing’ mediterráneo

Fecha: Agosto de 2013
Lugar: Puerto de Mazarrón, Murcia (España)
Objetivo: Espáridos, Serránidos y otras criaturas de los roquedos del mar Mediterráneo
Equipo: Spinning

Oblada mediterránea

Crónica

Serrano

Apenas tenía vagos recuerdos de infancia, así que pescar en el Mediterráneo era de por sí un gran aliciente. Una novedad en la práctica. Pese a lo cual, uno iba con los pies bien pegados a la tierra, es decir, era muy consciente que una zona altamente poblada de veraneantes, entre los que me incluía, no era a priori un escenario – ni una época – para albergar grandes expectativas.

El plan permitía estrecho margen de maniobra: zonas muy próximas y accesibles de Puerto de Mazarrón, para dedicar apenas las dos o tres primeras horas de la mañana, para volver justo a la hora del desayuno «estándar». Así pues, fueron tres las salidas de pesca que pude disfrutar en esa semana de vacaciones. De la primera de ellas, en la escollera del puerto pesquero, prefiero ni hablar… o mejor dicho, da para otro artículo que ahora no es relevante. Sería en Playa Grande donde disfrutaría (no hay mejor palabra) de una estupenda mañana de pesca.

El escenario creo que era el más adecuado – dentro de las restricciones de mi radio de acción – por dos motivos fundamentales:

  • Primero, porque durante la época estival hay muy pocas zonas donde la pesca deportiva está legalmente permitida en el litoral de Mazarrón. Es muy importante consultar la normativa vigente en cada momento en la página web del Ayuntamiento de Mazarrón, donde se especifican zonas habilitadas y prohibidas según que fechas y horarios. Y por qué lo considero un privilegio: porque casi cualquier otra opción te coloca en la más absoluta ilegalidad y, aun así, allí que pude estar en pleno mes de Agosto en paz y tranquilidad.
  • Y segundo, porque el lugar proporcionaba una postura de pesca extraordinaria: zona acantilada y razonablemente segura que permitía situarse escasamente a un metro de altura sobre el mar, y con mucha actividad teniendo en cuenta estación del año. Me encantó por su belleza natural – nada que ver con el rollo espigón – con el horizonte al frente y la playa a un lado.

Oblada mediterráneaPero precisamente estos motivos lo convierten en un lugar disputado, su gran contrapartida… en mi tercera escapada no pude disfrutar de él… porque apenas da cobijo a un solo pescador… dos máximo, y solo en caso de que haya mucha confianza, ya sabéis. Y siempre hay alguien dispuesto a madrugar más que tú. Solución: un barco, fácil fórmula para dejar de ser un limitado «de orilla» :D

Me suele acompañar mi equipo de spinning habitual en río, junto con el arsenal de señuelos de todos los tipos, tamaños y colores… casi ninguno específico para agua salada; casi ninguno me funciona. Hasta la fecha, mis mejores resultados han sido con un montaje Carolina, con vinilo imitación de lombriz «watermelon»… poco más. Así que esta vez decidí seguir con esta técnica, pero cambiando el señuelo artificial por el cebo natural: chipirón en este caso. Nada más que un mix de lo más práctico, y de lo menos ortodoxo que uno se puede echar a la cara, pues ni es spinning ni es una clásica pesca a fondo.

Incluso convirtiéndome ya en un sin vergüenza podría decir que hablamos de una pesca «finesse»: tiritas de chipirón de tamaño discreto – para cubrir anzuelo y un poco más, junto con una velocidad de recogida lenta e intermitente. ¡Mortal! (no literalmente, ya sabéis, todo volvió a las aguas inmediatamente después de la foto correspondiente).

Picadas incontables, pues fueron continuas hasta terminar las existencias de los cefalópodos usados como cebo. Obviamente reponiendo a una velocidad de vértigo debido al empleo de anzuelos sin muerte (obligado si vamos a practicar captura y suelta, por favor). Al no existir el arponcillo, la escurridiza carne del chipirón sale disparada del anzuelo cuando el pez emboca solo por un extremo del cebo.

Oblada mediterránea

Pero como no todos los peces atacan al chipirón como si de la dama y el vagabundo ante un espagueti se tratase, no tardarían en aparecer las capturas. La oblada confirmó su hegemonía en la zona, consiguiendo sacar cuatro hermosos ejemplares, en tamaños iguales o superiores a la «cuarta» (de mi mano), medida universal que tendréis que aceptar mientras no disponga ni de cinta métrica ni báscula alguna.

El serrano, o vaca serrana, también haría su digna aparición. Un pez hermoso que fascina y sorprende a quién lo captura por primera vez. Este no era el primero que pescaba, pero ciertamente no han sido muchos en mi vida. Una alegría por lo tanto, ¡y pieza clave de mi «grand slam»! Disculpadme la broma sobre lo del grand slam del rockfishing mediterráneo… es que uno ya aprende, gracias a las lecturas de medios especializados, a como conseguir vender un artículo como un PRO. Pero en ningún caso trato de engañaros. No tengo ni idea de si existe un grand slam del rockfishing, ni que tres especies supuestamente concederían el título… pero para mis expectativas individuales, y no sin cierto cachondeo, ahí estuvo.Oblada mediterránea

Si hay una especie de nuestro litoral a la que le guardo especial cariño, es sin duda al sargo. Es la imagen en mi memoria de mi infancia pescadora, la primera que viene al recuerdo y la imaginación al evocar o anticipar momentos de pesca en agua salada. Espáridos sobre cesta de esparto, un bodegón del que ahora huyo, pero no renuncio. Fue la captura de mayor entidad de la jornada, y la más peleada. La experiencia de capturar un sargo con el equipo de spinning (7 pies y 4-28gr de acción) nada tiene que ver con hacerlo, como solía en mis años mozos, con cañas de 4 o 5 metros y 100-200 gramos de acción.

Ha habido un antes y un después desde que adopté la «captura y suelta» tras años de cargar con bolsas llenas para casa. Un punto de inflexión en el que se me puso a prueba. Es fácil para alguien como yo, que nunca comí trucha, devolver una fario al río sin la menor duda. Pero este sargo ha sido la clave de la superación personal, frente a mi mismo y a los que me rodean. Su carne es sabrosa, sí, pero el sabor de boca que deja la satisfacción de verlo volver a las aguas dura mucho, mucho más.

De porte poderoso, todo un símbolo de nuestro ecosistema, presente en el Mediterráneo, el Atlántico y el Cantábrico. El «rock star» indiscutible del rockfishing nacional. Ahí lo tenéis en la foto, cerrando este «Grand Slam» particular en aguas murcianas. No me digáis que de verdad no habéis probado nunca a liberarlo. Es todo un espectáculo cuanto más grande es.

Sargo

Resultado

De nuestro lado: 4 Obladas, 1 Sargo y 1 Serrano – ¡¡Grand Slam!!

De lado del Mediterráneo: Un nuevo admirador, con muchas ganas de poder repetir.

Conclusiones

Lo bueno: Conocer de cerca a la bonita Oblada, y anotar este modesto «Grand Slam» en apenas un par de horas en un escenario precioso; de los  más bonitos de cuantos he podido pescar hasta el momento en las costas españolas.

Lo malo: ¿Faltó la reina? ¿La lubina? No, claro que no… Lo peor: el lamentable comportamiento de algún que otro miembro del club «Captura y Fríe» de inmaduros. Mis ojos siguen sin dar crédito a que alguien meta en la saca un pez de tamaño inferior a la palma de la mano.