Trout Selfie!

Ser trucha es duro, aún a pesar de residir en un EDS. Y conseguir hacerse un selfie para actualizar el perfil del Facetrout pasa por tener que morder una mala imitación de tricóptero para hacer feliz a uno de estos paisanos que no paran de patear río arriba y abajo dando varazos al aire. El resultado suele ser al menos inmediato, pues pocas veces se conoce el hecho de que estos tipos olviden subir a Internet todo el material gráfico… es superior a sus fuerzas.

Y así es como una trucha puede tener su propio selfie publicado en Internet. Aunque sea con una sonrisa un poco forzada.

Trout Selfie

Cuaderno de Pesca: “Ceñajos” (Río Cabriel)

Río Cabriel

Cuaderno de Pesca: Los Ceñajos del Cabriel – Cuenca

Fecha: Junio de 2015
Lugar: Cuenca (España)
Objetivo: Salmo trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

Y aquí estamos, Antonio, su hermano Miguel Ángel y yo, camino del Cabriel. Después de todo este tiempo, y tras poner en común el calendario de la temporada 2015, por fin pude compartir jornada con PescataMinuta.  Dos horas largas de viaje en coche por delante, poca cosa teniendo en cuenta todas las conversaciones pendientes. La parada técnica nos depara un señor desayuno; poderosa tostada con tomate.

Llegamos, preparamos equipo y nos dirigimos al límite inferior del tramo, con idea de arrancar desde el puente, para alcanzar el coche a la hora de comer, y continuar por la tarde río arriba. El “kick-off” oficial lo gestiona Antonio orquestando la foto de grupo. Me hace especial ilusión – cuando es compartida, esta afición suma muchos puntos.

Nos organizamos: Antonio y Miguel Angel me cuentan un poco su “modus operandi” habitual, y me dan libertad de movimiento. Como “cascarón de huevo” prefiero ceder a los veteranos el paso, me quedo atrás, y comienzo a pescar la zona desde el puente hasta los primeros saltos de agua. Ante mí un tramo de gran belleza, y tengo firme intención de disfrutarlo centímetro a centímetro.

En la primera poza de esta zona localizo una trucha. No se está cebando, así que pruebo con ninfa (varias), sin suerte alguna… ni se inmuta. Me ha visto, seguro, aunque no huya. El agua es tremendamente cristalina, y está claro que voy a tener que mejorar mucho mi escasa destreza a la hora de poner en practica el sigilo.

Miguel Ángel y Antonio se adelantan, y comienzan a seca desde el principio. Veo a Antonio hacer sus lances justo por encima de los saltos, mientras voy avanzando poco a poco, teniendo que salir del río para poder librar la primera “pequeña” poza (esta vez prefería resistirme a hacerme unos largos desde ya tan temprana ocasión). Insisto a ninfa, y sería justo en las corrientes bajo los saltos de agua donde saco la primera trucha de la mañana.

Animado, peino todos los rincones de la zona de corrientes primero, y de las pocillas superiores después, pero sin ser capaz de repetir hazaña. Un enganche de mi ninfa en una rama traerá como sorpresa descubrir que otros tres perdigones también adornaban la misma (punto caliente sin duda de ofrendas a los árboles). Convencido de haber exprimido al máximo estas posturas decido avanzar, pensando que Antonio y Miguel Ángel estarían ya bien lejos. Por suerte nuestros metabolismos de pescador son similares, y sincronizamos bien las distancias y tiempos.

Trucha del Cabriel

Llegado a una tabla no muy profunda comienzo a ver las primeras cebadas. Truchas de porte pequeño-mediano, pero abundantes, que me motivan a cambiar a seca. Me sorprendo espantándolas con unos lances muy torpes, poco delicados. Me obligo a “respirar”… no solo voy a tener que hacer sobre-esfuerzo con respecto al sigilo, sino también prestar más atención al lance, memorizando los movimientos de brazo y muñeca que ofrecen las mejores posadas. Aun así, todas las moscas rechazadas.

Miguel Ángel viene hasta mi altura para avisarme de que podría ser buena hora para comer. El sol empieza a apretar bien, y la idea de descansar un poco a la sombra y retomar fuerzas es inmejorable. Aprovechamos, obviamente, para intercambiar opiniones. El resultado es similar para los tres, y la presencia abrumadora del “chochín” es tema de conversación. Parece que las truchas no están predispuestas a comer otra cosa. Acostumbrado a mis jornadas en solitario, la tertulia del bocata se disfruta especialmente; gran momento en buena compañía.

Las temperaturas son ya elevadas, toca protegerse del sol, y los tres volvemos al río en el mismo orden, pero esta vez todos a seca. Decido peinar más rápido el río. Veo pocas cebadas, y algunas pozas me obligan a salir del río justo cuando empiezo a aproximarme a algunas zonas interesantes (el vadeo de este tramo a veces es complicado para los que escasamente superamos el 1,70). Localizo bastantes truchas desde la orilla, pero todas fuera del alcance. Imposible lanzar desde el río, menos aún desde la enmarañada orilla (¡no eligen esas posturas por casualidad!). Decido adelantar a Miguel Ángel y Antonio, para explorar el tramo (ellos lo conocen, pero para mí es todo un mundo nuevo).

Encuentro un buen acceso a una tabla de profundidad media, y localizo una trucha cebándose a unos 14 metros río arriba. Se ceba muy despacio, mostrando aleta dorsal y gran parte del lomo cada vez. Carece del nervio y de la electricidad de las pequeñas… todo indica que tiene un tamaño “interesante”. Monto una efémera en tono amarillo, muy “veraniega” como la calificaría Miguel Ángel más tarde. Me lo tomo con calma, y voy haciendo suaves lances calculando la distancia sin prisa. No quiero posar la línea sobre el pez. Cuando por fin coloco la mosca donde esperaba, nada. Un par de intentos más, posando a izquierda y derecha, por si la trucha ha cambiado a otra vena de corriente. No la veo, ya no se ceba.

Pensando que la he podido asustar, dejo de lanzar, y me quedo observando. ¡Vuelve a cebarse! Sigue ahí, y yo vuelvo a la carga. Antonio llega hasta donde estoy, mientras continúo en la brecha. El reflejo del sol en el agua hace difícil seguir la mosca a esa distancia. Logro localizarla, veo que deriva perfectamente, a la misma velocidad que esa otra ¿”mosca”? ¿Cuál es la mía? No consigo saber cual de los dos objetos flotantes es mi efémera, lo cual indica que al menos no está dragando. Una de las dos moscas desaparece súbitamente. ¿Dónde está? Clavo. Clavo porque es lo que hay que hacer ante la duda, no muy convencido hasta que compruebo que la caña se carga, y mucho. Llamo a gritos de emoción a Antonio, que había salido por mi izquierda apenas unos segundos atrás. No parece muy grande, pero tira con fuerza para esconderse bajo la orilla. Antonio llega, me anima, se pone a grabar. Consigo finalmente llevarla a la sacadera. Ronda los 40 centímetros, pero lo que más llama la atención es su prominente barriga… Está bien alimentada. Pesa. Una joya. Un par de fotos y vuelta al río. Y a mi no se me quita la sonrisa de la cara. Difícilmente olvidaré la captura de esta hermosa trucha.

Ceñajos

Terminaríamos la jornada en la parte superior del tramo, los tres juntos, Miguel Ángel y yo a un lado, viendo como Antonio intentaba colocar la mosca a una trucha “king size” localizada aguas arriba, pero demasiado lejos, imposible vadear para una mejor aproximación… ¡siempre saben donde ponerse!

Resultado

De nuestro lado: 2 truchas por barba + 3 perdigones (Gracias, compañero pescador anónimo. Espero que los dioses de los árboles no me castiguen por robarles tu ofrenda)

De lado del Cabriel: Un nuevo admirador con muchas ganas de volver.

Conclusiones

Lo bueno: Una jornada de pesca en magnífica compañía. Se hizo esperar la ocasión; ¡por mi parte se repetirá en cuanto se presente una nueva oportunidad! Y como gran valor añadido, que uno de los compañeros esté detrás de un gran blog, donde poder ver otro punto de vista de esta misma experiencia.

Lo malo: Una vez reposada la jornada, y desde la distancia que otorga el tiempo, el total de capturas fue algo bajo para las expectativas, aunque precisamente por la dureza del “terreno” bien supieron a gloria.

Free the Snake

El río serpiente (Snake River), en Estados Unidos, es considerado el mayor río salmonero del país. Por ello, conseguir devolver sus aguas al cauce original, derribando las presas que lo maltratan, es el objetivo principal de los grupos ecologistas norteamericanos.

Con este video, Patagonia se une a la campaña que ya ha recogido firmas de todos los rincones del planeta para pedir al presidente Obama que derribe las cuatro presas  que impiden a los salmones y otras especies recuperar su hábitat.

#FreeTheSnake

Cuaderno de Pesca: “Breaking Good”

Río Tera - Breaking Good

Cuaderno de Pesca: Río Tera (EDS) – Zamora

Fecha: Mayo de 2015
Lugar: Camarzana de Tera, Zamora (España)
Objetivo: Salmo trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

En el EDS del Tera capturé mi primera trucha, gracias a una cucharilla Mepps dorada. No, no era un chaval imberbe con camiseta de Naranjito. Esto fue hace no mucho, peinando ya canas, apenas estrenando mi equipo de spinning (hace dos telediarios). Confieso sentir especial predilección por este maravilloso río, pero no por esa nostalgia o romanticismo de la primera vez. Ni tampoco por su – a mi parecer – gran belleza, aunque sin duda alguna ayuda, y mucho. Sino por como me ha castigado durante mucho tiempo, o tal vez sea más cierto decir, por todo lo que me ha exigido y yo no he sido capaz de dar.

Después de esa primera trucha vino otra, el mismo día, al anochecer. La recuerdo perfectamente; muy luchadora. Consiguió soltarse antes de llegar a la orilla. Y esa fue mi última captura en el EDS durante estos años. Desde entonces, este tramo localizado junto a Camarzana de Tera ha sido mi reino particular de los grandes bolos. Tanto todas las veces que volví a spinning, como todas aquellas otras, más recientes, en las que regresé a mosca. Llegaba a tener peces a mis pies, pero no al otro lado de la línea.

La desesperación crecía, aliviada solo al pensar que tal vez el problema era ajeno – conocido autoengaño, pero efectivo -. Hay pocas truchas, demasiada presión… Aún así, lejos de rendirme, insistía una y otra vez. Apenas unos días antes de esta última jornada en el Tera, un buen artículo – como es habitual – de Cul de Canard sobre el futuro de este tramo, junto con su sabio consejo de apostar por ninfas, me obliga a la reflexión. Aquella que te sugiere definir una estrategia, abordar el río de forma distinta, a no cometer los mismos errores, a no dar nada por sentado y huir de vicios. A no seguir la linde habitual.

Olvidar todo para aprender de nuevo. Tomar conciencia de que elegir entre ninfa o seca es en realidad una decisión independiente de nuestro antojo egoísta, que está por encima de nuestra vanidad, y que disfrutar de la jornada pasa inevitablemente por aceptar dicha realidad y actuar en consecuencia. En nuestra mano si está adaptarse a ella y disfrutar, o plegar el equipo y buscar otra postura, otro lugar, otro momento. Algo que no es trivial para los seres de una civilización que llevamos siglos haciendo justo lo contrario, adaptando el entorno a nuestras necesidades. La frustración vive entre esas dos tierras, y si la montaña no viene a mí, yo voy a la montaña.

Y las truchas llegaron, a ninfa primero, y a seca después. Pequeñas todas, como la palma de mi mano la más grande, y sin embargo la satisfacción fue enorme. Tan pequeñas eran que, las que entraron seca, salían volando al clavar. Tan alta había sido la montaña a escalar en este escenario, que nunca antes peces tan pequeños me habían regalado tanto. Río a carcajadas, creyendo estar solo, pero tengo compañía. Un pescador veterano me observa desde la orilla, reflejando una extensa sonrisa:

– ¡Algunas vuelan! – le comento aún riendo.

– ¡¡Esas pequeñas tienen alas!! – me contesta a la vez que se despide con la mano y continua su marcha.

Es medio día y debo regresar. Al salir del agua otro pescador, sentado en la orilla está terminando su bocadillo. Un compañero mosquero de Valladolid que, apasionado por el Tera, me cuenta su experiencia. También ha disfrutado con estas pequeñas pero maravillosas truchas.

De camino al coche me cruzo con otro pescador. Parece frustrado, y me pregunta si yo he tenido suerte con alguna de “tamaño”, mientras se asoma nervioso al río. “Grande no he visto ninguna”, respondo, sin poder dejar de sonreír. Ni falta que me hace hoy. Mañana será otro cantar.

Resultado

De nuestro lado: 6 bravísimas truchas.

De lado del Tera: Nada, esta vez no pidió nada a cambio.

Conclusiones

Lo bueno: Romper la maldición. Alcanzar el punto de inflexión que inevitablemente no solo cambia mi percepción de este tramo, sino de la pesca a mosca en general.

Lo malo: Dicen que más vale tarde que nunca, pero aún así me quedo con la sensación de poder haber llegado a este resultado mucho antes. En cualquier caso, desde la distancia, y con más experiencia, todo parece más fácil.

 

Lily, la nueva revolución del video digital

Es evidente que GoPro se ha convertido en toda una referencia en la industria del video, definiendo un modelo de producto que ha originado el segmento de videocámaras de consumo que ya todos conocemos. Y justo cuando la competencia empieza a proporcionar buenas alternativas al rey de las subjetivas viene Lily a dar otra vuelta de tuerca en el sector. No se trata de una alternativa a GoPro, nada como ver el vídeo promocional para entenderlo perfectamente.

 

Una imagen: Triple Captura

Hace apenas unos días tuve el placer de compartir jornada con Antonio (PescataMinuta.es) y su hermano Miguel Ángel. Y además de la extraordinaria compañía, esta imagen es uno de esos regalos que solo se puede obtener cuando se va acompañado por alguien que también es un apasionado de la fotografía, con su equipo siempre atento a retener para siempre cualquier instante.

Una triple captura, del tipo que solo pueden proporcionar dos cámaras y una trucha. ¡Gracias Antonio!

Triple Captura

SAIH

Caudal río Tajuña - Primavera 2015

No, no es ninguna palabra nórdica. Corresponde con las siglas de “Sistema Automático de Información Hidrológica”, y aunque para muchos supongo que no es novedad su existencia, para mi sí lo es. Gracias a este sistema, he podido confirmar – por desgracia a posteriori – que el caudal del río Tajuña durante mi visita este pasado sábado era, efectivamente, muy superior a lo esperado. No me había equivocado de río, no.

¿Veis el punto más alto de la gráfica? Si, ahí estuve yo, jugándome el tipo para vadear el río solo con la única intención de cruzar de orilla – y su correspondiente vuelta para volver al coche). Como un clásico del Western, buscando un lugar seguro donde poder vadear el río Colorado con mis 500 cabezas de ganado. Tuve que ayudarme de un palo “bien armado”.

En la actualidad, los SAIH se encuentran operativos en las Confederaciones Hidrográficas del Júcar, Segura, Guadalquivir, Tajo, Ebro, Guadiana y Norte, Duero… Están disponibles a través de Internet, solo tenéis que buscarlos, para poder tener la información del estado de los ríos.

Echo de menos (o al menos no lo he encontrado aún) como consultar las previsiones de desembalses, pero al menos si que podemos comprobar el estado actual, y guiarnos en base a ese dato junto con la tendencia de los últimos días.

SAIH Tajo
http://saihtajo.chtajo.es/

Una imagen: El Tera

A su paso por “Camarzana de Tera”, donde se encuentra el EDS, el río nos regala sin pedir nada a cambio. 

El sonido de las aves que amanecen junto a él resuena inevitablemente en mi memoria auditiva al contemplar esta imagen. Un billete de vuelta siempre disponible en mi teléfono móvil.

 Río Tera 

Cuaderno de Pesca: Río Tajuña (Guadalajara)

Río Tajuña

Cuaderno de Pesca: Conociendo La Mancha

Fecha: Abril de 2015
Lugar: Guadalajara (España)
Objetivo: Salmo trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

Vivir en Madrid te puede proporcionar una magnífica situación estratégica al estar ubicada en el centro peninsular: todos los destinos trucheros te pillan casi igual de lejos. Peor lo tienen en Sevilla, desde luego, pero en cualquier caso difícilmente vamos a poder evitar marcarnos una hora y pico de viaje de ida, y otra de vuelta, como mínimo. Pero ahí mismo está la ventaja, no hay que vencer pereza alguna puesto que los kilómetros vienen de serie, y podemos decidir ampliar algo más el radio de acción.

Castilla La Mancha iba a tener su momento esta temporada 2015, eso ya lo tenía claro el año pasado, pero el detonante necesario para poner fecha en el calendario iba a venir tras poner en común planes con Antonio (PescataMinuta.es). La posibilidad de conocer escenarios de la comunidad manchega acompañado de la mano de alguien que conoce bien la zona, y de la que además se puede aprender mucho, es obviamente una cita de obligada asistencia. Ya teníamos plan A. Pero luego resultó que el plan A no pudo ser; de ello se encargaron unas maravillosas tormentas en toda la zona centro peninsular de pronóstico asegurado casi al 100%. Adelantar un día la jornada fue algo que al final solo yo pude hacer, a última, última hora.

Y a solo cuatro horas y media para que sonara el despertador, todavía me veo frente al ordenador rematando el itinerario. Investigación express vía (bendito) Internet, intentando localizar un destino accesible para alguien que desconoce totalmente la zona, y que esté aproximadamente a una hora y cuarto desde casa, pues solo podía dedicar la mañana. Guadalajara. Tajuña. Allá voy.

“Aterrizado” ya en la zona prevista, mañana fresca, cielo cubierto que amenaza alguna lluvia esporádica y poco intensa (según el tiempo.es, no creáis que saco toda esa información oteando las nubes y oliendo el aire). Con todo preparado arranco por el sendero que acompaña al río a lo largo de una zona de suaves corrientes con posturas interesantes, pero estoy decidido a contener mis ganas de dar palos al agua. La excusa de río “nuevo” me ayuda en el espíritu de investigación, y sigo subiendo hasta llegar a una bonita poza en la que se dibujan nítidamente cuatro pintonas. La belleza del escenario se convierte también en la principal desventaja, pues el tronco caído que cruza las aguas es buen refugio y complica no solo el lance, sino las opciones de llevar al pez a la sacadera en caso de éxito con la primera parte.

Trucha del Tajuña

Me obsesiono con intentar engañar a la más grande, la más pícara, que se hace dominante justo en el comedero de entrada a la poza, bajo el tronco. Un error, pues no consigo nada y dedico demasiado tiempo buscando distintas posturas desde ambas orillas. Desesperado continúo río arriba, a una zona de corrientes de unos 40 metros que une la poza con unas profundas tablas. En las corrientes, similares a las que dejé atrás en el principio del tramo, consigo sacar dos pequeñas truchas que entran a ninfa (perdigones del 16). Esto que parece poco – bueno, objetivamente lo es -, me proporciona la energía necesaria para remontar el pesar del fin de semana anterior en el Jerea, inaugurando por fin la temporada. Personalmente considero que no hay trucha que no merezca su lugar en nuestras crónicas, por pequeña que sea, y mucho menos cuando es la primera en llegar a la sacadera tras tantos meses ansiando ese momento…

Con la actitud positiva que siempre da una captura, avanzo hasta arriba de las corrientes, y me sitúo justo a la entrada de la misma, para realizar varios lances a la tabla profunda que tengo ante mí, imposible de vadear. El río en esa zona se encajona entre los cañizos de una orilla y el terreno elevado de la otra. Dirijo mis lances a la margen izquierda, al exterior de la curva, avanzando poco a poco. En el bajo un tandem ninfa-seca. No he visto cebadas, así que la seca cumple fundamentalmente como señalizador, que se desliza muy suavemente aguas abajo. Mis ojos la siguen anticipando, ansiando, ese momento en el que desaparece repentinamente bajo la superficie… y así fue. Levanto la caña. Al otro lado, desesperada, arranca una carrera loca de margen a margen, para abajo y para arriba, saltando… Con aproximadamente unos treinta centímetros, nada tiene que ver con sus primas de hace unos minutos. Ya casi la tengo, echo mano a la sacadera… y nada que llevar a ella…

Abandono el río por la orilla derecha. El sendero se eleva y me deja apreciar la tabla, profunda, de aguas claras, que da paso donde dos pozas muy próximas que acumulan un notable número de truchas. Solo puedo fijarme en una de ellas. La vigilo durante buen rato, mientras aprovecho la posición elevada para descansar y comer. Memorizada toda la estrategia, ya solo faltaba intentarlo. Bajo sigilosamente a la orilla, una zona de vegetación alta me ocultaría mientras lanzo por encima de ella… fango… mucho fango… me hundo… salgo de la orilla. La cosa no iba a ser tan fácil. Dejo la caña a un lado y me dedico a investigar desde que zonas puedo aproximarme sin llegar a hundir las botas por encima del tobillo. Tendrá que ser desde ahí… 15 minutos después el señalizador desaparecía justo cuando debía hacerlo. En el extremo del tippet una Copper John del 14. Y a continuación de la ninfa la trucha más deseada. Lucha dura para los dos. Ella terminó en la sacadera; yo embarrado y semi-enterrado hasta las rodillas. Un magnífico broche a la jornada, tocaba volver.

Resultado

De nuestro lado: Me quedo con esa preciosidad de treinta y siete centímetros.

De lado del Tajuña: Un nuevo admirador. Me costará seguir explorando nuevos destinos mientras quede tanto por conocer y disfrutar de él. Bueno, y alguna que otra mosca que como siempre hay que ofrecer a los dioses árboles.

Conclusiones

Lo bueno: Remontar de esta forma la experiencia del arranque de temporada. La ilusión de descubrir nuevos tramos.

Lo malo: Las grandes saben latín… y tienen sus posturas allí donde el lance es “casi” imposible.

Video: FlyFishing Tour 2015 Trailer

Marchando otra “superproducción”. Eso sí, puede ser un video candidato para enseñarle a esos amigos y familiares que no tienen ni idea de pesca cuando te comentan eso de: “echas la caña y a esperar… no te aburres?”

Aún salvando las distancias con los protagonistas del video (y sus medios), ¿tenemos pinta de aburrirnos?