Etiquetado: naturaleza

Video: Pejerreyes en Islas Cayman

Hipnótico video de un banco de pejerreyes en la Gruta del Diablo, en las islas Cayman. Movimientos perfectamente sincronizados como la mejor arma defensiva ante los depredadores.

Una imagen: After the Rain

Mi mejor Bolo

De entre las múltiples acepciones y usos recogidos por la RAE para la palabra «bolo», nos atañen las siguientes:

bolo1, la.
quedarse bolo.

1. loc. verb. U. para referirse al cazador que no cobra pieza ninguna.

volver bolo.

1. loc. verb. quedarse bolo.

Una expresión tan común y coloquial que queda efectivamente recogida y reconocida por la Real Academia Española. Se habla pues con propiedad cuando utilizamos el término tras una jornada en la que, a lo sumo, habremos tenido alguna picada, no más. La definición de la RAE es concisa, como debe ser. Sin embargo hay bolos y bolos… no todos son iguales, ni nos dejan con la misma sensación.

Hace unos meses leía una viñeta en la que dos pescadores veían a un tercero como iba de regreso a casa comentando las alegrías que la naturaleza le otorgaba; el canto de los pájaros, el olor de la hierba fresca, el maravilloso paisaje… «Otro que vuelve bolo«, le decía uno de los primeros a su compañero. Como la vida misma, quién no se consuela es porque no quiere. Aunque sin duda el autor de la viñeta pone el dedo en la yaga, no es menos cierto que el componente «naturaleza», el entorno, es un factor que contribuye de forma vital a las sensaciones vividas durante la jornada de pesca. Y lo hace siempre para bien: si tenemos éxito, refuerza y potencia la experiencia, la hace redonda. Si volvemos bolo nos hace la derrota más llevadera. No en vano, a los que nos gusta la naturaleza y somos aficionados a explorar rutas, o al senderismo, «perdernos» en la tranquilidad y belleza del entorno es de por sí un bálsamo necesario, sobretodo para los que la mayor parte del año estamos anclados al asfalto.

Laguna de las Madres (Arganda del Rey, Madrid)

Paz y tranquilidad en la Laguna de las Madres

Que sí, que un bolo es un bolo. Pero esta afición en general, y en concreto las posibilidades de travesía que nos ofrece el spinning continental, nos aporta una doble ración de satisfacciones. Personalmente creo que la clave para disfrutar, y minimizar también el poso amargo que deja la «derrota», será saber elegir destinos que independientemente de la pesca nos ofrezcan a los sentidos y al corazón aquello que buscamos de la naturaleza.

Salir de pesca es también una gran oportunidad si te apasiona la fotografía. Dividir el tiempo entre lances e instantáneas es otra manera de diversificar los «riesgos anímicos» de un bolo. ¡Esto al menos nos ayudará a realizar alguna captura – fotográfica – interesante! El paisaje, la flora o la pequeña fauna pueden convertirse en un objetivo secundario que nos proporcione mayor entendimiento y visión del entorno que hemos elegido.

Tal vez debamos aplicar el mismo principio expuesto por John GierachHow small a trout«) para el tamaño de la captura cuando de bolos hablamos. Puede ser interesante un cambio de enfoque, y tratar de medir los bolos en una escala inversa, ver la botella medio llena, intentando establecer una categoría personal encabezada por el mejor bolo que hayamos vivido.

Personalmente recuerdo una mañana en las Lagunas de las Madres, en Arganda del Rey (Madrid). Los elementos estaban en contra a priori: pescar basses por primera vez, en un espacio muy presionado y en pleno invierno. El bolo estaba casi garantizado. Sin embargo estar completamente solo en mitad de la laguna, bajo un sol regalado y en un magnifico silencio todavía hoy me transmite una extraordinaria sensación de paz. Fue una cura milagrosa para el estrés acumulado durante toda la semana de trabajo. No hubo ni una sola picada. A día de hoy, mi mejor bolo.

Una imagen: Pike (Exos lucius)

Motivo número 3 para la «Captura y Suelta»

Sobre la escasez de los ejemplares grandes sólo diré que es nuestra obligación devolver en las mejores condiciones todos los ejemplares al agua para que esta población sea cada vez mayor. Si matamos una trucha de dos kilos, será imposible que alcance los cuatro, así que no se apodere de vosotros ese ansia por mostrar el trofeo conseguido y sí por querer volver a pescar un ejemplar aún más grande.

Alex Ríos, en su artículo Truchas con vinilo aparecido en el número 188 de la revista Feder Pesca (Junio 2012).

Personalmente añadiría que el ansia por mostrar el trofeo podemos (y debemos) calmarlo, en todo caso, con una simple fotografía en el momento de la captura. Unos segundos antes de su suelta. Y en cualquier circunstancia, valorar que siempre es más importante vivirlo que contarlo.

Una imagen: Greyling fishing – Sweden

Henri Cartier-Bresson predicaba la idea de atrapar el instante decisivo, images à la sauvette, que se podría traducir como imágenes a hurtadillas. Y para ello era necesario poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo momento en el que se desarrolla el clímax de una acción.

Bravo Tomas, el maestro Cartier-Bresson estaría muy orgulloso de tí.

Motivo número 2 para la «Captura y Suelta»

La idea más simple; si rompemos el ciclo del salmón, el salmón desaparecerá.

Carlos Rodríguez, en su artículo Underwater People aparecido en el número 13 de la revista online Flymage (Junio 2012).

Y en la misma línea, Marcelo Verdeja escribía hace unos días el artículo Gestionando la Miseria en su blog, Salimos de Pesca.

Motivo número 1 para la «Captura y Suelta»

Campaña Catch & Release de Rapala

¿Por qué devuelves los peces? ¿Qué sentido tiene ir a pescar si no te los llevas a casa?

Desde que he decidido seguir el camino de la captura y suelta, estas preguntas son las que más realizan de entre quienes me rodean. Lo sorprendente es, que la mayoría de ellas, no son pescadoras. Y nunca lo han sido. Tal vez el primer obstáculo que encuentra este movimiento conservacionista es la propia sociedad. Asumimos, y también transmitimos, que la pesca tiene el claro objetivo de capturar peces para comerlos. Es así de simple, porque siempre ha sido así durante siglos. No hay nada que reprochar, ni nada de lo que arrepentirse. Pero la realidad de nuestros ríos y mares no puede estar al margen de nuestras acciones.

Dependiendo del interlocutor, el momento y las ganas uno se explaya más o menos con su lista de motivos; su propio ideario. Pero en cualquier caso, son tantas las razones que podemos esgrimir aquellos que hemos decidido tomar este camino, que he creído interesante ir publicando en este blog aquellos testimonios que encuentro; libros, revistas, internet, compañeros de afición…

He querido empezar con un extracto de Barbos, carpas y otros ciprínidos con mosca de Ángel Luis Delgado Cortés, libro editado por Tikal que acompaña al último número de Trofeo Pesca. No he comenzado a leerlo, en el sentido estricto de la palabra, pero me he permitido el lujo de perderme unos minutos por sus últimas páginas. Este es el motivo de su autor:

Necesito pensar que ya nadie, en esta España del 2000, necesita comer de lo que le da el río, pues sólo eso podría justificar el terminar con la vida de un hermoso pez. Quiero pensar, necesito creer que mis hijos disfrutarán de una naturaleza que conviva en armonía con el hombre, y deseo que este libro, aunque mínimamente, contribuya a que algunos aprendan a amarla mientras pescan.

Alerta: 686 especies marinas sin límite de captura

Una Imagen: ¡A toda vela!