Etiquetado: flyfishing

Video: 5 ans

Una imagen: Trucha a mosca

Aprovechando la coyuntura

Simms Rivershed VibramTirando de refranero, para consolarse un poco, me repito aquello de «a mal tiempo buena cara». Y ya no solo porque literalmente hasta hace bien poco la metereología no estaba ayudando mucho a disfrutar de los fines de semana, sino que diversas obligaciones me mantienen apartado de los ríos en plena temporada.

La última de ellas, laboral, me envía a EEUU durante 10 días, lo que supone un impacto colateral de dos fines de semana perdidos. Pues bien, hay que buscar las oportunidades allí donde podamos para intentar dar la vuelta al asunto y sacar partido. ¿Y que mejor que aprovechar la escala en Nueva York para intentar localizar alguna tienda de pesca? La respuesta se llama «Urban Angler«, una tienda dedicada al flyfishing. No solo la web aparece entre las primeras ocurrencias en Google, sino que además es territorio conocido en algunos foros españoles.

Si alguien tiene ocasión, que no lo dude. La localización de la misma es la mejor excusa. En plena Quinta Avenida neoyorquina, a escasos metros del edificio Flatiron (obligada sesión de fotos) podremos ver la bandera colgada con el logo de la tienda. El acceso a la misma, curioso: no es un local comercial situado a pie de calle, sino en la segunda planta del inmueble. Hay que entrar en el portal, acceder al ascensor y pulsar el número 3 (en EEUU la planta baja es la número 1). Se abren las puertas y ahí está: ¡Ya estamos en la tienda!

Reconozco que el plan no había sido improvisado, y por tanto el objetivo de la visita tampoco. Un vistazo previo al catálogo para tener claro que llevarse a casa (ya habéis visto sin duda las Simms Rivershed Vibram de la foto, ¿verdad?), pero en cualquier caso no dejéis de echar un rato para disfrutar de todo el material expuesto y, sobretodo, charlar con el personal. Un trato agradable, tanto en inglés como en perfecto castellano (no hay excusas, ya os lo digo). Un buen momento para compartir impresiones, y hasta descubrir con grata sorpresa que tiene bemoles que sea en Nueva York donde se reciba algún que otro consejo sobre ríos españoles. ¡Gracias de nuevo! ;)

Si alguien tiene la ocasión de pasar por Nueva York, que no la desaproveche. Y si encima podéis dedicar tiempo a salir de pesca durante vuestra estancia, con más motivo, allí os recomendarán muy bien sobre zonas excelenes a tan solo una hora y media en coche del mismísimo Manhattan.

Urban Angler
206 Fifth Avenue, 3rd Floor
New York, NY 10010
Phone: (800) 255-5488 or (212) 689-6400
Fax: (212) 689-6410

New York Store Hours:
Monday: 10am to 6pm
Tuesday: 10am to 6pm
Wednesday: 10am to 7pm
Thursday: 10am to 6pm
Friday: 10am to 6pm
Saturday: 10am to 5pm
Sunday: CLOSED

Una imagen: Into the Tusheti

Flyfishing: Día #1

Primeros lances a mosca

Y por fin, después de tanta búsqueda de información y consejos, y de adquirir el equipo mínimo, uno tiene que ponerse manos a la obra y «lanzarse» a sí mismo, como si de la mosca se tratase… si. Ya ha sido demasiada teoría, esto, como practicamente cualquier habilidad en la vida, solo se consigue a base de práctica. Ya vamos con retraso suficiente como para permitirse más lujos al respecto.

Ahora que estoy escribiendo estas líneas puedo decir que el resultado es muy positivo: alentador y cargado de entusiasmo. Pero desde luego el principio ha sido duro. A un lado dejaré el infierno que me suposo llevar a cabo el famoso nudo «nail knot» para atar el bajo cónico a la línea… no le quiero dar «más vueltas» (jeje, humor sin límites) y dejarlo simplemente como algo resultante de la falta de práctica con el susodicho; varias decenas de videos y otros tantos de fotos paso a paso… pero nada, el jodido acababa hecho una maraña justo al retirar la «aguja» al final del todo… Me olvidaré por ahora, si, hasta el día que tenga que hacerlo a pié de río, claro… ya me acordaré, ya.

Hay muchos demonios entorno a la pesca a mosca. Desde fuera, parece complicado, y si encima algún compañero también te dice que tiene el equipo, pero que ha desistido porque no le pilla el punto, o porque le cuesta mucho eso de lanzar, pues es justo lo que no viene bien el primer día de flyfishing. Sobretodo si ese primer día lo hace uno en solitario. Se va con valor y con muchas ganas, pero también con la mochila llena de temores. En mi mente cientos de líneas estudiadas: artículos, libros, tutoriales de internet; ¡y otras tantas horas de videos didácticos! Esto no puede fallar, ¡controlo la teoría!

Los primeros cinco minutos fueron muy desalentadores. Aquello era un churro, un trozo de cuerda inerte, sin fuerza, muerto… un desastre. En mi mente volaban las ideas relacionadas con la perdida de tiempo, esfuerzo y dinero. No es que esperase dominar el lance en el primer minuto… ¡pero es que aquello estaba muy lejos de parecerse a lanzar una mosca! En esos momentos, la determinación, las ganas y la ilusión tienen que tomar las riendas de nuevo, para volver a centrarnos, y recordar esas pautas básicas del lance: mover el brazo, no la muñeca, la aceleración, la parada… ¡pero sobretodo la espera! (aún no, todavía no cargues hacia delante… mejor pasarse un poco que anticiparse).

Si la parada brusca es fundamental para cargar de energía la línea y que ésta salga disparada, la espera lo es todo… puede suponer el total fracaso o el éxito rotundo. Ahora entiendo por qué Manuel Iglesias, en su libro El lance práctico en la Pesca a Mosca, recomienda al principiante – pero sin abusar – sobrecargar la caña con una línea de peso superior a la especificada en la caña (en mi caso, pues una #6 en lugar de #5), para que el novato pueda advertir sin lugar a dudas el momento en el que la línea, durante el lance trasero, se encuentra completamente estirada, suponiendo el fin de la espera y el comienzo de carga del lance delantero. Sin poder practicar con dicha sobrecarga, no queda más remedio que emplear la técnica visual – como Don Manuel obviamente también recomienda como algo necesario para el novato -, para ayudarnos a sincronizar el movimiento, a no anticiparse e incluso a afinar los sentidos para percibir ese leve tirón que la línea genera al final del lance trasero. Pues mano de santo… la luz al final del tunel, y la mosca proyectada, más o menos, donde se supone que debe de estar.

El resto de la sesión, superado el pozo inicial, se convierte en tremendamente productivo… Eso sí, hay que olvidarse de la pesca propiamente dicha… ya habrá tiempo. Ahora toca lanzar, lanzar y lanzar… probar a soltar línea, a ver como el lance arrastra la reserva que dejamos fuera del carrete, e incluso a atraverse con la tracción… ¡hasta la doble tracción! Por qué no… es la única forma, lanzar una y otra vez… fallar muchas veces, pero acertar otras no pocas. Incluso un poco de viento aparece en escena. Efectivamente, si nos entra por la izquierda, ¡todo más fácil!

Apenas unas horas de práctica, y mucho todavía por aprender y dominar pero, ni en la mochila ni en el chaleco, hay sitio ya para demonios. Ahora toca disfrutar del camino.

Una imagen: Cold blue

cold blue by OrvisNews.com
cold blue, a photo by OrvisNews.com on Flickr.

Hay gestos que lo dicen todo.

Es evidente que la captura y suelta es una demostración de respeto y responsabilidad a partes iguales. Hay algo Zen en esta fotografía. Un movimiento hacia el equilibrio.

Video: Croatia 2010 Flyfishing

Video: Flyfishing Tarariras (Argentina)

Video: Tenkara

Tenkara, técnica de pesca a mosca de origen japonés. Con este vídeo el colectivo Tenkara USA quiere mostrar las bases de esta técnica, y dejar claro que no es tan solo «dapping». No he encontrado una traducción sencilla para este término, pero es algo así como «ninfear» dejando que la mosca se hunda para dar luego toquecitos de muñeca que la lleven hacia la superficie, imitando así el proceso de las larvas emergentes

Video: Mi primer pez

«My First Fish», un cortometraje sobre la experiencia de la primera captura, a través de los ojos de un niño de 5 años.
Y sin embargo, quién no sigue sintiendo lo mismo… un video especial para el día de Reyes :)