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Una imagen: Wild bear in Sweden

Hay parajes realmente bellos en los que pescar… pero si a mi ya me pone nervioso el ganado bravo que me encuentro en la sierra de Guadarrama, no quiero ni pensar descubrir al amigo espiándote tras el árbol.

Muy bello.

Wild bear in Sweden
Wild bear in Sweden, una foto de Tomas Gustavsson en Flickr.

Tomas Gustavsson… me declaro fan incondicional de su trabajo.

Una imagen: Salmon Run (Jennifer Kolmer)

Salmon Run (Jennifer Kolmer)
Salmon Run (Jennifer Kolmer), una imagen de PeterStrid en Flickr.

La carrera del salmón de Alaska (acuarela)

Una imagen: After the Rain

After the Rain
After the Rain, una foto de Steven Hubbard en Flickr.

Esos momentos mágicos que proporciona la lluvia. Mejor dicho, cuando ésta para :)

Mi mejor Bolo

De entre las múltiples acepciones y usos recogidos por la RAE para la palabra “bolo”, nos atañen las siguientes:

bolo1, la.
quedarse bolo.

1. loc. verb. U. para referirse al cazador que no cobra pieza ninguna.

volver bolo.

1. loc. verb. quedarse bolo.

Una expresión tan común y coloquial que queda efectivamente recogida y reconocida por la Real Academia Española. Se habla pues con propiedad cuando utilizamos el término tras una jornada en la que, a lo sumo, habremos tenido alguna picada, no más. La definición de la RAE es concisa, como debe ser. Sin embargo hay bolos y bolos… no todos son iguales, ni nos dejan con la misma sensación.

Hace unos meses leía una viñeta en la que dos pescadores veían a un tercero como iba de regreso a casa comentando las alegrías que la naturaleza le otorgaba; el canto de los pájaros, el olor de la hierba fresca, el maravilloso paisaje… “Otro que vuelve bolo“, le decía uno de los primeros a su compañero. Como la vida misma, quién no se consuela es porque no quiere. Aunque sin duda el autor de la viñeta pone el dedo en la yaga, no es menos cierto que el componente “naturaleza”, el entorno, es un factor que contribuye de forma vital a las sensaciones vividas durante la jornada de pesca. Y lo hace siempre para bien: si tenemos éxito, refuerza y potencia la experiencia, la hace redonda. Si volvemos bolo nos hace la derrota más llevadera. No en vano, a los que nos gusta la naturaleza y somos aficionados a explorar rutas, o al senderismo, “perdernos” en la tranquilidad y belleza del entorno es de por sí un bálsamo necesario, sobretodo para los que la mayor parte del año estamos anclados al asfalto.

Laguna de las Madres (Arganda del Rey, Madrid)

Paz y tranquilidad en la Laguna de las Madres

Que sí, que un bolo es un bolo. Pero esta afición en general, y en concreto las posibilidades de travesía que nos ofrece el spinning continental, nos aporta una doble ración de satisfacciones. Personalmente creo que la clave para disfrutar, y minimizar también el poso amargo que deja la “derrota”, será saber elegir destinos que independientemente de la pesca nos ofrezcan a los sentidos y al corazón aquello que buscamos de la naturaleza.

Salir de pesca es también una gran oportunidad si te apasiona la fotografía. Dividir el tiempo entre lances e instantáneas es otra manera de diversificar los “riesgos anímicos” de un bolo. ¡Esto al menos nos ayudará a realizar alguna captura – fotográfica – interesante! El paisaje, la flora o la pequeña fauna pueden convertirse en un objetivo secundario que nos proporcione mayor entendimiento y visión del entorno que hemos elegido.

Tal vez debamos aplicar el mismo principio expuesto por John Gierach (“How small a trout“) para el tamaño de la captura cuando de bolos hablamos. Puede ser interesante un cambio de enfoque, y tratar de medir los bolos en una escala inversa, ver la botella medio llena, intentando establecer una categoría personal encabezada por el mejor bolo que hayamos vivido.

Personalmente recuerdo una mañana en las Lagunas de las Madres, en Arganda del Rey (Madrid). Los elementos estaban en contra a priori: pescar basses por primera vez, en un espacio muy presionado y en pleno invierno. El bolo estaba casi garantizado. Sin embargo estar completamente solo en mitad de la laguna, bajo un sol regalado y en un magnifico silencio todavía hoy me transmite una extraordinaria sensación de paz. Fue una cura milagrosa para el estrés acumulado durante toda la semana de trabajo. No hubo ni una sola picada. A día de hoy, mi mejor bolo.

Una imagen: Pike (Exos lucius)

Pike (Exos lucius)
Pike (Exos lucius), a photo by Simon NL West on Flickr.

Haciendo guardia en el río. En perfecto mimetismo con el entorno… Recuerda mucho a la pose en la que acechan caimanes y cocodrilos.

Una imagen: Greyling fishing – Sweden

Henri Cartier-Bresson predicaba la idea de atrapar el instante decisivo, images à la sauvette, que se podría traducir como imágenes a hurtadillas. Y para ello era necesario poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo momento en el que se desarrolla el clímax de una acción.

Bravo Tomas, el maestro Cartier-Bresson estaría muy orgulloso de tí.

Una Imagen: ¡A toda vela!

20110616_2403_ by Tomas Gustavsson
20110616_2403_, a photo by Tomas Gustavsson on Flickr.

Y sin embargo ningún viento insuflaría vida en ella… Pura ansia de sentir de nuevo la corriente. Os recomiendo una visita por la galería de su autor.