Etiquetado: pesca
Una imagen: Pike (Exos lucius)
Haciendo guardia en el río. En perfecto mimetismo con el entorno… Recuerda mucho a la pose en la que acechan caimanes y cocodrilos.
Motivo número 3 para la «Captura y Suelta»
Sobre la escasez de los ejemplares grandes sólo diré que es nuestra obligación devolver en las mejores condiciones todos los ejemplares al agua para que esta población sea cada vez mayor. Si matamos una trucha de dos kilos, será imposible que alcance los cuatro, así que no se apodere de vosotros ese ansia por mostrar el trofeo conseguido y sí por querer volver a pescar un ejemplar aún más grande.
Alex Ríos, en su artículo Truchas con vinilo aparecido en el número 188 de la revista Feder Pesca (Junio 2012).
Personalmente añadiría que el ansia por mostrar el trofeo podemos (y debemos) calmarlo, en todo caso, con una simple fotografía en el momento de la captura. Unos segundos antes de su suelta. Y en cualquier circunstancia, valorar que siempre es más importante vivirlo que contarlo.
Una imagen: Greyling fishing – Sweden

Greyling fishing – Sweden, una foto de Tomas Gustavsson en Flickr.
Henri Cartier-Bresson predicaba la idea de atrapar el instante decisivo, images à la sauvette, que se podría traducir como imágenes a hurtadillas. Y para ello era necesario poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo momento en el que se desarrolla el clímax de una acción.
Bravo Tomas, el maestro Cartier-Bresson estaría muy orgulloso de tí.
Vídeo: Lances a Mosca
Reconozco que, últimamente, de entre todos los vídeos que veo en internet, los que llegan desde Nueva Zelanda tienen una «textura» que me encanta; paisaje, color, «plasticidad» y producción (reconociendo la importancia vital de esto último) se unen para conseguir, sencillamente, que flipe frente a la pantalla del ordenador.
Éste que pongo aquí, además, creo que va íntimamente relacionado con el artículo anterior «Flyfishing Swithcer (del spinning a la pesca a mosca)» por un simple motivo, mi concepto de «miedo» frente a los lances… ¿Es necesario este manejo del «látigo»? Intuyo que no deja de haber cierta muestra de exhibicionismo en el maestro del vídeo… pero, ¿hasta que punto?
FlyFishing Switchers (del spinning a la pesca a mosca)

No puedo evitar sentirme terriblemente tentado por la pesca a mosca, aún cuando en el terreno del spinning sea lego. Y no es que quiera «saltar» de una modalidad a otra; no esta vez. Es más la sensación de completar o disfrutar de forma plena la pesca. De ser consciente de no estar viviendo extraordinarias sensaciones.
Tal vez sea debido a la estupenda verborrea de los mosqueros, grandes predicadores de todo un movimiento o estilo de vida, casi religión en ocasiones. Pero indudablemente es la plasticidad de este arte el gran culpable de estas emociones. Lo tenemos interiorizado. Un rápido ejercicio nos revela este condicionamiento (¿auto?) inducido: dibujemos una imagen mental de estas tres escenas con tres tipos de pescadores:
1) Un pescador a fondo o corchuela, sentado en un muelle, espigón, en la orilla de un embalse…
2) Un pescador a spinning, siempre de pié en la orilla o bien en barca, con el aire «deportivo» de las revistas, en el sentido más purista de la competición
3) y un pescador a mosca… ¡hasta el paisaje de fondo nos acaba de cambiar!¡Parece otro río!
¡Si, la pesca a mosca mola! Y mucho. O mejor aún el «Flyfishing», porque el anglicismo potencia aún más esta percepción, ojo, no exento también el lance ligero con su respectivo «spinning».
A mi mente viene una analogía similar a nivel tecnológico. Hablo de la informática de consumo, una situación parecida (y ya vivida) que me lleva a realizar la comparación con la gente que pasa del universo Windows, de Microsoft, al universo Mac, de Apple. De hecho, salvando las distancias, observo parecidos razonables entre ambos mundos. Así es como se podría resumir la confrontación entre universos Windows y Mac:
Universo PC: lo de toda la vida, mil y un colores y sabores, marcas, clónicos, unos más bonitos, otros más feos, unos más baratos, otros más caros, problemas de rendimiento y cuelgues… Asociado por los «maqueros» a la rutina y el tedio de las oficinas… ¡los hombres de traje! (aunque los tiempos han cambiado y ahora todos los trajeados tengan un iPhone). La oferta del mercado es totalmente heterogénea.
Universo Mac: estilo y diseño, siempre de gran plasticidad y, ante todo, uniformidad en lo estético. Un estilo de vida, una forma alternativa de «vivir» la informática personal en sintonía con la máquina, y no en lucha con ella. Un icono para representarlo todo.
Recuerdo la serie de spots publicitarios de Apple haciendo hincapié en estos conceptos. Aquí tenéis un recopilatorio de los mismos.
Fue ya haces años que me convertí en un «mac switcher», es decir, un usuario converso que pasa de Windows a Mac. Y es aquí donde reside la principal analogía con el flyfishing. Siempre se habla de «conversión», de llegar a la pesca a mosca para no dejarla nunca más. Abandonando práctica o totalmente otras artes de pesca empleadas anteriormente. Mi experiencia como «maquero» se resume en estas tres partes:
Primero, miedo a dejar el mundo conocido… «¿Tendré la compatibilidad que necesito? ¿Que pasa con mis documentos «Office»? ¿Voy a encontrar programas para todo lo que necesito/hago? ¿Sabré sacarle partido?»
Segundo, el movimiento se demuestra andando, y más aún cuando Apple hizo la gran jugada de instalar CPUs de Intel en sus plataformas, garantizando a los miedicas como yo que podrían ejecutar Windows sobre dicha máquina, de forma nativa, además de virtualmente. Gran parte del miedo al cambio dejaba de estar justificado, así que fui a por todas. Ese era el momento, tenía el presupuesto y las ganas.
Tercero. Una vez «convertido» fluyen pensamientos de tipo: «¿Por qué no lo habría hecho antes? ¡A estas alturas de mi vida y todos los años que he perdido!» Salvo fuerza mayor, no volveré al PC. Y he de decir que jamás instalé Windows de forma nativa… durante los primeros meses usé una máquina virtual, más como flotador psicológico que por necesidad real… A día de hoy, no necesito Windows en casa.
La pesca a mosca me plantea una situación parecida:
Miedo: si, realizar esos maravillosos lances no parece fácil, y nadie dice que lo sea… hace falta mucha práctica, traducido en tiempo, y en posibles frustraciones. Y cuando hay poco tiempo, esto supone un hándicap importante.
Presupuesto: ¡vaya por Dios! Empiezo a mirar material y ya veo que los precios se disparan respecto a otras modalidades (¡como en el universo Mac!!) Es obvio que los pescadores a mosca están dispuestos a gastar mucho más dinero que los pescadores de spinning. Y ya sabemos que el precio de un producto no se establece por lo que cuesta fabricarlo, sino por lo que nosotros los consumidores estamos dispuestos a pagar… marketing, marketing…
Y la cuestión es: ¿Cuando llegará el movimiento? Pues en esto el presupuesto, aunque no es lo que más me preocupa, ya es un freno. Digo que no me preocupa porque tengo asumido el «techo de gasto presupuestario». En cambio, lo que más me asusta es la técnica necesaria, un nuevo aprendizaje, empezar de cero… necesitaré ayuda con esos lances, seguro, asistir a cursos. Necesitaré valentía y un sitio despejado donde practicar. Y tiempo.
Todo esto me sitúa ahora mismo como un potencial «Flyfishing Switcher», pero con un matiz diferenciador importante: no quiero dejar el spinning, me gusta, y desde luego no tengo una visión «Windows» del mismo, aunque sí una percepción «Maquera» de la pesca a mosca. Así pues, llegado el momento, ¿sentiré como me han comentado otros pescadores un camino sin retorno?¿Abandonaré mi equipo de lance ligero?
En honor al «flyfishing» debo decir que su mística no se construye sobre los defectos que pudieran tener otras técnicas como el spinning, el carpfishing, etc. Al contrario que el mundo Mac respecto al Windows, su magia se debe 100% a méritos propios. Y esto también es un buen argumento, muy bueno, para saber que el spinning siempre tendrá su hueco… por muy mosquero que pueda llegar a ser.
Motivo número 2 para la «Captura y Suelta»
La idea más simple; si rompemos el ciclo del salmón, el salmón desaparecerá.
Carlos Rodríguez, en su artículo Underwater People aparecido en el número 13 de la revista online Flymage (Junio 2012).
Y en la misma línea, Marcelo Verdeja escribía hace unos días el artículo Gestionando la Miseria en su blog, Salimos de Pesca.
Elegir caña de pesca a Spinning (II)
Longitud, potencia y acción son los factores a considerar si queremos tener éxito en la elección de nuestra caña de pescar. En la descripción de estas tres características lo habíamos dejado en el artículo anterior, así que entremos directamente en materia.
Longitud
La longitud de la caña afectará en primer lugar a la maniobrabilidad de la misma y a la comodidad de uso. Es evidente que en zonas con mucha cobertura vegetal será difícil realizar lances con una caña excesivamente larga, ya que estaremos limitados en movimiento. No será igual de cómodo pescar en lagunas o pantanos de orillas despejadas que en ríos con difícil acceso a la orilla y pocas zonas descubiertas.
Teniendo presente lo comentado respecto a comodidad-maniobrabilidad, entraremos a valorar el eje técnico de la longitud de la caña: la distancia de lanzado. A mayor longitud de la caña, mayor será la distancia que alcance nuestro señuelo. Por el contrario, una longitud menor nos proporcionará mayor precisión en lances de corta distancia (de apenas unos metros).
En el mercado encontraremos que la longitud también viene expresada habitualmente en pies y pulgadas, luego será útil disponer de una tabla de conversión a mano – al menos al principio – para hacernos una idea de los tamaños indicados, siendo 1 pie equivalente 0,3048 metros. Una caña de 7′ tendrá una longitud de 2,13 m.
Antes de que nos decidamos sobre una longitud concreta en función de la distancia de lanzado, es importante decir que ésta no es el único factor que condiciona la distancia del lance. La potencia tendrá mucho que decir también al respecto.
Potencia
La potencia es un factor que encontraremos indicado mediante dos valores expresados en gramos u onzas, siendo de nuevo el sistema anglosajón el más encontrado en las marcas y modelos del mercado. Estos dos valores expresan dos límites, un valor mínimo y un valor máximo del peso total que una caña puede manejar con soltura durante el lanzado y sin riesgo de dañar la caña durante la acción del mismo.
Hay que tener en cuenta que este peso será el total de aquello que tengamos fijado al bajo de línea, es decir, del señuelo empleado. En el caso de técnicas como el montaje Texas o Carolina habrá que sumar el peso del señuelo (normalmente de vinilo) más el peso del plomo o jig (cabeza plomada) empleado. En cualquier caso el peso de anzuelos y grilletes queda totalmente descartado de dicho calculo (al igual que la propia línea).

Pese a que son varios los fabricantes de cañas que hoy en día ofrecen buenas garantías sobre sus productos, llegando en algunos casos a ser incluso de por vida, no es recomendable llevar al límite las capacidades de la caña. Aunque el fabricante habrá dado buena cuenta en las especificaciones para indicar límites inferiores a los realmente posibles – y evitar así el malestar de un cliente que juegue al límite de los mismos -, lo recomendable es movernos en valores algo inferiores al límite superior si queremos disfrutar durante largo tiempo de una caña en buenas condiciones. Superar el rango nos puede llevar, en el mejor de los casos, a producir roturas en las fibras que no son perceptibles a simple vista y que impactarán en su comportamiento.
¿Y que diferencia hay entre usar señuelos con pesos situados sobre el límite inferior respecto al límite superior? Pues desde el punto de vista técnico la diferencia estará únicamente en la distancia de lanzado. A mayor peso del señuelo (límite superior) mayor distancia alcanzaremos. Esto, junto con la longitud de la caña -como hemos visto anteriormente-, conforman los componentes clave para conseguir esos metros de lanzado deseados.
Para la pesca a spinning continental de especies como la trucha, el black-bass o el lucio, encontraremos como valores típicos los siguientes:
- Límite inferior: entre 3 y 10 gramos
- Límite superior: entre 12 y 40 gramos
También es habitual que, junto con las especificaciones en gramos u onzas de los límites inferior y superior, nos encontremos otro tipo de clasificación cuando se hace referencia a la acción de una caña, y que suele consistir en una traducción de dichos rangos de «potencia» en terminos de «dureza» o «sensibilidad» de la caña, ya que los mismos van a influir directamente en la fuerza (peso) necesaria para doblar o vencer la caña. Por norma general se establece la siguiente clasificación:
- Ultra-Light (ultra-ligera, rango de potencia en valores muy bajos de peso, por ejemplo: 3-10gr)
- Light
- Medium-Light
- Medium
- Medium-Heavy
- Ultra-Heavy (ultra-dura, rango de potencia en valores muy altos de peso, por ejemplo: 40-120gr)
Hay que advertir que no existe ninguna estandarización de esta clasificación, de forma que cada fabricante puede aplicar distintos criterios a la hora de etiquetar una caña como «light» o «medium». De ahí la importancia de fijarnos en el rango de peso.
Es obvio por tanto que la potencia es un indicador del tipo de pesca, especies o tamaño de capturas con las que una caña en particular va a trabajar correctamente.
Acción
Por acción de una caña se entiende a la capacidad de respuesta de la misma ante una acción de fuerza – vencimiento – ejercida sobre ella. Es decir, la flexibilidad o capacidad de doblarse que presenta una caña ante una fuerza ejercida sobre la punta y el tiempo de respuesta – velocidad – necesario para retornar a la posición neutral.
Pese a que es un factor que mide tanto la capacidad de curvatura de la caña como el tiempo de respuesta necesario para volver al estado de reposo, habitualmente veremos que la unidad de medida empleada se expresa generalmente términos de velocidad. Así pues, una acción «Slow» significará una velocidad de recuperación hasta el punto de reposo lenta, y la caña se doblará desde el tercio inferior, describiendo un arco casi en la totalidad de la misma. Por el contrario, una acción «Fast» supone una velocidad de recuperación rápida, doblándose la caña en su tramo superior (puntera).

De nuevo hay que tener en cuenta que cada fabricante establece sus propias clasificaciones, existiendo también combinaciones de tipo «medium-fast», «extra-fast», etc… Llegando incluso a veces a «mezclar» conceptos, indicando en las especificaciones de algunas cañas la «potencia» de la misma como si de la acción se tratara.
La acción va a venir determinada por los materiales y procesos de fabricación (fibra de vidrio, carbono…) y en ella también influirán aspectos como la línea utilizada si ésta se mayor o menor a los rangos definidos por el fabricante. Es importante recordar que muchos fabricantes también indican los tipos de línea admitidos – respecto al peso de la misma -, algo que por ejemplo en el caso de las cañas de pesca a mosca es fundamental.
En resumen, la acción hace referencia a cuánto (y cómo) se doblará una caña cuando el pescador realice un lance o cuando haya un pez enganchado al otro extremo de nuestra línea. Una caña de acción «extra-fast» se doblará únicamente por la punta. Una caña «fast» lo hará en el cuarto superior de la misma. Una de acción «modarate-fast» doblará por el tercio superior. Una «moderate» lo hará por la mitad inferior de la caña. Y por último una caña de acción «slow» se doblará casi completamente, desde la empuñadura.
Por cierto, las cañas de acción «fast» permiten realizar lances más largos, y realizar clavadas más agresivas. Por el contrario, una caña de acción «slow» será más capaz de absorber la fuerza que realice un pez enganchado al final de la línea, reduciendo por ejemplo el riesgo de rotura.
Longitud, potencia y acción… esa es la clave para elegir correctamente la caña que buscamos. Y para ello, debemos conocer nuestros objetivos y forma de pescar deseadas.
Artículos relacionados:
Motivo número 1 para la «Captura y Suelta»
¿Por qué devuelves los peces? ¿Qué sentido tiene ir a pescar si no te los llevas a casa?
Desde que he decidido seguir el camino de la captura y suelta, estas preguntas son las que más realizan de entre quienes me rodean. Lo sorprendente es, que la mayoría de ellas, no son pescadoras. Y nunca lo han sido. Tal vez el primer obstáculo que encuentra este movimiento conservacionista es la propia sociedad. Asumimos, y también transmitimos, que la pesca tiene el claro objetivo de capturar peces para comerlos. Es así de simple, porque siempre ha sido así durante siglos. No hay nada que reprochar, ni nada de lo que arrepentirse. Pero la realidad de nuestros ríos y mares no puede estar al margen de nuestras acciones.
Dependiendo del interlocutor, el momento y las ganas uno se explaya más o menos con su lista de motivos; su propio ideario. Pero en cualquier caso, son tantas las razones que podemos esgrimir aquellos que hemos decidido tomar este camino, que he creído interesante ir publicando en este blog aquellos testimonios que encuentro; libros, revistas, internet, compañeros de afición…
He querido empezar con un extracto de Barbos, carpas y otros ciprínidos con mosca de Ángel Luis Delgado Cortés, libro editado por Tikal que acompaña al último número de Trofeo Pesca. No he comenzado a leerlo, en el sentido estricto de la palabra, pero me he permitido el lujo de perderme unos minutos por sus últimas páginas. Este es el motivo de su autor:
Necesito pensar que ya nadie, en esta España del 2000, necesita comer de lo que le da el río, pues sólo eso podría justificar el terminar con la vida de un hermoso pez. Quiero pensar, necesito creer que mis hijos disfrutarán de una naturaleza que conviva en armonía con el hombre, y deseo que este libro, aunque mínimamente, contribuya a que algunos aprendan a amarla mientras pescan.
Truchas Sin Muerte a Spinning: de cucharillas y normativas
El llamado «sentido común» es una gran mentira. No existe, al menos en España. Lo entendemos como aquello que la mayoría piensa, lo que es «de cajón» vamos. Y sin embargo debe ser que cada uno de nosotros tenemos un sentido común bastante particular. Como suelen decir de las opiniones, son como el culo, todos tenemos uno.
Mi poca experiencia con la pesca continental va lógicamente unida también a mi falta de tablas con la normativa de pesca vigente. Perdón, quise decir normativas, en plural, pues hay tantas como Comunidades Autónomas. Cada una con su propio sentido común distinto al del resto, como mandan los cánones de la diferenciación e identidad del mosaico nacional.
Pongamos como ejemplo estas dos comunidades autónomas: la Comunidad de Madrid y la Comunidad de Castilla y León. Como pescador a Spinning, y comprometido con la filosofía-religión-ética del captura y suelta, mi principal interés siempre ha sido ver que señuelos puedo usar en los tramos sin muerte. Y especialmente en lo que concierne a las cucharillas (respecto al uso de mosca artificial con buldó, honestamente, sigo sin saber claramente como queda situada esta técnica desde el punto de vista legal). En ambos casos la normativa actual ha evolucionado, de forma correcta – o al menos coherente – en mi opinión, hacia permitir tan sólo las cucharillas de un solo anzuelo y sin «arponcillo» o muerte. Mi «sentido común» me hace estar de acuerdo en ambas restricciones, es decir: no usar triples o poteras, y no emplear anzuelos con arponcillos, pues sabemos que producen heridas o desgarros severos durante el desanzuelado del pez.
Así por lo tanto, teóricamente, podremos usar las cucharillas de un solo anzuelo y sin arponcillo en todos los tramos trucheros «sin muerte» o catalogados como «captura y suelta», ¿verdad? Pues no. Al menos en la Comunidad de Madrid no es así. Mientras la normativa para Castilla y León dice:
6.2.2 En todas las aguas declaradas trucheras, los días en que esté establecida la pesca «sin muerte» los anzuelos deberán ir siempre desprovistos de arponcillo. Asimismo, en esos días de pesca no se autoriza el uso de señuelos en cuyo montaje se emplee más de un anzuelo, en todo caso, dicho anzuelo deberá ir desprovisto de arponcillo.
6.2.3. En las aguas declaradas trucheras, en aquellos días en que se hubiera establecido la pesca en la modalidad «sin muerte», en los escenarios deportivo-sociales de salmónidos, en los tramos libres sin muerte de salmónidos y en aquellos cotos de pesca que específicamente así se autorice en los apartados 7.º, 6.º y 5.º, respectivamente, de correspondientes Anexos provinciales, sólo se podrá utilizar la mosca artificial, en cualquiera de sus variedades o montajes así como la cucharilla de un solo anzuelo. En el resto de los cotos, se estará a lo dispuesto en su reglamentación específica (apartado 5.º de los Anexos provinciales). No obstante, en todos los casos anteriores será de aplicación lo previsto en los puntos 6.2.1 y 6.2.2 de este artículo.
Es decir, que el uso de la cucharilla de un solo anzuelo sin muerte, en Castilla y León, está autorizado para:
- aguas trucheras bajo la modalidad «sin muerte»
- escenarios deportivo-sociales de salmónidos
- tramos libres sin muerte de salmónidos
- cotos de pesca donde específicamente se autorice.
Artículo 23.[…]5. En los tramos de “captura y suelta” solo se permiten anzuelos sencillos (esto es, de una sola punta), desprovistos de arponcillo. En los tramos incluidos en la zona truchera solo se permite que estos anzuelos sean mosca artificial, ninfa o “streamer” y, excepcionalmente, la cucharilla de un solo arpón sin muerte, en aquellos acotados en los que se permita su empleo y así se indique en el Anexo II de esta Orden.En los acotados I, II, III y V del Anexo II, solo se permiten montajes de una línea con un solo anzuelo, quedando prohibido el empleo de potera u otros aparejos artificiales con más de un anzuelo.
Si se lee detenidamente, para los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid no todos los tramos de «captura y suelta» son iguales. Se permite la cucharilla de un solo arpón sin muerte solo en los acotados que así lo indiquen en el listado del Anexo II de la orden. Es decir, se permite en un coto que tenga un tramo o modalidad de «captura y suelta» y no sin embargo en los tramos libres sin muerte que haya declarados en las aguas trucheras (Anexo X). Si alguien lo entiende, que me lo explique. Los que aún no somos mosqueros (todo llegará) no tenemos un tramo truchero libre sin muerte en la Comunidad de Madrid, estamos obligados a pasar por un coto.
Si la normativa se elaborase, entre otras cosas, para proteger a la fauna piscícola, lo lógico sería – de nuevo el «sentido común» – o bien prohibir o bien autorizar un tipo de señuelo para la captura y suelta de salmónidos, pero no ambas cosas a la vez en función de si las truchas habitan un tramo libre o un acotado (¡manda güebos!).
Terminará siendo necesario contratar a un asesor especializado para saber que llevar al río, no solo ya en función de la Comunidad Autónoma donde vayamos a pescar el fin de semana, sino también dentro de la misma – como ocurre en Madrid – para evitar que nuestro «sentido común» nos lleve, para colmo, de cabeza a una sanción administrativa… Esto nos pasa por involucrarnos en el captura y suelta. Si quisieramos llevarnos las truchas a casa, no tendríamos tantos problemas.
Y si vamos a tener que lidiar con tantas normativas como comunidades autónomas, por lo menos que cada una de ellas ofrezca una visión clara, sin problemas derivados de la interpretación de la misma. No creo que sea muy difícil «homogeneizar» los términos empleados por las mismas… y todos tengamos claro qué significa señuelo, qué significa anzuelo, qué significa postura…, pues incluso ahí hay dificultades de interpretación de la normativa. Para muestra, un botón: cuando la Comunidad de Madrid dice:
Artículo 23.[…]2. En todas las aguas de la Comunidad deMadrid se prohíbe el empleo de señuelos de más de tres anzuelos y cualquier aparejo de más de tres posturas, salvo aquellos escenarios en que esté autorizado el control de grandes predadores.
¿Significa esto que está prohibido el uso de los señuelos artificiales tipo «rapala», con dos poteras? ¿Cuantos anzuelos tiene un pez artificial? ¿Dos o Seis? La respuesta no es trivial en cuanto que en la misma normativa, como hemos visto antes, se hace referencia al concepto de «anzuelos sencillos». ¿Se entiende pues que existen los «anzuelos múltiples» y por tanto un jerkbait o un crankbait tiene dos anzuelos?
Cuaderno de Pesca: Truchas y Lucios en el río Tera
Cuaderno de Pesca: Día #1
Fecha: Sábado 2 de Junio de 2012
Lugar: Río Tera, Zamora (España)
Objetivo: Investigar nuevos tramos en busca de truchas y lucios
Equipo: Spinning – Cucharillas giratorias y Artificiales duros (jerkbaits)
Crónica
Con la ilusión que siempre produce encaminarse a un lugar aún sin explorar por nuestros sentidos, dejando volar la imaginación mientras consultábamos por última vez el mapa, nos dirigimos hacia una zona libre del río Tera, donde las historias de pescadores locales hablaban de encuentros entre truchas y lucios de buen porte.
Nuestra primera toma de contacto con el río fue en una zona de corrientes moderadas producidas más por el estrechamiento del cauce que por la inclinación del terreno. Primer avistamiento nada más aproximarse a la orilla (nunca es suficiente la precaución): una estela en forma de flecha rasgaba la superficie, sin demasiadas prisas y apenas a medio metro de nuestras botas, abandonando la orilla de no más de un palmo de profundidad. Nuestra apuesta por un «lapicero». Río arriba una tabla, así que decidimos comenzar ahí mismo y descender siguiendo la corriente.
La margen derecha en la que nos encontramos nos permitió orillar con total facilidad, si bien bajados unos 150 metros, coincidiendo con una bifurcación de las aguas, el vadeador se hizo necesario para continuar descendiendo con facilidad. La alternativa pasaba por atravesar una senda ciertamente enmarañada de ramas; fue incómodo pero posible. Será en ese encuentro entre la corriente que se bifurca y las aguas paradas del remanso de la curva donde se presentó el primer aspirante a lucio del día.
Una vez «agotadas» la expectativas de ese tramo nos dirigimos río arriba, unos 2km aproximadamente, donde encontramos un pequeño acceso a una bonita zona de corrientes en la que el río quedaba dividido por una pequeña isla. Sería en este rincón donde por fin hizo aparición la deseada trucha. ¡Foto y al agua! (bueno, en este caso vídeo). Sin embargo nuestras ansias exploradoras nos llevarían todavía más arriba del río, para intentarlo en la parte final de una gran tabla donde, tal y como habiamos imaginado, encontraríamos al segundo aspirante a lucio del día. Y como no hay dos sin tres, otro más haría aparición, pero tan solo lo justo para «robar» con un certero corte del bajo de línea una cucharilla color cobre que buscaba truchas…
Resultado
De nuestro lado: 2 Lucios y 1 Trucha
Por parte del Río Tera: 3 cucharillas y 2 rapalas
Conclusiones
Lo bueno: Descubrimos un bonito paisaje donde poder disfrutar tanto de corrientes como de tablas.
Lo malo: Tal vez tuvimos nosotros un mal día, pero las picadas fueron muy pocas. Me gustaría pensar que no como consecuencia directa de ser un tramo libre.




