Etiquetado: pesca
Motivo número 9 para la «Captura y Suelta»
Hay salmones de sobra para pescar
¡Que no cunda el pánico conservacionista! Estamos de enhorabuena y al parecer «hay salmones de sobra«. Antón Caldevilla, presidente de la Sociedad de Pescadores de El Esmerillón, nos tranquilizaba con esa afirmación después de comprobar que
«más de 2.800 salmones se contabilizaron el pasado fin de semana entre los ríos del Sella y el Cares-Deva en un registro oficial realizado por miembros de la Guardería de la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos, voluntarios de las asociaciones de pescadores de El Esmerillón y del Cares-Deva y buzos profesionales.» [elcomercio.es]

Salmones atlánticos invadiendo Asturias
Admitamos incluso que hay más salmones, y redondeemos la cifra a 3.000 ejemplares, entrando a tropel, como en las rebajas de El Corte Inglés. ¿A cuánto cabemos por pescador? En España, en total en 2013, hay alrededor de 900.000 licencias de pesca (el 20% de las cuales por cierto pertenecen a Castilla y León, que encabeza el ranking) según informa el diario ABC. Supongamos que, a parte de los pescadores asturianos, hay muchos otros españoles dispuestos a darse el viaje hasta allí ante la abundancia contabilizada. ¿Digamos algo menos de un tercio en total? ¿300.000 potenciales pescadores? Vale, que estamos en crisis, y el turismo no está al alcance de todos. Que sean 100.000 entonces.
Todos querríamos nuestro salmón, al menos uno. Pero si somos 100.000 individuos para 3.000 salmones, pues resulta que tenemos que repartirnos a un salmoncito para cada 33 pescadores. Esto no solo no casa con aquello de «hay salmones de sobra» (por ahora faltan), sino que además, tras el brindis al sol realizado, si los 100.000 permanecen en sus trece de llevarse el bicho a casa, harían falta sacar del río la totalidad de los salmones contabilizados durante esta temporada y las 33 consecutivas… si misteriosamente la población no se resintiera en absoluto, claro.
Como me vais a decir que exagero (y con razón), haced la cuenta con el número de licencias expedidas en el Principado (como si solo los asturianos quisieran ir a pescar durante la temporada… ¿quién es el ingenuo ahora?). No hace falta que busquéis el dato, tampoco salen los números. En realidad, si todo el mundo se tuviera que llevar un salmón a casa, y vamos a ser justos y repartamos a partes iguales, se podría satisfacer como mucho a 2.800 pescadores. Obviamente no vamos a permitir la aniquilación de la especie… luego hay que poner un listón… y realizar un sorteo, lo que ya sabemos, si. ¿Dónde colocamos el límite? Porque a eso se reduce todo esto del «hay salmones de sobra«, ¡bajen el listón por favor! Pues lo pongamos donde lo pongamos, el resultado será uno de los siguientes:
- Demasiados salmones pescados – afectando seriamente al declive de número individuos -, y pocos pescadores contentos (algunos asturianos «afortunados», no todos)
- Un número de salmones lo más alto posible sin que afecte a volver a contar con el mismo número de individuos al siguiente año, y pocos pescadores contentos.
- Un número bajo, conservador para intentar que el número de individuos sea mayor el próximo año, y pocos pescadores contentos.
Es decir, una sola condicional: el peor o mejor futuro del salmón atlántico. Y un único invariante: unos pocos pescadores contentos.
En realidad la única formula que cuadra con «hay salmones de sobra» para todos es bien sencilla: captura y suelta. Aprovecho para volver a presentar al señor Orri Vigfússon, que de salmones atlánticos sabe mucho más que yo.
Video: Leviathan
LEVIATHAN es una producción de Gin-Clear Media en busca de grandes capturas a lo largo del mundo, mostrando batallas épicas de la pesca a mosca.
Video: Salmonfly invasion
A la rica mosca… buena ración de capturas norteamericanas.
Salmonfly Invasion from Henrys Fork Anglers on Vimeo.
Una imagen: Un hombre feliz
Una imagen: Trucha a mosca
Una imagen: Rainbow Trout
Una arcoiris bañada en oro… preciosa fotografía.
Captura y desengancha

Black-bass vs Rapala
Que en este mundo siempre ha habido clases, y siempre las habrán, no es nada nuevo. Pero que eso ocurra incluso para el captura y suelta, es cuanto menos sorprendente. O tal vez no.
Empiezo a pensar de verdad que hay especies, alóctonas como no, que parecen merecer un «catch and release» de segunda, menos entusiasta en las formas; despreocupada. Si bien la trucha es el ojito derecho de esta «disciplina» – estilo de vida o pseudo-religión, incluso puede que moda de lo políticamente correcto – que se presta a conducir con sumo cuidado y respeto todo el proceso de la captura, manipulación y suelta, hay otros como el black-bass y el lucio que parecen no estar a la altura.
Y que eso sea por tratarse de especies no autóctonas sobre las que recaen las maldiciones de muchos – incluida la administración que obliga incluso al sacrificio del condenado animal – no parece ser parte de la razón por la que esto ocurre, pues en esas manos lo de «captura y suelta» se queda sin apellido. Es entre los amantes de la pesca del black-bass y del lucio, y sobretodo por aquellos que además tienen tribuna en los medios gráficos nacionales – no hace falta dar nombres, la lista de revistas es poco extensa y harto conocida -, donde veo esta falta de ortodoxia, o relajación, del «catch and release».
Motivo que me contaría aún más, que ninguno de los editores o autores haya iniciado ya una campaña hacia una conciencia real o completa, y no quedarse a medias transmitiendo un mensaje incompleto que pueda interpretarse como de mero trámite de lo correcto, o ciertamente despreocupado. Si queremos practicar de verdad una captura y suelta, ¿por qué no empezamos ya de una vez a dar un paso más y eliminamos la muerte de todos los triples o poteras de nuestros señuelos? ¿Por qué no arriesgarnos a una lucha más deportiva con el animal? Pero sobretodo para evitar algo que todos sabemos que no es indiferente ni en el proceso de la manipulación ni en los efectos sobre el pez con motivo del desgarro que les produce el arponcillo.

La lubina lo tiene aun más complicado. Todos la adoran, si, pero al horno.
Si lo tenemos claro para la trucha, y así se refleja también en los medios, ¿por qué estoy harto de ver artículos llenos de fotos de capturas de basses y lucios con señuelos cargados de poteras con muerte? Eso sí, en los que el autor – el mismo de las fotos – nos recuerda que debemos practicar un buen captura y suelta. Ni siquiera pretendo ser un radical, y decir que deberíamos usar solo señuelos de un solo anzuelo. Tan solo un pequeño paso que es necesario y evidente para soltar a los peces con facilidad, minimizando el daño que les inflingimos y reduciendo así la probabilidad de muerte a causa de las heridas. Sobretodo de aquellos que desde su gran experiencia nos dan ejemplo en los medios. Pasemos definitivamente al captura y suelta, y no nos quedemos en un simple captura y desengancha.
Una imagen: Into the Tusheti
Una imagen: Open Season
Efectivamente… comienza la temporada :)
Qué la Naturaleza nos regale momentos inolvidables, y que la correspondamos estando a la altura del respeto y la responsabilidad que merece.
Una imagen: Cold blue
Hay gestos que lo dicen todo.
Es evidente que la captura y suelta es una demostración de respeto y responsabilidad a partes iguales. Hay algo Zen en esta fotografía. Un movimiento hacia el equilibrio.






