Categoría: Pesca a mosca

Vídeo: Trailer de «Trutta»

«Trutta», la búsqueda de truchas salvajes en los Pirineos Occidentales de España y Francia. Una historia sobre la pesca a mosca en un enclave único a ambos lados de la frontera.

Así presenta Flymage Magazine el DVD «Trutta» que produce y que podría estar disponible este Julio y ser comercializado vía descarga.

Una imagen: Pike (Exos lucius)

Una imagen: Greyling fishing – Sweden

Henri Cartier-Bresson predicaba la idea de atrapar el instante decisivo, images à la sauvette, que se podría traducir como imágenes a hurtadillas. Y para ello era necesario poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo momento en el que se desarrolla el clímax de una acción.

Bravo Tomas, el maestro Cartier-Bresson estaría muy orgulloso de tí.

Vídeo: Lances a Mosca

Reconozco que, últimamente, de entre todos los vídeos que veo en internet, los que llegan desde Nueva Zelanda tienen una «textura» que me encanta; paisaje, color, «plasticidad» y producción (reconociendo la importancia vital de esto último) se unen para conseguir, sencillamente, que flipe frente a la pantalla del ordenador.

Éste que pongo aquí, además, creo que va íntimamente relacionado con el artículo anterior «Flyfishing Swithcer (del spinning a la pesca a mosca)» por un simple motivo, mi concepto de «miedo» frente a los lances… ¿Es necesario este manejo del «látigo»? Intuyo que no deja de haber cierta muestra de exhibicionismo en el maestro del vídeo… pero, ¿hasta que punto?

Una imagen: «Little» Brown Trout

FlyFishing Switchers (del spinning a la pesca a mosca)

Conversos de la pesca a mosca
No puedo evitar sentirme terriblemente tentado por la pesca a mosca, aún cuando en el terreno del spinning sea lego. Y no es que quiera «saltar» de una modalidad a otra; no esta vez. Es más la sensación de completar o disfrutar de forma plena la pesca. De ser consciente de no estar viviendo extraordinarias sensaciones.

Tal vez sea debido a la estupenda verborrea de los mosqueros, grandes predicadores de todo un movimiento o estilo de vida, casi religión en ocasiones. Pero indudablemente es la plasticidad de este arte el gran culpable de estas emociones. Lo tenemos interiorizado. Un rápido ejercicio nos revela este condicionamiento (¿auto?) inducido: dibujemos una imagen mental de estas tres escenas con tres tipos de pescadores:

1) Un pescador a fondo o corchuela, sentado en un muelle, espigón, en la orilla de un embalse…
2) Un pescador a spinning, siempre de pié en la orilla o bien en barca, con el aire «deportivo» de las revistas, en el sentido más purista de la competición
3) y un pescador a mosca… ¡hasta el paisaje de fondo nos acaba de cambiar!¡Parece otro río!

¡Si, la pesca a mosca mola! Y mucho. O mejor aún el «Flyfishing», porque el anglicismo potencia aún más esta percepción, ojo, no exento también el lance ligero con su respectivo «spinning».

A mi mente viene una analogía similar a nivel tecnológico. Hablo de la informática de consumo, una situación parecida (y ya vivida) que me lleva a realizar la comparación con la gente que pasa del universo Windows, de Microsoft, al universo Mac, de Apple. De hecho, salvando las distancias, observo parecidos razonables entre ambos mundos. Así es como se podría resumir la confrontación entre universos Windows y Mac:

Universo PC: lo de toda la vida, mil y un colores y sabores, marcas, clónicos, unos más bonitos, otros más feos, unos más baratos, otros más caros, problemas de rendimiento y cuelgues… Asociado por los «maqueros» a la rutina y el tedio de las oficinas… ¡los hombres de traje! (aunque los tiempos han cambiado y ahora todos los trajeados tengan un iPhone). La oferta del mercado es totalmente heterogénea.

Universo Mac: estilo y diseño, siempre de gran plasticidad y, ante todo, uniformidad en lo estético. Un estilo de vida, una forma alternativa de «vivir» la informática personal en sintonía con la máquina, y no en lucha con ella. Un icono para representarlo todo.

Recuerdo la serie de spots publicitarios de Apple haciendo hincapié en estos conceptos. Aquí tenéis un recopilatorio de los mismos.

Fue ya haces años que me convertí en un «mac switcher», es decir, un usuario converso que pasa de Windows a Mac. Y es aquí donde reside la principal analogía con el flyfishing. Siempre se habla de «conversión», de llegar a la pesca a mosca para no dejarla nunca más. Abandonando práctica o totalmente otras artes de pesca empleadas anteriormente. Mi experiencia como «maquero» se resume en estas tres partes:

Primero, miedo a dejar el mundo conocido… «¿Tendré la compatibilidad que necesito? ¿Que pasa con mis documentos «Office»? ¿Voy a encontrar programas para todo lo que necesito/hago? ¿Sabré sacarle partido?»

Segundo, el movimiento se demuestra andando, y más aún cuando Apple hizo la gran jugada de instalar CPUs de Intel en sus plataformas, garantizando a los miedicas como yo que podrían ejecutar Windows sobre dicha máquina, de forma nativa, además de virtualmente. Gran parte del miedo al cambio dejaba de estar justificado, así que fui a por todas. Ese era el momento, tenía el presupuesto y las ganas.

Tercero. Una vez «convertido» fluyen pensamientos de tipo: «¿Por qué no lo habría hecho antes? ¡A estas alturas de mi vida y todos los años que he perdido!» Salvo fuerza mayor, no volveré al PC. Y he de decir que jamás instalé Windows de forma nativa… durante los primeros meses usé una máquina virtual, más como flotador psicológico que por necesidad real… A día de hoy, no necesito Windows en casa.

La pesca a mosca me plantea una situación parecida:

Miedo: si, realizar esos maravillosos lances no parece fácil, y nadie dice que lo sea… hace falta mucha práctica, traducido en tiempo, y en posibles frustraciones. Y cuando hay poco tiempo, esto supone un hándicap importante.

Presupuesto: ¡vaya por Dios! Empiezo a mirar material y ya veo que los precios se disparan respecto a otras modalidades (¡como en el universo Mac!!) Es obvio que los pescadores a mosca están dispuestos a gastar mucho más dinero que los pescadores de spinning. Y ya sabemos que el precio de un producto no se establece por lo que cuesta fabricarlo, sino por lo que nosotros los consumidores estamos dispuestos a pagar… marketing, marketing…

Y la cuestión es: ¿Cuando llegará el movimiento? Pues en esto el presupuesto, aunque no es lo que más me preocupa, ya es un freno. Digo que no me preocupa porque tengo asumido el «techo de gasto presupuestario». En cambio, lo que más me asusta es la técnica necesaria, un nuevo aprendizaje, empezar de cero… necesitaré ayuda con esos lances, seguro, asistir a cursos. Necesitaré valentía y un sitio despejado donde practicar. Y tiempo.

Todo esto me sitúa ahora mismo como un potencial «Flyfishing Switcher», pero con un matiz diferenciador importante: no quiero dejar el spinning, me gusta, y desde luego no tengo una visión «Windows» del mismo, aunque sí una percepción «Maquera» de la pesca a mosca. Así pues, llegado el momento, ¿sentiré como me han comentado otros pescadores un camino sin retorno?¿Abandonaré mi equipo de lance ligero?

En honor al «flyfishing» debo decir que su mística no se construye sobre los defectos que pudieran tener otras técnicas como el spinning, el carpfishing, etc. Al contrario que el mundo Mac respecto al Windows, su magia se debe 100% a méritos propios. Y esto también es un buen argumento, muy bueno, para saber que el spinning siempre tendrá su hueco… por muy mosquero que pueda llegar a ser.

Una imagen: Northern pike

Elegir caña de pesca a Spinning (II)

Cañas de Spinning St. CroixLongitud, potencia y acción son los factores a considerar si queremos tener éxito en la elección de nuestra caña de pescar. En la descripción de estas tres características lo habíamos dejado en el artículo anterior, así que entremos directamente en materia.

Longitud

Longitud de la caña de pescar

La longitud de la caña afectará en primer lugar a la maniobrabilidad de la misma y a la comodidad de uso. Es evidente que en zonas con mucha cobertura vegetal será difícil realizar lances con una caña excesivamente larga, ya que estaremos limitados en movimiento. No será igual de cómodo pescar en lagunas o pantanos de orillas despejadas que en ríos con difícil acceso a la orilla y pocas zonas descubiertas.

Teniendo presente lo comentado respecto a comodidad-maniobrabilidad, entraremos a valorar el eje técnico de la longitud de la caña: la distancia de lanzado. A mayor longitud de la caña, mayor será la distancia que alcance nuestro señuelo. Por el contrario, una longitud menor nos proporcionará mayor precisión en lances de corta distancia (de apenas unos metros).

En el mercado encontraremos que la longitud también viene expresada habitualmente en pies y pulgadas, luego será útil disponer de una tabla de conversión a mano – al menos al principio – para hacernos una idea de los tamaños indicados, siendo 1 pie equivalente 0,3048 metros. Una caña de 7′ tendrá una longitud de 2,13 m.

Antes de que nos decidamos sobre una longitud concreta en función de la distancia de lanzado, es importante decir que ésta no es el único factor que condiciona la distancia del lance. La potencia tendrá mucho que decir también al respecto.

Potencia

La potencia es un factor que encontraremos indicado mediante dos valores expresados en gramos u onzas, siendo de nuevo el sistema anglosajón el más encontrado en las marcas y modelos del mercado. Estos dos valores expresan dos límites, un valor mínimo y un valor máximo del peso total que una caña puede manejar con soltura durante el lanzado y sin riesgo de dañar la caña durante la acción del mismo.

Hay que tener en cuenta que este peso será el total de aquello que tengamos fijado al bajo de línea, es decir, del señuelo empleado. En el caso de técnicas como el montaje Texas o Carolina habrá que sumar el peso del señuelo (normalmente de vinilo) más el peso del plomo o jig (cabeza plomada) empleado. En cualquier caso el peso de anzuelos y grilletes queda totalmente descartado de dicho calculo (al igual que la propia línea).

Especificaciones tecnicas de una caña de pesca

Pese a que son varios los fabricantes de cañas que hoy en día ofrecen buenas garantías sobre sus productos, llegando en algunos casos a ser incluso de por vida, no es recomendable llevar al límite las capacidades de la caña. Aunque el fabricante habrá dado buena cuenta en las especificaciones para indicar límites inferiores a los realmente posibles – y evitar así el malestar de un cliente que juegue al límite de los mismos -, lo recomendable es movernos en valores algo inferiores al límite superior si queremos disfrutar durante largo tiempo de una caña en buenas condiciones. Superar el rango nos puede llevar, en el mejor de los casos, a producir roturas en las fibras que no son perceptibles a simple vista y que impactarán en su comportamiento.

¿Y que diferencia hay entre usar señuelos con pesos situados sobre el límite inferior respecto al límite superior? Pues desde el punto de vista técnico la diferencia estará únicamente en la distancia de lanzado. A mayor peso del señuelo (límite superior) mayor distancia alcanzaremos. Esto, junto con la longitud de la caña -como hemos visto anteriormente-, conforman los componentes clave para conseguir esos metros de lanzado deseados.

Para la pesca a spinning continental de especies como la trucha, el black-bass o el lucio, encontraremos como valores típicos los siguientes:

  • Límite inferior: entre 3 y 10 gramos
  • Límite superior: entre 12 y 40 gramos

También es habitual que, junto con las especificaciones en gramos u onzas de los límites inferior y superior, nos encontremos otro tipo de clasificación cuando se hace referencia a la acción de una caña, y que suele consistir en una traducción de dichos rangos de «potencia» en terminos de «dureza» o «sensibilidad» de la caña, ya que los mismos van a influir directamente en la fuerza (peso) necesaria para doblar o vencer la caña. Por norma general se establece la siguiente clasificación:

  • Ultra-Light (ultra-ligera, rango de potencia en valores muy bajos de peso, por ejemplo: 3-10gr)
  • Light
  • Medium-Light
  • Medium
  • Medium-Heavy
  • Ultra-Heavy (ultra-dura, rango de potencia en valores muy altos de peso, por ejemplo: 40-120gr)

Hay que advertir que no existe ninguna estandarización de esta clasificación, de forma que cada fabricante puede aplicar distintos criterios a la hora de etiquetar una caña como «light» o «medium». De ahí la importancia de fijarnos en el rango de peso.

Es obvio por tanto que la potencia es un indicador del tipo de pesca, especies o tamaño de capturas con las que una caña en particular va a trabajar correctamente.

Acción

Por acción de una caña se entiende a la capacidad de respuesta de la misma ante una acción de fuerza – vencimiento – ejercida sobre ella. Es decir, la flexibilidad o capacidad de doblarse que presenta una caña ante una fuerza ejercida sobre la punta y el tiempo de respuesta – velocidad – necesario para retornar a la posición neutral.

Pese a que es un factor que mide tanto la capacidad de curvatura de la caña como el tiempo de respuesta necesario para volver al estado de reposo, habitualmente veremos que la unidad de medida empleada se expresa generalmente términos de velocidad. Así pues, una acción «Slow» significará una velocidad de recuperación hasta el punto de reposo lenta, y la caña se doblará desde el tercio inferior, describiendo un arco casi en la totalidad de la misma. Por el contrario, una acción «Fast» supone una velocidad de recuperación rápida, doblándose la caña en su tramo superior (puntera).

Tipos de acción de una caña de pescar

De nuevo hay que tener en cuenta que cada fabricante establece sus propias clasificaciones, existiendo también combinaciones de tipo «medium-fast», «extra-fast», etc… Llegando incluso a veces a «mezclar» conceptos, indicando en las especificaciones de algunas cañas la «potencia» de la misma como si de la acción se tratara.

La acción va a venir determinada por los materiales y procesos de fabricación (fibra de vidrio, carbono…) y en ella también influirán aspectos como la línea utilizada si ésta se mayor o menor a los rangos definidos por el fabricante. Es importante recordar que muchos fabricantes también indican los tipos de línea admitidos – respecto al peso de la misma -, algo que por ejemplo en el caso de las cañas de pesca a mosca es fundamental.

En resumen, la acción hace referencia a cuánto (y cómo) se doblará una caña cuando el pescador realice un lance o cuando haya un pez enganchado al otro extremo de nuestra línea. Una caña de acción «extra-fast» se doblará únicamente por la punta. Una caña «fast» lo hará en el cuarto superior de la misma. Una de acción «modarate-fast» doblará por el tercio superior. Una «moderate» lo hará por la mitad inferior de la caña. Y por último una caña de acción «slow» se doblará casi completamente, desde la empuñadura.

Por cierto, las cañas de acción «fast» permiten realizar lances más largos, y realizar clavadas más agresivas. Por el contrario, una caña de acción «slow» será más capaz de absorber la fuerza que realice un pez enganchado al final de la línea, reduciendo por ejemplo el riesgo de rotura.

Longitud, potencia y acción… esa es la clave para elegir correctamente la caña que buscamos. Y para ello, debemos conocer nuestros objetivos y forma de pescar deseadas.

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