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No me habría venido nada mal tener una de estas este verano… y no estaría ahora reclamando garantías :D

No me habría venido nada mal tener una de estas este verano… y no estaría ahora reclamando garantías :D
El pescador que la suelte, buen pescador será…
Logramos que se recuperaran en parte algunas especies, para que ahora se esquilme todo
Si no cambian algo, en cuatro años nos quedamos sin peces
Algo que tiene que cambiar o nos quedaremos sin truchas ni salmones
José María García Bouza, ribereño de San Tirso de Abres e impulsor de la recogida de firmas para que «Puente San Tirso», el que fuera durante 15 años coto sin muerte del río Eo, vuelva a serlo después de que el gobierno de Álvarez Cascos lo haya convertido en pesca libre.
Más información: Los pescadores del Eo promueven la pesca sin muerte en un coto ahora libre
Nunca está demás recordar, aún pecando de pesado, lo importante de usar un buen terminal de acero! :D
Esto no es una rendición incondicional. Sin prisioneros, por favor.
La búsqueda y captura de mi primer equipo de pesca a mosca trae como primera consecuencia el dedicar horas y más horas a la investigación por internet. Tal vez un vicio de nuestros tiempos que en la mayoría de las ocasiones lo único que consigue uno es acabar agobiado por no saber elegir entre tanta oferta y tanta opinión diversa.
Me declaro un friki de las comparativas, y de las relaciones calidad-precio, y de la mejor inversión a medio-largo plazo… Y casi siempre acabo derivando en un gasto superior a lo pensado. Esta vez todo es mucho más simple: el presupuesto más ajustado posible que nos ofrezca poder aprender y disfrutar de esta técnica.
Este enfoque me situa ante algo de lo que normalmente huyo (sea cual sea el objeto de compra): los kits. Voy a romper mis esquemas y prejuicios y voy a intentar ver que ofrece el mercado sobre kits de pesca a mosca. Si veo algo interesante, ese será mi primer equipo de flyfishing, salvo que sea evidente que por el mismo dinero (o muy poco, muy poco más) se pueda tener el mismo equipamiento de mejor calidad.
Mi objetivo es un equipo truchero polivalente, algo que por lo general parece encajar con el público al que van dirigidos estos packs.
Os dejo un listado con todos aquellos kits que he encontrado y estoy analizando. Entiéndase por análisis leer la opinión de gente con experiencia con ellos… La información en algunos casos es un tanto deficiente -sobre todo en equipos muy baratos-. Si estáis en situación parecida tal vez os pueda ayudar en la elección. Si conocéis/tenéis alguno de éstos equipos, u otros similares, vuestros comentarios serán bienvenidos.
Kit Mosca A (92€)
Kit Mosca B (110€)
Kit Parson (50€)
Kit Travel (60€)
Kit Manchester (80€)
Kit Oxford (80€)
Kit Cascade (108€)
Kit Tempest (120€)
Kit Infusion (135€)
Go Fishing Fly (53€)
Set Fly 300 (90€)
Orvis Streamline (180€)
Orvis Clearwater (229€)
KIT Essence Elite (220€)
Kit TFO NXT (175€)
Kit Zulu (160€)
KIT Vision Atom (220€)
Kit CrossWater 2 (177 €)
Kit Pursuit (200€)

Fecha: Sábado 16 de Junio de 2012
Lugar: Embalse de San Juan, Madrid (España)
Objetivo: Black-bass de tamaño medio (1 a 2 Kg)
Equipo: Spinning – Vinilos y Artificiales duros (jerkbaits)
Me gusta ser honesto, así que vaya por adelantado que esta es la crónica de un señor bolo. No seré yo quien haga perder el tiempo a los ávidos devoradores de vídeos e relatos cargados de capturas. ¡Que más quisiera yo que complacer en eso! Pero no, este no es el caso.
Muy tentado estuve de no mostrar mis vergüenzas en público, pero a raíz de ese «orgullo bolo» que me ha dado por reivindicar (ver artículo) finalmente me he animado a escribir crónica del mismo. Haced con ella lo que prefiráis; os podéis partir la caja de risa, sentiros identificados, sentiros mejores como pescadores… ¡Se admiten críticas, sugerencias y comentarios de todo tipo!
Esta ha sido mi segunda visita al pantano madrileño. Mi primera vez en el embalse de San Juan, apenas un mes y pico antes, había resultado un éxito rotundo, sobretodo comparándolo con esta última: ¡me estrenaba con el black-bass! Primero con tres «raspillas», de la mano del popular Countdown de Rapala, para dar la campanada con un buen ejemplar que rondaría entre 1.5 o 2 Kg, que capturaba con el que hasta ahora es mi señuelo artificial favorito: Bill Lewis High Def Bluegill.
Con estos antecedentes mis expectativas eran altas. Recordaba perfectamente los lugares donde había tenido las picadas o avistado a los basses, con la «ventaja» de saber que señuelos me habían dado mejores resultados. Ya sabéis, la ilusión que alimenta esta afición y que hace que un «madrugón» en pleno fin de semana siente tan bien, independientemente de la cantidad de kilómetros por recorrer.
A mi llegada al embalse ya había un pequeño grupo de pescadores preparando sus patos junto al coche; buen rollo y camaradería. Muchas ganas en el ambiente de pasar una agradable jornada de pesca; contagio de ilusiones y expectativas.
Los primeros lances los realizaría en el zona del «embarcadero» (donde los patos hacen su entrada al agua). Allí donde saltaba un pez (muchos, a estas horas) dirigía mi Norman Suspend DD22 de color «tomates verdes fritos»… con la esperanza de que esos barbos estuvieran surcando los cielos a modo de evasión de algún depredador. Tal vez así conseguiría atraer su atención con mi señuelo «facilón». Tras cuatro o cinco intentos, cuando menos lo espero, el DD22 se detiene bruscamente durante la recogida. Doy un cachete instintivo y ¡ZAS!: la caña pierde tensión y recojo un trenzado. Sin comentarios. No se a vosotros si os ha ocurrido, pero a mi se me quedó cara de tonto. ¿Anudé mal el trenzado al grillete? ¿Un lucio acaba de darle un tajo a mi trenzado del 0.20 de 13Kg de resistencia? Permitidme que me quede con lo segundo para añadirle algo de mística al relato, aunque desde luego ahora me tomo muchas más molestias con los nudos que realizo, tal vez porque finalmente no hubo más rastro de Eduardo Manostijeras en aquella zona.
Tras perder el señuelo decido redirigir mis pasos hacia las posturas que me dieron éxito en la última visita al embalse. La primera sorpresa fue ver como en apenas unas semanas el nivel del agua había bajado casi dos metros, pudiendo literalmente caminar sobre algunas de las rocas donde había localizado basses.
Las reglas del juego habían cambiado, pero aún así sería en esos puntos de la orilla donde probaría con todos los señuelos que dieron buenos resultados: los ya comentados Countdown de Rapala y la estrella de mi mochila, el Bill Lewis High Def Bluegill, concentrándome más en el mismo lugar donde éste último cosechara la victoria en forma de 2Kg aproximados de Black-Bass.
Nada, cero, vacío, void, null, nil… ¡¿nada de nada!? ¡¡Peor aún!! Mi Bill Lewis se engancha en el fondo… 10 minutos inútiles dedicados a intentar rescatar al héroe, seguidos de otros tantos de blasfemias e improperios. Repose en Paz.
Continuaría pues mi recorrido a lo largo de la orilla, buscando ahora esas buenas respuestas de los basses pequeños al Countdown, reproduciendo exactamente los mismos resultados: NADA.
Ni la más triste picada. Acompañado por una tortuga, que parecía contemplar con curiosidad – o más bien incredulidad – mis lances, así como algún baby-bass aprendiendo a distinguir entre comida y vinilo. Tiempo de volver a casa justo cuando el calor empieza a apretar. Sería en el camino de vuelta cuando se produce el hallazgo que equilibraría mínimamente la balanza un poquito a mi favor: encuentro en la orilla una spinnerbait enganchada a una roca, otrora sumergida por las aguas. Una Stanley Wedge que, a modo de amuleto, seguro que dará sus frutos…
Mientras, el embalse, se convierte en escenario de todo tipo de actividades actuático-deportivas.
De nuestro lado: 1 Stanley Wedge Spinnerbait
Por parte de San Juan: 1 Norman Suspend DD22 y 1 Bill Lewis High Def Bluegill
Lo bueno: Todo lo que un bolo puede ofrecer: disfrutar del paisaje y el paseo al aire libre. ¡¡Y una spinnerbait!!
Lo malo: Perder mi señuelo estrella, junto con la sensación de estar en el lado equivocado del embalse – ¿dónde estaban los basses? – y de estar haciéndolo mal.
No parecen muchos [los 1504 salmones capturados] si lo comparamos con los salmones pescados en otros países, donde por suerte la cantidad de salmones que entran en sus ríos es bastante más elevada que en los nuestros y en donde desde hace muchos años, ven no en el salmón si no en los pescadores de todo el mundo que a estos países acuden, una gran fuente de riqueza económica y que casualidad que en casi todos ellos se cuentan los salmones que entran en los ríos y que casualidad también que en casi todos se practica la pesca sin muerte.
Marcelo Verdeja, en su artículo 1504 publicado en su blog Salimos de Pesca, en referencia al número oficial de salmones pescados en la temporada 2012.

Impone respeto, cuanto menos…
Trailer del DVD con lo mejor de la revista Catch Magazine (temporada 1). Pesca a mosca del black-bass usando poppers.