Etiquetado: fishing
Una imagen: After the Rain

After the Rain, una foto de Steven Hubbard en Flickr.
Esos momentos mágicos que proporciona la lluvia. Mejor dicho, cuando ésta para :)
Señuelos de Supervivencia (usando un teléfono roto)
No hay duda de que los Reality Shows de supervivencia están de moda pero, además de la televisión, Internet también nos ofrece un cantidad ingente de «frikadas» de este tipo.
Lo último que he encontrado es un artículo donde el autor explica cómo a partir de un teléfono móvil roto podemos cubrir cinco necesidades básicas para nuestra supervivencia. Y una de ellas es la fabricación casera de señuelos de pesca haciendo uso de algunas de sus piezas.

No veremos ningún componente lo suficientemente afilado como para clavarse en la boca del pez, así que la técnica empleada es la de ahogar al animal consiguiendo que la pieza quede atravesada en su garganta. Luego, evidentemente, salvo que – Dios no lo quiera – nos veamos en la necesidad de pescar para sobrevivir, y disponer de un teléfono móvil roto – ojo, es más recomendable llamar a los servicios de emergencia que romperlo para fabricarse un «Rapala McGyver» -, esto no se queda más que en una chorrada curiosa y que no debe ponerse en práctica, por favor.
Si queréis saber que otras cuatro necesidades básicas de supervivencia nos resuelve un móvil roto, aquí tenéis el enlace al artículo (en inglés).
Vídeo: Trailer de «Trutta»
«Trutta», la búsqueda de truchas salvajes en los Pirineos Occidentales de España y Francia. Una historia sobre la pesca a mosca en un enclave único a ambos lados de la frontera.
Así presenta Flymage Magazine el DVD «Trutta» que produce y que podría estar disponible este Julio y ser comercializado vía descarga.
Mi mejor Bolo
De entre las múltiples acepciones y usos recogidos por la RAE para la palabra «bolo», nos atañen las siguientes:
bolo1, la.
quedarse bolo.
1. loc. verb. U. para referirse al cazador que no cobra pieza ninguna.
volver bolo.
1. loc. verb. quedarse bolo.
Una expresión tan común y coloquial que queda efectivamente recogida y reconocida por la Real Academia Española. Se habla pues con propiedad cuando utilizamos el término tras una jornada en la que, a lo sumo, habremos tenido alguna picada, no más. La definición de la RAE es concisa, como debe ser. Sin embargo hay bolos y bolos… no todos son iguales, ni nos dejan con la misma sensación.
Hace unos meses leía una viñeta en la que dos pescadores veían a un tercero como iba de regreso a casa comentando las alegrías que la naturaleza le otorgaba; el canto de los pájaros, el olor de la hierba fresca, el maravilloso paisaje… «Otro que vuelve bolo«, le decía uno de los primeros a su compañero. Como la vida misma, quién no se consuela es porque no quiere. Aunque sin duda el autor de la viñeta pone el dedo en la yaga, no es menos cierto que el componente «naturaleza», el entorno, es un factor que contribuye de forma vital a las sensaciones vividas durante la jornada de pesca. Y lo hace siempre para bien: si tenemos éxito, refuerza y potencia la experiencia, la hace redonda. Si volvemos bolo nos hace la derrota más llevadera. No en vano, a los que nos gusta la naturaleza y somos aficionados a explorar rutas, o al senderismo, «perdernos» en la tranquilidad y belleza del entorno es de por sí un bálsamo necesario, sobretodo para los que la mayor parte del año estamos anclados al asfalto.

Paz y tranquilidad en la Laguna de las Madres
Que sí, que un bolo es un bolo. Pero esta afición en general, y en concreto las posibilidades de travesía que nos ofrece el spinning continental, nos aporta una doble ración de satisfacciones. Personalmente creo que la clave para disfrutar, y minimizar también el poso amargo que deja la «derrota», será saber elegir destinos que independientemente de la pesca nos ofrezcan a los sentidos y al corazón aquello que buscamos de la naturaleza.
Salir de pesca es también una gran oportunidad si te apasiona la fotografía. Dividir el tiempo entre lances e instantáneas es otra manera de diversificar los «riesgos anímicos» de un bolo. ¡Esto al menos nos ayudará a realizar alguna captura – fotográfica – interesante! El paisaje, la flora o la pequeña fauna pueden convertirse en un objetivo secundario que nos proporcione mayor entendimiento y visión del entorno que hemos elegido.
Tal vez debamos aplicar el mismo principio expuesto por John Gierach («How small a trout«) para el tamaño de la captura cuando de bolos hablamos. Puede ser interesante un cambio de enfoque, y tratar de medir los bolos en una escala inversa, ver la botella medio llena, intentando establecer una categoría personal encabezada por el mejor bolo que hayamos vivido.
Personalmente recuerdo una mañana en las Lagunas de las Madres, en Arganda del Rey (Madrid). Los elementos estaban en contra a priori: pescar basses por primera vez, en un espacio muy presionado y en pleno invierno. El bolo estaba casi garantizado. Sin embargo estar completamente solo en mitad de la laguna, bajo un sol regalado y en un magnifico silencio todavía hoy me transmite una extraordinaria sensación de paz. Fue una cura milagrosa para el estrés acumulado durante toda la semana de trabajo. No hubo ni una sola picada. A día de hoy, mi mejor bolo.
Una imagen: Pike (Exos lucius)
Haciendo guardia en el río. En perfecto mimetismo con el entorno… Recuerda mucho a la pose en la que acechan caimanes y cocodrilos.
Una imagen: Greyling fishing – Sweden

Greyling fishing – Sweden, una foto de Tomas Gustavsson en Flickr.
Henri Cartier-Bresson predicaba la idea de atrapar el instante decisivo, images à la sauvette, que se podría traducir como imágenes a hurtadillas. Y para ello era necesario poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo momento en el que se desarrolla el clímax de una acción.
Bravo Tomas, el maestro Cartier-Bresson estaría muy orgulloso de tí.
Vídeo: Lances a Mosca
Reconozco que, últimamente, de entre todos los vídeos que veo en internet, los que llegan desde Nueva Zelanda tienen una «textura» que me encanta; paisaje, color, «plasticidad» y producción (reconociendo la importancia vital de esto último) se unen para conseguir, sencillamente, que flipe frente a la pantalla del ordenador.
Éste que pongo aquí, además, creo que va íntimamente relacionado con el artículo anterior «Flyfishing Swithcer (del spinning a la pesca a mosca)» por un simple motivo, mi concepto de «miedo» frente a los lances… ¿Es necesario este manejo del «látigo»? Intuyo que no deja de haber cierta muestra de exhibicionismo en el maestro del vídeo… pero, ¿hasta que punto?
Video: Father and Son
Un homenaje a toda una vida, incluso cuando se realiza por gente que no conocemos, que vive al otro lado del mundo, puede hacernos coincidir en sentimientos universales. Un video cargado de emociones y de amor hacia un padre.
Cuaderno de Pesca: Truchas y Lucios en el río Tera
Cuaderno de Pesca: Día #1
Fecha: Sábado 2 de Junio de 2012
Lugar: Río Tera, Zamora (España)
Objetivo: Investigar nuevos tramos en busca de truchas y lucios
Equipo: Spinning – Cucharillas giratorias y Artificiales duros (jerkbaits)
Crónica
Con la ilusión que siempre produce encaminarse a un lugar aún sin explorar por nuestros sentidos, dejando volar la imaginación mientras consultábamos por última vez el mapa, nos dirigimos hacia una zona libre del río Tera, donde las historias de pescadores locales hablaban de encuentros entre truchas y lucios de buen porte.
Nuestra primera toma de contacto con el río fue en una zona de corrientes moderadas producidas más por el estrechamiento del cauce que por la inclinación del terreno. Primer avistamiento nada más aproximarse a la orilla (nunca es suficiente la precaución): una estela en forma de flecha rasgaba la superficie, sin demasiadas prisas y apenas a medio metro de nuestras botas, abandonando la orilla de no más de un palmo de profundidad. Nuestra apuesta por un «lapicero». Río arriba una tabla, así que decidimos comenzar ahí mismo y descender siguiendo la corriente.
La margen derecha en la que nos encontramos nos permitió orillar con total facilidad, si bien bajados unos 150 metros, coincidiendo con una bifurcación de las aguas, el vadeador se hizo necesario para continuar descendiendo con facilidad. La alternativa pasaba por atravesar una senda ciertamente enmarañada de ramas; fue incómodo pero posible. Será en ese encuentro entre la corriente que se bifurca y las aguas paradas del remanso de la curva donde se presentó el primer aspirante a lucio del día.
Una vez «agotadas» la expectativas de ese tramo nos dirigimos río arriba, unos 2km aproximadamente, donde encontramos un pequeño acceso a una bonita zona de corrientes en la que el río quedaba dividido por una pequeña isla. Sería en este rincón donde por fin hizo aparición la deseada trucha. ¡Foto y al agua! (bueno, en este caso vídeo). Sin embargo nuestras ansias exploradoras nos llevarían todavía más arriba del río, para intentarlo en la parte final de una gran tabla donde, tal y como habiamos imaginado, encontraríamos al segundo aspirante a lucio del día. Y como no hay dos sin tres, otro más haría aparición, pero tan solo lo justo para «robar» con un certero corte del bajo de línea una cucharilla color cobre que buscaba truchas…
Resultado
De nuestro lado: 2 Lucios y 1 Trucha
Por parte del Río Tera: 3 cucharillas y 2 rapalas
Conclusiones
Lo bueno: Descubrimos un bonito paisaje donde poder disfrutar tanto de corrientes como de tablas.
Lo malo: Tal vez tuvimos nosotros un mal día, pero las picadas fueron muy pocas. Me gustaría pensar que no como consecuencia directa de ser un tramo libre.
Una Imagen: Black bass
Capturando el momento…



