Categoría: Fly Fishing

Cuaderno de Pesca: Tera 2017

Fecha: Abril de 2017
Lugar: Río Tera, Zamora (Castilla y León)
Objetivo: Salmo Trutta

La temporada truchera ha sido tremendamente irregular, tanto en lo personal —muy pocas jornadas— como en lo climatológico: ríos con poco caudal debido a la sequía, pero con aguas frías; un buen cocktail para tal vez explicar el comportamiento tan raro —apático— de los peces. Esta crónica en el Tera, de mediados de Abril, sigue al pie de la letra con este guión general de la apatía.

Una sola visita haría durante la temporada 2017 al río zamorano, y sería en un tramo hasta ahora desconocido para mí. El escenario era ideal para pescarlo “a seca”, pero el poco caudal había convertido en una gran tabla de aguas paradas la mayoría del curso. Eso, unido a no ver ninguna cebada en todo el día, hizo parecer al Tera un río “muerto” en superficie. Ante la imposibilidad de pescar siquiera “al agua”, recorrí todo el tramo de punta a punta —6km en total—, para localizar corrientes y pozas donde probar con las ninfas. Pocas fueron las posturas de este tipo en esta zona del río, aunque sería ahí donde dieron la cara las fario a cuenta de los perdigones. No muchas y de pequeño tamaño —alguna realmente preciosa— salvaron la jornada del bolo. La caja de las secas, intacta.

trucha del rio tera (zamora)

Fotografía: Pequeña trucha fario del río Tera / © David Díaz

Una imagen: Ephemeroptera

Los efemerópteros (Ephemeroptera), conocidos comúnmente como efímeras, efémeras o cachipollas, son un orden de insectos pterigotos hemimetábolos acuáticos. Este orden es parte de los paleópteros, antiguo grupo de insectos que también incluye a las libélulas y los caballitos del diablo. Existen unas 3000 especies, agrupadas en 42 familias y 400 géneros.

Ephemeroptera – WikiPedia

Pardon - Mayfly - Efemera

Fotografía: Mosca de Mayo, río Gándara (Cantabria) – Olympus TG-4 / © David Díaz, 2017

 

Flyfishing Commando (Río Dulce)

Han pasado casi dos años ya de esta captura, y es evidente que será de esas que recordaré el resto de mi vida. No por ser una trucha trofeo – la eterna obsesión en las redes sociales -, sino por lo difícil de la postura, del lance y, más aún, por la complejidad para llevarla a buen puerto (a la sacadera, claro).

Trucha del río Dulce / Trout from the "Dulce" River

 

Era mi primera visita al río Dulce, y el estiaje hacía estragos en casi todo el tramo. Pateando el río en busca de opciones, llego a una zona en la que el cauce se estrecha, encajonándose de tal manera que el nivel de las aguas alcanza proporciones decentes para albergar ejemplares “majos”. Por un lado – la orilla opuesta – la vegetación forma una pared infranqueable, y las ramas se extienden sobre el río. Por mi vera, más vegetación, aunque baja, dejando como única opción la de colocar la mosca a punta de caña, como mucho.

Ante tal panorama, pescar al agua me resulta extremadamente costoso, y me limito a buscar actividad. Hasta que la encuentro. Una trucha patrulla tranquilamente en las aguas paradas, tomando los insectos que caen a la superficie. Repite su ronda, circular y en sentido horario. La observo agazapado tras un arbusto, mientras evalúo mis opciones:

  • Solo puedo colocar mi trico usando la puntera de la caña. “Lanzando” con el metro y medio de bajo que asoma.
  • Si ve el lance, estoy perdido. Tendré que lanzar cuando haya pasado de largo, esperando que vuelva a repetir su ruta y encuentre mi mosca.
  • Si toma la mosca, ¿cómo la lucho y la llevo a la sacadera? Desde orilla no tengo opciones, demasiadas ramas. Tendría que saltar – literalmente – al agua. Un rápido vistazo y estimo profundidad hasta la cintura, puede que algo más. Por si acaso, localizo un lugar sobre el que poder saltar junto a una rama que me pueda servir de asidero si mi “ojímetro” me engaña.
  • Tres metros por arriba de mi posición, un tronco atraviesa sumergido el río… si la trucha decide huir en su dirección, tendré que estar muy rápido para hacerla cambiar de opinión.

Pues con el plan trazado, solo queda ejecutarlo. De nuevo patrulla junto a mi lado de la orilla, espero que me sobrepase, y lanzo el trico por encima de los arbustos. No veo donde está ahora. El trico no se mueve, y yo me quedo como una estatua esperando que no haya visto mi lance, y que la puntera de la caña parezca otra rama cualquiera. Los segundos, eternos, pasan hasta que la veo aproximarse de frente, siguiendo su patron horario religiosamente. Algo la incita a modificar su cadencia, levemente. Ha visto el trico y se dirige hacia él sin ninguna duda, sin prisas. Con toda confianza toma el señuelo.

 Y comienza la locura. Paso la caña por encima de la vegetación mientras salto al agua, pegado a la orilla. Acerté con la profundidad (un problema menos). Como una endiablada vuela de un lado para otro, pues al saltar al río compartimos apenas unos pocos metros cuadrado juntos. Necesito frenarla al menos dos veces para evitar que se meta bajo el tronco. Tengo suerte y no parto. Ya con la sacadera en la mano, no creo que pueda tener muchas más oportunidades. Tiro hacia mí y coloco la red sin vacilar. ¡Dentro!

Y por si mi vejez, u otras futuras capturas de ensueño aún por llegar, me fuera a privar la memoria de este hermoso recuerdo, escribo esto, junto a una foto y el vídeo del lugar, la captura y su suelta, por supuesto.

La primera trucha del 2017

La primera trucha del 2017

La primera trucha de la temporada nos coloca de nuevo en escena

Fecha: Abril de 2017
Lugar: Guadalajara (Castilla La Mancha)
Objetivo: Salmo Trutta

Que la primera trucha del año es siempre una captura especial, no es ninguna afirmación extraordinaria. Todos los que vamos contando los días en el calendario para la apertura necesitamos de ella para consumar la vuelta al río. Y si ésta no llega en la primera jornada, las ansiedad se dispara. Y las redes sociales, llenas de primeras capturas por aquí y por allí, no hacen sino amplificar ese deseo – ilusión – de volver a sentir esa tensión al otro extremo de la línea.

No me sorprende que fuera precisamente en aguas de la Alcarria, que tan buenas jornadas me regala, donde tuviera lugar el reencuentro con las pintonas. Y eso que la mañana fue tremendamente dura. Con tres grados centígrados, el frío iba a ser el único protagonista que hizo acto de presencia. La actividad era nula, no se divisaba ninguna trucha, y los perdigones se paseaban por el río sin pena ni gloria. En el afán de profundizar las ninfas lo máximo posible, y llevarlas al “límite” de las mejores pozas y posturas, una buena parte de ellas se quedarían en el río, y todo ello sin provocar ni la más breve picada.

Las horas avanzan, y el sol calienta ya lo suficiente para empezar a sudar en caso de no deshacerse de las capas de abrigo. Ha pasado casi medio día y atrás quedan las posturas que normalmente me dan resultado. La sombra del bolo hace acto de presencia. Salgo del río y decido pasear aguas arriba, para intentar localizar alguna trucha aprovechando la altura del terreno. En una vena de corriente, entre la vegetación y la orilla, una trucha en superficie realiza breves desplazamientos para comer lo que el río le lleva. Imposible posicionarse por delante sin ser visto, y tampoco desde atrás (la zona no es vadeable, solo puedo lanzar desde fuera del agua). Para rematar, apenas un par de metros delante de ella un pequeño árbol hace de obstáculo. Como la cosa no está para desaprovechar ocasiones, decido intentar el lance desde la orilla atrás del árbol. Me acerco sigiloso, la veo entre las ramas. Despliego bajo y muy poca línea (la distancia no da para más) sobre el agua del río. Realizo un lance horizontal para pasar el bajo de línea por entre el agua y las las ramas, y coloco la pequeña Klinkhammer para que derive por delante de la trucha, algo desplazada a la izquierda. Al pasar junto a la fario esta se gira hacia atrás para tomarla sin vacilar. La primera de la temporada.

Trout on the fly

Estas pequeñas arreglaron una jornada de la mejor manera posible, con sus subidas frenéticas.

Y como si hubiera sido ésta la llave que abre las capturas de la temporada 2017, durante el resto de la tarde se repetirían más capturas, todas a secas. Pese a no verse cebada alguna, las subidas de infarto en las chorreras y corrientes era una constante. Tanto la klinkhammer como un pequeño trico de CdC conseguirían darle la vuelta a la jornada y enseñarme una gran lección. Jamás habría apostado por este resultado antes de ir al río, y mucho menos al medio día, tras esa dura mañana sin actividad en el fondo paseando ninfas sin resultado alguno.

Trout on the fly

Cuaderno de Pesca: Cita con el Tajuña (Guadalajara)

Flyfishing Tajuña River

Fecha: Julio de 2016
Lugar: Río Tajuña, Guadalajara (Castilla La Mancha)
Objetivo: Salmo Trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

Tenía que volver al Tajuña, por supuesto. Con la temporada prácticamente planificada al completo – tarea fácil con mi escaso ratio de salidas de entre 1 y 2 días por mes – aproveché el primer hueco disponible en el calendario para “improvisar” una jornada en tierras alcarreñas. No podía perder la ocasión de regresar a lo que fue mi escenario favorito durante el pasado año.

Ante la duda de si iba a ser ésta la única visita al Tajuña en el 2016, decido ejecutar un tímido plan de investigación, que se traduce en comenzar aguas más abajo de mi “zona de confort”, es decir, del tramo que conozco de manera aceptable. Así durante las primeras horas de la mañana podría satisfacer mis ansias de exploración, mientras que por la tarde habría ya alcanzado territorio “amigo”. No vamos a engañarnos, dedicando una o dos jornadas de pesca al mes… la cosa no está para tonterías. Nada me gustaría más que jugármela, mapa en mano, dejándome llevar por las promesas de maravillosos tramos soñados a golpe de Google maps… No me importaría “derrochar” horas infructuosas en dichas búsquedas, son una gran inversión a medio-largo plazo. Pero cuando el saldo de días disponibles en el calendario es el que es, toca gastarlos en lo esencial. Y a día de hoy mis esfuerzos siguen centrados en cubrir las necesidades básicas del pescador. Me pregunto si hay algo parecido a la pirámide de Maslow que defina y organice dichas necesidades de la pesca a mosca… ¿Y en qué lugar de su pirámide colocaría Maslow la pesca a mosca? Yo diría que algo tal que así, ¿verdad que estáis de acuerdo?

Pirámide de Maslow (Flyfishing?)

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Como “leer las agua” de un río para localizar truchas

Un video indispensable para los que se inician en la pesca de salmónidos. Presentado por Tom Rosenbauer, este capítulo llamado “Reading the Water”, de la serie The Orvis Guide to Fly Fishing,  aborda las principales posturas donde podremos encontrar a las truchas a lo largo de los diferentes tipos de masas de agua en las que podemos pescar.

Pluma, Seda y Acero: Las moscas del manuscrito de Astorga

Pluma, seda y acero: las moscas del Manuscrito de AstorgaRecién llegada a casa esta obra que no require de mucha presentación. Llevaba tiempo tras la idea de hacerme con un ejemplar, y hoy se une a mi pequeña biblioteca.

Tras un rápido viaje a través de sus páginas, el formato y la presentación se muestran como elementos muy bien trabajados, como por ejemplo la inclusión de un facsímil del manuscrito original, así como una buena exhibición de fotografías a todo color tanto de los materiales como de los montajes.

Así mismo, una ojeada al índice me hace pensar que puede ser un fascinante viaje a través de la historia del montaje de moscas en nuestro país, así como una detallada guía para poder comprender un manuscrito que, aunque histórico, sin duda require de un experto que pueda ayudarnos a digerirlo. O al menos en mi caso, lo creo fundamental. Mi agradecimiento particular al trabajo realizado por José Luis García González, autor de la obra, para que podamos seguir manteniendo vivo un documento histórico.

Todo un viaje en el tiempo, la pesca a mosca en el año 1624 en Astorga (León). Y al final de ese viaje me espera, como mínimo, el intentar realizar alguno de esos 36 montajes, auténticas imitaciones vintage…

Pluma, seda y acero: Las moscas del Manuscrito de Astorga
Pluma, Seda y Acero. Las moscas del Manuscrito de Astorga

Coto de Barbellido (Ávila)

Trucha del Barbellido (Sierra de Gredos - Ávila) / Flyfishing
Fecha: 18 de Junio de 2016
Lugar: Río Barbellido, Ávila (Castilla y León)
Objetivo: Salmo Trutta
Equipo: Flyfishing

Crónica

Un año después de compartir jornada en el Cabriel, Antonio, su hermano Miguel Ángel y yo volveríamos a coincidir para pescar esta vez en la sierra de Gredos, en el río Barbellido (Ávila). Sería esta la segunda ocasión en la que me acercaba a este magnífico paraje, pero la primera como pescador. Sus aguas me eran conocidas gracias a una visita hace ya más de cinco años, pero por aquel entonces no había comenzado aún mi andadura como pescador de aguas continentales, y mucho menos como pescador a mosca. Dos aproximaciones tan distintas a un mismo lugar aquella primera vez de esta pasada experiencia. Es increíble como la faceta de pescador hace que “miremos” un río, en lugar de simplemente “verlo” cuando acudimos a sus orillas. En cierto sentido, aunque ya sabía del Barbellido, esta era en realidad la primera vez que me acercaba a conocerlo.

Río Barbellido (Sierra de Gredos - Ávila)

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Río Duerna (León) - Coto de Priaranza

Cuaderno de Pesca: Coto de Priaranza (León)

Fecha: 14 de Mayo de 2016
Lugar: Río Duerna, León (Castilla y León)
Objetivo: Salmo Trutta
Equipo: Flyfishing

Nivel – 0,62 m (mínimo 0,12 m – máximo 2,08 m)
Caudal – 8,57 m3/s (mínimo 0,17 m3/s – máximo 108,27 m3/s)

Crónica

En plena mitad del mes de Mayo, la meteorología seguía sin dar mucha tregua en la zona norte del país. Ríos desbordados por las abundantes lluvias y los consecuentes desembalses. Sin embargo el coto de Priaranza, en León, ya lo había elegido para el 14 de Mayo tras el sorteo de principio de año. Quién iba a imaginar que a esas alturas el clima pudiera jugar tanto en contra. Así que con poco más que perder, salvo el tiempo, allí que fui haciendo caso omiso a las recomendaciones de los que conocían bien el estado de los ríos leoneses.

Con el Esla y el Órbigo totalmente desbordados, cruzaba los dedos de camino a Priaranza, esperando que los datos reportados por el SAIH del Duero la noche anterior pudieran corroborar que, aunque el río iba alto, estuviera en opciones de ser pescado, pues los datos se alejaban mucho de los máximos anuales reportados. Así que nervios durante el viaje de ida, deseando poder asomarme al puente de Priaranza y comprobar de primera mano el caudal y color de las aguas. Tampoco es que ciertamente pudiera comparar, pues era la primera vez que me acercaba a los ríos leoneses… así que primera vez en León, en el Duerna y en el coto de Priaranza. Tras aparcar, un vistazo rápido me tranquiliza… el río va ciertamente alto como para vadearlo tranquilamente, pero las aguas bajan cristalinas.

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Pesquera de Ebro (Burgos)

Cuaderno de Pesca: Pesquera de Ebro (Burgos)

Crónica

Con el mes de Abril ya agotado, y teniendo en cuenta que la primera jornada había tenido que ser abortada por fuerza mayor, eran muchas las ganas (¿ansias?) de poder realizar unos lances con los que inaugurar la temporada truchera 2016.

La fecha para visitar este coto ya había sido fijada a principios de año tras el sorteo, para hacer coincidir la misma con una visita a las Merindades de Burgos durante el puente de Mayo. Siendo los ríos Nela y Trueba ya conocidos, había que aprovechar la ocasión para descubrir un nuevo escenario, y el coto de Pesquera de Ebro ofrecía una opción atractiva para dichas fechas. Su fama le precede, conocido por albergar una buena población truchera, pero precisamente por su dificultad a la hora de enfrentarse a sus posturas. Once kilómetros de coto, y sin embargo tan solo unos pocos de ellos son fácilmente accesibles sin jugarse el tipo; el río está fuertemente protegido tanto por la vegetación de ribera como por el impresionante cañón que el Ebro.

Río Ebro - Pesquera de Ebro (Burgos)

Río Ebro a su paso por “Pesquera de Ebro” (Burgos). El cañón se hace cada vez más fuerte río arriba.

Y en esto que llega por fin el día 1 de Mayo, día de la madre también, y la tónica general de los ríos seguía siendo no muy favorable para la pesca, con crecidas generalizadas en casi todo el tercio superior peninsular. El tiempo amenaza frío (máximas de 6 grados) y lluvia (aunque escasa). Así pues, no sin cierto nerviosismo, nos dirigimos hacia la localidad de Pesquera de Ebro con los dedos cruzados. A pocos kilómetros del pueblo la carretera circula ya junto al impresionante cañón del Ebro, dejando vislumbrar en ocasiones el río, abajo, a muchos metros abajo. Las vistas son magníficas, y la imaginación se dispara pensando en las truchas que deben habitar semejante santuario libre de pescadores.

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