Acerca de…

Acerca de “El Rey Pescador”

Existe una maravillosa criatura, pequeña y de vívidos colores, a la que negamos su noble linaje al nombrarla. Cosas de nuestro idioma, supongo. Su destreza es absoluta en el arte y oficio de la pesca, y conoce los ríos mejor que el más experto de nuestros pescadores. Por otras latitudes sí le rinden honores, y es conocida como “kingfisher”, el rey pescador. Posado en su ramita, siempre atiende con curiosidad a todo lo que aquí escribo —mira como nos observa ahora—. Mi compañero y yo, te damos la bienvenida a nuestra casa.

Acerca de mí, David Díaz

David Díaz
Río San (Polonia), 2018

Año 1977. Mis padres deciden traerme a este mundo en Cádiz con el firme propósito de aportar un miembro más a la comunidad andaluza, y seguir así con una tradición familiar iniciada por un abuelo Santanderino, por parte paterna, y una abuela Sanabresa por el lado materno.

Mi primera infancia discurre en Barcelona, pero es en la bahía de Cádiz, durante los periodos vacacionales, donde doy mis primeros pasos en la pesca de la mano de mi padre. En 1989 nos trasladamos a Sevilla, una ciudad sumida en plena vorágine pre-Expo ’92 . La “bahía” queda más cerca. La época universitaria y el posterior traslado a Madrid suponen el abandono de la pesca en el mar. Hecho que, de forma inevitable, a la vez que un tanto incomprensible, me lleva a convertirme en un amante de la pesca a mosca, embrujado por los espíritus que habitan los ríos. Ninguna distancia es larga si voy con mi caña y con mis moscas. Así es vivir en Madrid, tan cerca de todo, y tan lejos a la vez.

Y sobre ti, querido lector o lectora

Si has leído hasta aquí, el mismo veneno recorre nuestras venas, y poco más hace falta decir. Estás en tu casa, se bienvenido y compartamos esta locura. Quiero saber de tu experiencia y tus vivencias, así como de tus opiniones, ya sean iguales o contrarias a cuanto puedas leer aquí. Nunca un comentario o mensaje estará de más.

Han pasado más de 6 años ya desde que escribiera el primer post, y aún sigo con la misma ilusión. Las mismas ganas de compartir emociones, añadiendo jornadas a mi diario de pesca, y seguir describiendo este camino de iniciación constante. Sin embargo, si que hay algo que no puedo decir que siga siendo como el primer día: un buen puñado de nuevos amigos y compañeros que antes no tenía.

Acepta mi invitación, y deja tu correo electrónico aquí abajo. Tendrás así la llave de esta casa para siempre.

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